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Estamos
en el coqueto barrio de Martínez, cerca
de ese Buenos Aires que marcó la vida
de Roberto Mario Brandy Mancini,
quien nos recibe en su casa con el fraseo
del tango "El Pescante" como fondo. Enseguida
Roberto se vuelca por entero a su otra
pasión: "el mate". Con la habilidad |
| adquirida
en largas ruedas tenidas en su barrio,
en el interior del país y en otros muchos
rincones del mundo por él recorridos,
sostiene el mate en una mano, mientras
con la otra acaricia la pava que utiliza
para verter agua sobre la verde ilusión,
empeñado en transformar la yerba en vernáculo
elixir. |
Así, entre mates y tangos, iniciamos un diálogo
que Roberto hizo fácil , ya que desde el primer
momento se prendió de lleno a la conversación.
Sensible e intimista, mi amigo conforma la
imagen de un personaje salido de una novela
cargada de recuerdos, que se brinda por entero
a contar sus vivencias.
Roberto Mancini, cantor, "guitarrero", compositor
y muy buen amigo, nació en Buenos Aires el
15 de septiembre de 1938 en la calle Bernardo
de Irigoyen 350, con vista al obelisco, en
el barrio de Monserrat. ¡Bien porteño el mozo!
Hijo único de María Esther Mancini y Mario
Brandy nos dice Roberto : "Mis recuerdos comienzan
a partir de los seis años, cuando me mudo
a San Cristóbal y habito el departamento número
13 del edificio de la calle Sarandi 854; en
tanto que en el vecino Nº 17 vivía el genial
Fidel Pintos, con cuyo hijo Luisito - hoy
médico - compartí mis juegos" de purrete".
Es común en estos casos hacer preguntas que
no se destacan precisamente por su originalidad
y la mía no constituye una excepción : ¿Cómo
nace tu pasión por la música y en especial
el Tango?.
"Mamá - contesta Roberto - me contaba que
en su juventud, en su barrio de Monroe y Alvarez
Thomas, ella estudiaba piano en el conservatorio
"Weber" y pasaba por su casa Roberto Goyeneche
(autor de la música del tango "Pompas") y
le entusiasmaba entrarle al piano ejecutando
ambos a cuatro manos algunas versiones, no
obstante que para entonces aún eran criticados
los que abordaban el tango, especialmente
tratándose de una mujer. Desde muy pequeño
escuché tangos y así me fui introduciendo
en la magia de su música".
"A los nueve años pude tomar contacto con
dos "muchachones" de la barra de los mayores
que paraban "en la esquina" de mi barrio.
Ellos eran Ricardo Mensa y Alfredo Sturnino,
el primero hincha de D'Arienzo y el segundo
de Troilo. Iban todas las noches a milonguear
y ganaban trofeos constantemente. Yo era entonces
un gurrumín que quería hacer mérito con ellos
y me aprendía la letra de los tangos para
que me calificaran. De esta manera arranqué
como cantor aficionado de tangos".
"A mí me gustó desde muy pibe, actuar y cantar.
Comencé a estudiar en el Teatro Infantil Labardén
y en el Teatro Infantil Juancho de Salvador
del Priore, precisamente tío de Oscar del
Priore y tuve como maestro de canto a Eduardo
Bonessi, ex de Carlos Gardel".
"Participé en muchos concursos y a los catorce
años gané uno en Parque de los Patricios organizado
por "El gitano poco pelo" De La Rúa, obteniendo
como premio un contrato en Radio Argentina
precediendo la actuación de Aldo Campoamor,
al cual observaba de continúo pues admiraba
su profesionalidad frente al micrófono. Después,
en otro certamen realizado por el antológico
"Tango Bar", obtuve como premio actuar en
la orquesta de Manuel Musta".
En un momento en que Roberto detiene su relato
para cambiar la yerba del mate, le pregunto
¿Qué recuerdos guardás de tu paso por la orquesta
de Miguel Calo. Entonces se vuelve a prender
a la charla y responde: "El primero de todos
es el del día en que Cacho Fontana anunció
a la platea de LR1 Radio El Mundo, el debut
de un jovencito de 17 años en la orquesta
del maestro Miguel Caló. Sentí entonces una
gran emoción al interpretar el tango "Mariposita"
de Aieta y García Jiménez. Luego vinieron
los viajes a Brasil. Me acuerdo que iniciamos
la temporada actuando en el Jockey Club de
Belho Horizonte con gran suceso. En esta gira
Miguel presentó una orquesta de 32 músicos
y junto a ellos actué por primera vez frente
a las cámaras, en el Canal 13 de TV Río. También
es imposible olvidar que con Caló grabé mi
primer disco y que al escucharlo luego desde
un Winco, me produjo una extraña sensación,
mezcla de placer y emoción, que aún hoy no
puedo describir".
Vale aclarar que la primera grabación de
Roberto con Miguel Caló se registró el 21
de diciembre de 1956. El tema elegido fue
el tango "Quedémonos aquí", con letra de Homero
Expósito y música de Héctor Stamponi. Ese
mismo día también grabó, a dúo con Alfredo
Dalton, el vals "La perinola"
"Tentado por maravillosas oportunidades de
giras y presentaciones, dejo la orquesta de
Miguel Caló y me incorporo a la de Juan Sánchez
Gorio, con quien continúo actuando en Radio
El Mundo. Luego lo hago con Ricardo Pedevilla,
en el cabaret El Avión de la Boca, con Ángel
Domínguez en Radio Splendid y con el conjunto
de Romero - Spinelli vuelvo a LR2 Radio Argentina.
Actué además en muchísimos locales, como el
Palacio Güemes, el Monumental de Flores, la
Confitería La Armonía y otros muchos sitios
que serían largo enumerar"

