Segundo adelantado del Río de
la Plata, había figurado en las guerras de Italia
y en la conquista de la Florida cuando en 1540 capituló
el gobierno del Río de la Plata. Llegó con su armada
a la isla de Santa Catalina en marzo de 1541 y tomó
posesión de ella. En noviembre de ese año emprendió
el viaje por tierra hasta Asunción, a donde llegó
en marzo de 1542. Tuvo conflictos con los oficiales
reales de la ciudad, llevó varios ataques contra los
indios y organizó una entrada que fracasó. Los Oficiales
reales y conquistadores viejos de la Asunción se amotinaron
contra Alvar Nuñez y le depusieron reduciéndolo a
prisión en abril de 1544, lo mismo hicieron con sus
tenientes y allegados. En marzo de 1545 fué remitido
a España con el proceso que se le había levantado.
Fué puesto en libertad antes de llegar a la metrópoli
y allí entabló pleito contra sus acusadores. Escribió
el libro de sus Naufragios, y Pedro Hernández, su
teniente, Comentarios de Alvar Nuñez, documentos ambos
de gran valor para la historia de la conquista.
ESTAMPAS DEL PASADO
1, por José Luis Busaniche.
PEDRO DE MENDOZA (1487-1537)
Primer adelantado del Río de
la Plata y poblador del asiento del Puerto de Nuestra Señora
Santa María del Buen Aire que no fué apropiadamente
fundado como ciudad ni tuvo cabildo. Mendoza padeció
muchos reveses durante su permanencia en el puerto, tanto
por los ataques de los indios que diezmaron su gente, como
por el hambre y las penalidades que hubieron todos de sufrir.
A esto agregábase la grave enfermedad del adelantado.
Después de haber hecho una entrada en al Paraná,
hasta una población establecida por Ayolas y a la que
se dió el nombre de Corpus Christi y después
el de Nuestra Señora de la Buena Esperanza, Mendoza
decició en ese lugar que Ayolas siguiera remontando
el río, en la creencia de que podría salir al
Perú y acaso al Pacífico, por vía fluvial.
Ayolas emprendió el viaje (en el que sucumbió)
y Mendoza, sin conocer el fin de Ayolas, desengañado
y sintiéndose enfermo sin remedio, optó por
volver a España, después de escribir las instrucciones
para su lugarteniente. Mendoza murió en este viaje
de vuelta el 23 de junio de 1537.
ESTAMPAS DEL PASADO 1, por
José Luis Busaniche.
RETRATO DEL GENERAL BELGRANO
El general Belgrano era de regular
estatura, pelo rubio, cara. y nariz fina, color muy blanco,
algo rosado, sin barba; tenía una fístula bajo un ojo
que no lo desfiguraba porque era casi imperceptible-;
su cara era más bien de alemán que de porteño. No se le
podía acompañar por la calle porque su andar era casi
corriendo; no dormía más que tres o cuatro horas, montando
a caballo a medianoche, que salía de ronda a observar
el ejército, acompañado solamente de un ordenanza. Era
tal la abnegación con que este hombre extraordinario se
entregó a la libertad de su patria, que no tenía un momento
de reposo, nunca buscaba su comodidad, con el mismo placer
se acostaba en el suelo que en la mullida cama. No -es
cierto que hiciese demasiada ostentación de los usos europeos
hasta el grado de chocar las costumbres nacionales (como
lo dice Paz), como no es cierto que se presentase en público
con lujo ni con el esmero de un elegante refinado. Se
presentaba aseado, como lo había conocido yo siempre,
con una levita de paño azul, con alamares de seda negra,
que se usaba entonces, su espada y gorra militar de paño.
Su caballo no tenía más lujo que un gran mandil de paño
azul, sin galón alguno, que cubría la silla y que estaba
yo cansado de verlo usar en Buenos Aires a todos los jefes
de caballería. Todo el lujo que llevó al ejército fué
una volanta inglesa de dos ruedas, que él manejaba, con
un caballo y en la que paseaba algunas mañanas, acompañado
de su segundo el general Cruz. Esto llamaba la atención
porque era la primera vez que se veía en Tucumán. En los
días clásicos, en que vestía uniforme, se presentaba con
un sombrero ribeteado con un rico galón de oro que le
había regalado el hoy general Tomás Iriarte. . La casa
que habitaba, y que el general mandó edificar en la Ciudadela,
era de techo de paja, dos bancos de madera, una mesa ordinaria,
un catre pequeño de campaña con delgado colchón que siempre
estaba doblado, y la prueba de que su equipaje era muy
modesto fué que, al año de haber llegado, me hizo pre
sente se hallaba sin camisas. y me pidió le hiciese traer
de Buenos Aires dos piezas de irlanda de hilo, lo que
efectué. Se hallaba siempre en la mayor escasez, así es
que muchas veces me mandó pedir cien o doscientos pesos
para comer. Lo he visto tres o cuatro veces, en diferentes
épocas con las botas remendadas, y no se parecía en esto
a ningún elegante de París y Londres... El general Belgrano
era un hombre de talento cultivado, de maneras finas y
elegantes, gustaba mucho del trato de las se ñoras; un
día me dijo que, algo de lo que sabía, lo había aprendido
en la sociedad con ellas. Otro día me dijo: "Me lleno
de placer cuando voy de visita a una casa y encuentro
en el estrado, en sociedad con las señoras, a los oficiales
de mi ejército; en el trato con ellas los hombres se acostumbran
a los modales finos y agradables, se hacen amables y sensibles;
en fin, el hombre que gusta de la sociedad de ellas, nunca
puede ser un malvado". Esta ocurrencia me hizo reír mucho.
