En la
Navidad de 1904 nacía en Ensenada, provincia de
Buenos Aires, Juan Cruz Mateo, siendo el hijo
mayor de los cinco hermanos del matrimonio formado
por Rafael Mateo y Vicenta Goldaracena. Su padre
había nacido en Barcelona y en nuestro país fue
administrador de los puertos de La Plata y de
Comodoro Rivadavia y el primer presidente del
Círculo de Oficiales de Mar de aquella ciudad.
Su madre era de origen vasco.
De pequeño
sintió inclinación por la pintura y la música,
estudiando pintura en la Academia de Bellas Artes
bajo la dirección de Mariano Montesinos y música
en el Consevatorio “Santa Cecilia”, donde aprendió
violín, violonchelo y piano, aunque no concluyó
ninguna de las dos carreras.
Debuta
en septiembre de 1919, con sólo catorce años,
en la Confitería “París” de La Plata como violonchelista
en la orquesta del bandoneonista Angel Eladio
Ramos, “Ramito”. Integraban la orquesta Natalio
Porcellana en acordeón a piano, Fausto Frontera
en violín, Primitivo Carrera en flauta y clarinete
y Arturo Dallecio en piano.
Al año
siguiente se hace habitué del Cine Bar “Colón”,
donde actúa como orquesta estable el conjunto
dirigido por Ponciano García. La orquesta estaba
integrada por el mismo Ponciano García, Martín
Yuspa, Luis Famiglietti y Juan Piñero en bandoneones,
Pugliese, Celestino Vidal y Emilio Lodi en violines
y José Ibáñez en piano.
Dado su
corta edad, Mateo solía pedirle permiso al director
para reemplazar tanto al pianista, como al violinista
y también al bandoneonista, instrumento que no
había aprendido a tocar. A partir de 1924 incursiona
en Buenos Aires, tocando el violín y realiza intervenciones
como pianista, regresando al Bar “Colón”, donde
participa nuevamente en la orquesta de Ponciano
García hasta el final de la década, cuando pasa
a integrar fugazmente como violinista, las orquestas
de Anselmo Aieta y la de Osvaldo Fresedo. .
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Se radica en París en 1931 y al año siguiente
se vincula a Carlos Gardel, acompañándolo
en doce grabaciones y en el rodaje de
tres de las cuatro películas que “El Morocho”
filmara en Francia.Curiosamente dentro
de la extensa discografía gardeliana,
las mencionadas doce grabaciones con Mateo,
serán los únicos registros que realizará
Gardel durante todo el año 1932.Los temas
grabados en Barcelona entre los dias 22
y 23 de julio son la canción “El rosal”
y la tonada “Mentiras”,
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con la
participación del guitarrista Rafael Iriarte.
En los tangos “Aquellas cartas”, “Cara rota”,
“Mentira”, “Noches de Montmartre”, “Otario que
andás penando”, “Pan”, “Por favor dejame”, “Sorpresa”
y “Sueño querido” Gardel es secundado por Juan
Cruz Mateo y un violinista que podría ser Braulio
Solsona(1) o Fernando Ibáñez Camallonga, agregándose
Julio Aramendi en vibráfono en el vals “Sueño
de juventud”.
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La duda sobre el violinista
se debe a que la mayoría de los biógrafos
de Gardel, citan aSolsona, pues es el apellido
que figura en algunas de las etiquetas de
los discos, mientras que Orlando del Greco
en su libro “Gardel y los autores de sus
canciones”, el poeta Rafael Ibáñez Camallonga,
autor de la letra de “Por favor dejame”
-uno de los temas grabados por Gardel con
Mateo- menciona a su hermano Fernando Ibáñez
Camallonga como el violinista que participó
en los registros.Cabe recordar que los doce
temas mencionados, que registrara Carlos
Gardel con Juan Cruz Mateo, lo ubican como
el pianista que más veces grabó con el máximo
cantor, superando a
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Rodolfo
Biagi con siete registros, Alberto Castellano
con seis y Roberto Firpo con uno.
A partir
de septiembre de 1932 Juan Cruz Mateo vuelve a
trabajar con Gardel, en la filmación de las películas
rodadas en Joinville, Francia, luego que “El Zorzal”,
participara en “Luces de Buenos Aires”. En “Espérame”
Juan Cruz
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Mateo lo secunda con su
sexteto en el tango “Me da pena confesarlo”
y en la zamba “Criollita de mis amores”.
En el cortometraje “La casa es seria”, Gardel
canta el tango “Recuerdo malevo”, con el
acompañamiento de la orquesta típica de
Mateo y en “Melodía de Arrabal” lo secunda
con su orquesta en los tangos “Silencio”
y “Melodía de Arrabal”. Cuando canta este
tango por primera vez en la película homónima,
Mateo lo acompaña con su sexteto, aunque
tocando el violín y por último en la tonada
campera “Mañanita de sol”, que canta en
dúo con Imperio Argentina, Mateo ejecuta
el piano.
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Integraban
la orquesta Juan Cruz Mateo y Ramón Mendizábal
en pianos, Julio Falcón, Angel Maffia, Gerardo
Martínez y José Schumacher en bandoneones, Juan
Ghirlanda, Segundo Ardanaz y Esteban Rovati en
violines, Horacio Pettorossi y Esteban Gutiérrez
en guitarras y Louis Montigny en contrabajo.