Presentación en la película "Los Viciosos"
Le pido cuente algo acerca de la experiencia
que finalmente lo llevó a actuar en cine y
me responde “Yo había formado un conjunto
folclórico al que le puse el nombre de “Los
Bonaerenses”, integrado por casi todos cantantes
de tango y en el cual los arreglos musicales
y vocales estaban a mi cargo. Por él pasaron
Tito Landó, Osvaldo Ramos (entonces Osvaldo
De Santis), Luis Rivera, el guitarrista Norberto
Pereira, Horacio Casares, Oscar Ferrari y
Héctor Darío. Conjuntamente con los primeros
cuatro intérpretes mencionados, actué en la
película “Los Viciosos” protagonizada por
Jorge Salcedo y Graciela Borges bajo la dirección
de Enrique Carreras, estrenada el 25 de octubre
de 1962”.
Fue 1963 el año en que a Roberto Mancini
se le presentó la oportunidad que cambiaría
radicalmente su vida y él la recuerda así
:
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"Al año siguiente de intervenir en "Los viciosos"
, tuve la oportunidad de incorporarme a la
orquesta del maestro Alfredo De Angelis y
actuar junto a quien hoy sigue siendo mi amigo,
Juan Carlos Godoy. Debuté en el "Glostora
Tango Club", el programa mas escuchado
de esa época, interpretando el tema de Enrique
Delfino y Alberto Ballesteros "Dicen que dicen".
El 25 de julio de 1963 grabé el tango "Carta
para René" e inicié con la orquesta un tiempo
de numerosas giras nacionales e internacionales"
"En 1964, con Alfredo y su orquesta, debutamos
en Colombia en la emisora "La Voz de Cali"
de la cadena radial "Todelar", donde
precisamente conocí a Mercedes, la mujer que
hoy es mi esposa.