El general era muy honrado, desinteresado, recto; perseguía
el juego y el robo en su ejército; no permitía que se
le robase un solo peso al Estado, ni que se le vendiese
más caro que a los otros. Como yo le había hecho a él
algunos servicios, y muy continuos al ejército, sin interés
alguno, cuando necesitaba. paños, lencería u alguna otra
cosa para el ejército, me llamaba y me decía: "Amigo BaIbín,
necesito tal cantidad de efectos, tráigame las muestras
y el último precio, en la inteligencia de que, a igual
precio e igual calidad usted es preferido a todos, pero
a igual calidad y un centavo menos, cualquier otro". Después
llamaba a los demás comerciantes. Generalmente éstos no
tenían las cantidades que necesitaba el general ni podían
vender tan acomodado como yo, por ser más valioso el negocio
a mi cargo; así es que, continuamente le hacía ventas.
JOSÉ CELEDONIO
BALBíN
(Museo Mitre. Documentos
del Archivo de Belgrano, t. 1, Buenos Aires, 1913.)
JOSÉ CELEDONIO BALBÍN. - El señor Balbín era comerciante
y conoció muy de cerca al general Belgrano en Tucumán
y Buenos Aires. En 1860, escribió al general Mitre -entonces
coronel- dos interesantes cartas sobre la personalidad
de Belgrano, de las que se han entresacado los párrafos
anteriores.
ESTAMPAS DEL PASADO 1, por
José Luis Busaniche.
MARTIN
DE ORUE
Conquistador del Río de la
Plata. Llegó a Buenos Aires en 1538. Hizo varios
viajes a España. Tomó parte en la revuelta
contra Alvar Núñez y desempeñó
en Asunción cargos de Escribano y Factor. Fué
hombre de destacada actuación en Paraguay. En 1573
escribió el Rey una relación sobre el estado
del Paraguay y las fundaciones que podían hacerse
en el río Paraná.
ESTAMPAS DEL PASADO 1, por
José Luis Busaniche.
JUAN
DE GARAY
Fundador de Santa Fe y Buenos Aires.
Vino del Perú a la Asunción en 1568. Autorizado
por el Tte. de Gobernador Suárez de Toledo, fundó
la ciudad de Santa Fe en 1573. El Adelantado y Gobernador
Ortiz de Zárate, a quien prestó eficaces auxilios
en 1574, le nombró Teniente Gobernador del Río
de la Plata, ese mismo año. A la muerte de Zárate
(1576) Garay partió para Charcas por el camino de
Tucumán a intervenir en el casamiento de doña
Juana de Zárate, hija del Adelantado, que debía
heredar el gobierno una vez que contrajera matrimonio "con
tal persona que como caballero pueda gobernar estas provincias".
Doña Juana se casó con Juan Torres de Vera
y Aragón, quien nombró a Garay su Teniente
Gobernador (1578) autorizándole a funda un pueblo
en el Río de la Plata. En 1580 Garay fundó
Buenos Aires en el lugar de su antiguo asiento, algo más
al norte. El fundador de Buenos Aires y Santa Fe fué
muerto por los salvajes en 1583.
ESTAMPAS DEL PASADO 1, por
José Luis Busaniche.
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RETRATO
DEL GENERAL SAN MARTIN
Descripción realizada por
un oficial sueco.
Este general llegó de Chile a Buenos Aires (mayo de 1818)
anos días antes de lo que se esperaba, para evitar los homenajes
preparados. Se fué directamente al Palacio Directorial. El
día siguiente fuí presentado a él y lo vi en los días siguientes
casi a diario, siendo yo muy amigo y huésped frecuente de
don Antonio de Escalada, su suegro. Don Antonio me invitó
a comer en su casa y así tuve la ocasión de. ver a San Martín
y conversar largamente con él, una vez casi todo un día. San
Martín es hombre de estatura mediana, no muy fuerte, especialmente
la parte inferior del cuerpo, que es más bien débil que robusta.