También
en 1932 acude junto al guitarrista Rafael Iriarte
a presenciar la actuación en el “Trincal” de Barcelona,
del cantor Juan Carlos Marambio Catán, formando
entonces con él y el cantor Julio Vega un trío,
que a instancias del propio Mateo se denominó
“Trío Buenos Aires”, a semejanza del famoso “Trío
Argentino”, integreado por Agustín Irusta, Roberto
Fugazot y Lucio Demare..
En los catálogos de “La Voz de su Amo”,
como se denominaba a la “Victor” en España,
reproducidos por Ernesto Portalet en su
libro “El Tango en España”, pueden recordarse
las grabaciones del trío, como ser la
canción “Tus trenzas negras”, la chacarera
“La sanjuanina”, la zamba “Blanco y azul”,
el pericón de Marambio Catán “Pobre gallo”
y los temas del propio Vega como el vals
“Besos de plata” y la zamba “La calandria”.En
ocasiones Mateo grabará con cada uno de
los cantores, aunque en las etiquetas
de los discos figuraba como “Trío Buenos
Aires”. Así llevó al disco con Marambio
Catán los tangos “Confesión”, “Dicen que
dicen”, “Dorita”,
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“Hacelo
por la vieja”, el vals “Palomita blanca” y el
tango “Acquaforte” del propio Catán.
Con Julio
Vega grabó los tangos “Ayer se la llevaron”, “Cartas
de amor” y “No seas así” perteneciente al cantor
con letra del poeta Enrique Dizeo. Cierran las
grabaciones del “Trío Buenos Aires”, el tango
“Guitarra mía” con la intervención especial del
cantor Francisco Alfredo Marino, el recordado
autor de la letra del tango “El ciruja”.
Al mismo
tiempo Juan Cruz Mateo graba con su orquesta con
los mismos cantores. Con Marambio Catán registra
los tangos “Clavel del aire”, “Yo tengo la culpa”
y nuevamente el vals “Palomita blanca”. Acompaña
a Vega en el tango “Media vida” de autoría del
cantor y en dúo con ambos cantores llevan al disco
“Tango mío” y la ranchera “Ave María purísima”.
Con su piano y guitarras acompañará a la cantante
Rosita Barrios grabando “Alma del bandoneón” y
en dúo con ella y el cantor Luis Mandarino “Mi
viejo amor”. Como autor Mateo compuso con Marambio
Catán el tango “Todavía estás a tiempo”, siendo
además autor de los tangos “Yo tengo la culpa”,
“Cartas de amor”, “No te deschaves”, “Una vida”
con letra del cantor Roberto Maida y la ranchera
“Ave María purísima” con letra de Enrique Dizeo.
Recorrió Europa durante siete años, regresando
fugazmente a La Plata en 1938, retornando ese
mismo año a París.
Allí comienza
a dejar el tango, para dedicarse intensamente
a la pintura, volcándose al estilo llamado futurista,
logrando ese mismo año reconocimiento internacional
al resultar vencedor en el “Gran Premio de Francia
y Colonias”.
Enfermo
de cáncer, regresó definitivamente a La Plata
en 1949, siendo agasajado en el Bar “Colón”, donde
había actuado como incipiente músico tres décadas
atrás, pero ya para rendirle homenaje como reconocido
pintor.
Expuso
sus obras en la Galeria “Peuser” de Buenos Aires,
y sus pinturas “Ciclistas” y “Cabello de lino”
pasaron a exhibirse en el Museo de Bellas Artes
de La Plata, como así también sus cuadros “Pizarro
en París” y “Autoretrato” en el Museo Municipal
de Arte Moderno. Juan Cruz Mateo falleció el 11
de julio de 1951 en el Hospital Policlínico de
La Plata.
Como cierre
de esta evocación vale citar las palabras de Marambio
Catán, quien en su libro de memorias “El tango
que yo viví, 60 años de tango”, dirá de él: “¡Oh!
El gran Cruz Mateo, hijo de La Plata y que si
se hiciera justicia a su talento, a sus condiciones
de hombre, a su trayectoria artística, debiera
tener en la Capital de la Provincia una calle
o cualquier lugar que eternizara el nombre de
Juan Cruz Mateo como ejemplo para las generaciones
futuras que se inquieten por las expresiones del
espíritu.
De Juan
Cruz Mateo, tendría para escribir varios volúmenes.
Ver sus cuadros que tienen un colorido asombroso
y que en cada uno de ellos está latente la exquisitez
de su espíritu. Como pintor puede figurar entre
los primeros, como músico dominaba todo lo que
puede un superdotado y como hombre no conocí nada
más cercano al hombre integral, al ser humano
perfecto.”
Nota:
(1) Los biógrafos de Gardel suelen mencionar al
catalán Joaquín Solsona. Me inclino como posible
violinista por Braulio Solsona, citado por Edmundo
Eichelbaum en su libro “Carlos Gardel”, Editorial
Javier Vergara, mayo de 1985, pues el autor así
lo menciona como testimonio personal recogido
de Juan Cruz Mateo..
Alberto
Rasore
Octubre de 2007
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