Alfredo De Angelis y su orquesta
Con la orquesta viajamos luego a Ecuador
y en la ciudad de Guayaquil, me desvinculo
del maestro De Angelis y regreso a Bogotá
junto con el ya empresario Raúl Iriarte, para
continuar mi carrera como solista".
"Haber actuado con el maestro Alfredo De
Angelis , me brindó la oportunidad de conocer
distintos países y tener amigos del tango
por doquier; además de haber podido intervenir
en el Glostora Tango Club , un grato
y cálido recuerdo imposible de olvidar".
"Tengo tres hijos. Dos mujeres, Liliana
Patricia - que ya me regaló dos nietos - y
María Isabel, ambas nacidas en Buenos Aires;
en tanto el único varón - Mario - vio la luz
en Cali , Colombia, tierra por la cual guardo
un infinito cariño.".
Conociendo su incondicional admiración por
Carlos Gardel le pregunté ¿Qué significa para
vos Carlos Gardel?, a lo cual él respondió
: "¡Pienso que como en las carreras de caballos
….... el segundo no entra en la foto!"
Consultado acerca de sus dotes autorales
, Mancini dice: "Soy un compositor insipiente
con mediano entusiasmo, pues considero que
todo lo mejor ya existe". Tres son las milongas
compuestas por Roberto : "La oficina" con
Carlos Marchese, "Sociedad de Responsabilidad
Limitada" con el recordado Ubaldo Martínez
y "La milonga celestial" con Ángel Greco.
Además, el vals, "De la primaria" con Ángel
Vilar y Jorge Moreira y un tango, "Pasión
imposible" con Néstor Remón.
"También conduje - cuenta - una audición
de tango por Radio Argentina y de ella rescato
un episodio del cual nació el apodo de "El
Tata" para el gran Floreal Ruiz, al que hasta
entonces le decíamos "El Gallego". El programa
se llamaba "El Rincón de los Artistas" y un
día, cuando ya estábamos en el aire, le digo
a Alberto Palazón : ¿Sabés quién viene mañana
a la audición? y al recibir un no por respuesta,
agrego .... "El Tata". - ¿Y quién es "El Tata"?
me pregunta sorprendido Palazón y entonces
yo muy suelto de cuerpo le respondí : Floreal
Ruíz".
"Como en ese entonces, junto a otros "Grandes
del Tango", Floreal y yo actuábamos precisamente
en el local "El Rincón de los Artistas" de
Álvarez Jonte y Boyacá , esa misma noche todos
- colegas y público - lo comenzaron a llamar
"El Tata" y así quedaron incorporadas esas
dos inocentes palabras a su enorme figura"
.

Casal, Echagüe, “El Tata”, Mancini, su hijo
Marito,
Calderón, Larroca .
En cada oportunidad que Roberto Mancini viaja
al exterior para cumplir un compromiso, el
éxito de las presentaciones hace que sus actuaciones
se prolonguen por más tiempo que el previsto.
Así sucedió durante su gira a Colombia en
los meses de mayo y junio del 2003 y también
durante su último viaje a España.
Estábamos ya casi a fines del año 2004 y
la pregunta se caía de madura: ¿Cuáles son
tus proyectos de ahora en más? y el amigo
respondió: "Simplemente estoy abocado a grabar,
no obstante que son muchas las piezas que
tengo ya editadas No he descansado desde el
año 1956 en que grabé "Quedémonos aquí" con
Miguel Caló en un disco de 78 rpm. Luego vinieron
los "Long Play" y más tarde los compactos.
El último es de mayo del 2003 y lo grabé acompañado
en guitarras por el conjunto de Hugo Rivas."

El joven cantor Gonzalo Lozada, el autor
de esta nota y Roberto Mancini
He escuchado repetidas veces este compacto
titulado "Volvió una noche" y al hacerlo siempre
revivieron en mí - gracias a "esa" voz cargada
de nostalgias de "pescante, trote y cadeneros"
- recuerdos lejanos que avanzan como sombras
y recorren senderos del tiempo pasado.
Al marcharme, desde la puerta de su coqueto
chalet me saluda con sus dos manos en alto,
mientras musita con disimulada emoción : ¡Gracias
Hermano!

José Pedro Aresi
Diciembre de 2005
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