El color del cutis algo moreno con facciones acentuadas y
bien formadas: El óvalo de la cara alargado, los ojos grandes,
de color castaño, fuertes y penetrantes como nunca he visto.
Su peinado, como su manera de ser en general, se caracterizan
por su sencillez y es de apariencia muy militar. Habla mucho
y ligero sin dificultad o aspereza, pero se nota cierta falta
de cultura y de conocimientos de fondo. Tiene un don innato
para realizar planes y combinaciones complicados. Es bastante
circunspecto, tal vez desconfiado, prueba de que conoce bien
a sus compatriotas. Con los soldados sabe observar una conducta
franca, sencilla y de camaradería. Con personas de educación
superior a la que él posee, observa una actitud reservada
y evita comprometerse. Es impaciente y rápido en sus resoluciones.
Algo difícil de fiarse en sus promesas, las que muchas veces
hace sin intención de cumplir. No aprecia las delicias de
una buena mesa y otras comodidades de la vida, pero, por otro
lado, le gusta una copa de buen vino. Trabaja mucho, pero
en detalles, sin sistema u orden, cosas que son absolutamente
necesarias en esta situación recientemente creada. Hay motivos
para reprocharle no haber actuado con energía y aprovechado
las victorias que sus tro- pas han ganado en Chacabuco y Maipú.
Es difícil juzgar si esto tiene su origen en falta de energía
o en intrigas políticas, demasiado complicadas para exponer
aquí.' Sus costumbres y sus hábitos de vida son sencillos,
y lo han hecho sumamente popular. Espero tener ocasión de
conocerlo mejor en Chile.
JEAN ADAM GRAANER
(Las Provincias
del Río de la Plata en 1816. Traducción de José
Luis Busaniche. Buenos Aires 1949. Las siluetas de San Martín,
Balcarce y Guido fueron traducidas directamente del sueco
por el señor Axel Paulin y figuran como apéndice
en la obra referidda).
ESTAMPAS DEL PASADO 1, por José
Luis Busaniche.
FRANCISCO
ORTIZ DE VERGARA
Conquistador del Paraguay, llegó
con el adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca,
de quien fué muy adicto hasta su prisión en
1544. Conspiró después contra Irala para terminar
casándose con una de sus hijas naturales, Marina, habida
en una india. A la muerte del gobernador Gonzalo de Mendoza
(1558), Ortiz de Vergara fué elegido en su reemplazo.
En 1564 organizó una expedición al Perú
a donde partió acompañado de los principales
funcionarios... Nufrio de Chaves le detuvo más de un
año en Santa Cruz. Episodios de viaje son los que se
relatan en el fragmento anterior. Ortiz de Vergara siguió
a Lima y se embarcó par España. Regresó
a América en la Armada del Adelantado Ortíz
de Zárate, falleciendo en San Salvador (Río
de la Plata en 1574.
ESTAMPAS DEL PASADO
1, por José Luis Busaniche.
JERONIMO
LUIS DE CABRERA (1528-1574)
Fundador de la ciudad de Córdoba,
Vino muy joven al Perú y en 1549 obtuvo en el Cuzco
el cargo de Maestre de Campo. En 1571 fué nombrado
por el virrey Toledo gobernador de Tucumán por el término
de cuatro años. Santiago del Estero era entonces capital
de la gobernación. Recibido en esa ciudad el 19 de
julio de 1572, al año siguiente emprendió la
expedición al país de los comechingones, en
territorio de la actual provincia de Córdoba. El 6
de julio de 1573 fundó la ciudad de Córdoba
de la Nueva Andalucía. El fundador buscó una
salida al Atlántico y avanzó con su expedición
hasta el río Paraná, cerca de la fortaleza de
Sancti Spiritus, donde se encontró con otra expedición
de Garay, el fundador de Santa Fe. Ambos conquistadores corrieron
peligro en un ataque de los indios de la costa y se separaron
pero no sin que Cabrera planteara un conflicto de jurisdicción,
porque, como el anterior gobernador Aguirre, aspiraba a conquistar
lo que ya era jurisdicción de Santa Fe, después
de tantos afanes y de haber tomado medidas plausibles en su
gobernación, tuvo un desgraciado final porque en el
año siguiente el nuevo gobernador de Tucumán,
Gonzalo de Abreu, le sometió a proceso y le quitó
la vida, contra toda justicia, en Santiago del Estero el 17
de agosto de 1574.
ESTAMPAS DEL PASADO 1, por José
Luis Busaniche.
GIGANTES
NOS OBSERVAN SILENCIOSOS
Descubriendo las alturas. .....................................................
Esos gigantes de lineas curvas usualmente,
que permanecen en las alturas resistiendo el paso del tiempo asomando
entre lo moderno del Buenos Aires Actual.