Allá
por 1957, Mario Bustos, flamante incorporación
junto a Jorge Valdez en la orquesta de Juan D’Arienzo,
lograba un singular éxito con su interpretación
del vals “Señora Princesa”. El tema, una creación
del pianista Atilio Bruni, autor también de diversas
obras como los tangos “Cuatro compases”, “Gime
el viento”, “Final”, el vals “María celosa” y
el bolero “Ansiedad” entre otras, tuvo su propia
orquesta, con la cual en 1944 acompañara a Roberto
Rufino, cuando “El Nene” dejara la típica de Carlos
Di Sarli, para iniciarse como cantor solista por
Radio Belgrano y que secundara dos años más tarde
a Hugo Del Carril en algunas grabaciones realizadas
en México, como “Adiós Pampa mía”, “El día que
me quieras”, “La cumparsita” y “Una lágrima tuya”,
entre otras. Estando precisamente en México, es
cuando conoció a la actriz Ana Luisa Peluffo,
dedicándole su vals “Señora Princesa”, con versos
de Roberto Lambertucci. Por ese entonces ella
ya estaba casada y de ahí el título del tema.
La Revista
“Cantando”, en su número 23, del 10 de septiembre
de 1957, dedica una página homenaje a la actriz
mexicana, con motivo de encontrarse filmando en
nuestro país, con una foto suya bailando un tango
con el actor azteca Ramón Gay, junto a la letra
del vals y las fotos de sus autores, tal como
puede verse en la imagen siguiente
Al momento
que Atilio Bruni le dedicara su canción, Ana Luisa
Peluffo filmaba dos películas en Argentina, “Socios
para la aventura”, junto a Alberto de Mendoza,
Cuco Sánchez, Nelly Beltrán y Antonio Prieto y
“La venenosa”, con Jorge Salcedo, siendo ambos
filmes dirigidos por Miguel Morayta, con la actuación
del mencionado Ramón Gay. Posteriormente, en 1962,
regresaría para filmar “Bajo un mismo rostro”,
película dirigida por Daniel Tinayre, con la participación
de las hermanas Mirtha y Silvia Legrand, Jorge
Mistral, Mecha Ortiz y Noemí Laserre.
BUSCANDO
A LA SEÑORA PRINCESA
Ana Luisa
Peluffo, nació en Querétaro, México, el 9 de octubre
de 1929, siendo su nombre completo Ana Luisa de
Jesús Quintana Paz Peluffo, hija de Luis Quintana
y Ana María Paz.
Inició
su carrera artística en 1948, como extra en la
película “Tarzán y las sirenas”, protagonizada
por Johnny Weismuller, comenzando así una dilatada
carrera cinematográfica participando en cerca
de 180 películas, presentándose en su madurez
en la televisión y el teatro. En 1974 obtuvo el
premio “Diosa de Plata”, por su actuación en “La
venida del rey Olmos” y en 1996 lo volvió a alcanzar
por su trayectoria.
|
|
“Ana Luisa Peluffo acepta que posar sin
ropa para la película La Diana cazadora,
la convirtió en pionera de los escándalos
en la década de los 50”. Bajo este título
se publicó una entrevista a la actriz
en “El Universal”, del 10 de julio de
2006. “Sí, fui pionera de los escándalos”.
“Una revista sudamericana publicó mi fotografía
con un titular que decía Miss Escándalo
y una nota titulada Peluffo es sinónimo
de escándalo y la verdad, mi vida tuvo
en un tiempo gran alboroto
|
a causa
de los galanes que me acechaban, además los fotógrafos
nos tomaban gráficas que escandalizaban”.
Sigue
diciendo la actriz: “Llegué a sostener una relación
amorosa con Vittorio Gassman y tuve propuestas
amorosas de varios políticos no sólo en México
sino también en otros países como Argentina e
Italia, pero todo es parte del mundo del espectáculo”.
“Reconozco ser una pionera del escándalo artístico,
pero eso sí sin caer en lo burdo lo morboso y
menos en lo ofensivo”. “Mi desnudo fílmico levantó
ámpula entre la sociedad de los 50 pero no fue
para tanto. Posé desnuda pero sin moverme. Todos
sabemos que los artistas plásticos siempre requieren
modelos”. “Hoy lo presentado en la película resulta
juego de niños”.
|
Álvaro Cueva por su parte
escribió en la publicación mexicana “Somos”,
del 10 de enero de 2001, una nota titulada:
“Ana Luisa Peluffo: Pasaporte a la inmortalidad”.
Siendo un artículo extenso, extraigo parte
del mismo. “La carrera televisiva de Ana
Luisa Peluffo ha tenido mucho de ella, ha
sido una trayectoria firme, llamativa y
sin pudores, caracterizada más por las actuaciones
especiales y los grandes personajes, que
por las apariciones de relleno. Al igual
que le ocurrió a muchas de las grandes leyendas
del cine mexicano, su trabajo fue absorbido
con avidez por la televisión nacional, necesitada
siempre de figuras de renombre para apoyar
a sus fugaces estrellas. Gracias a la televisión,
varias generaciones conocieron a una Ana
Luisa Peluffo a la que difícilmente hubieran
tenido acceso por otros medios.
|
|
Gracias
a la televisión, esta diosa de la belleza y la
seducción está siendo amada y adorada por los
hijos y los nietos de quienes la conocieron en
otros tiempos audaz y provocadora. Los productores
mexicanos supieron aprovechar la imagen cinematográfica
de Ana Luisa para hacerla brillar por encima de
otras mujeres maduras, que inmediatamente se querían
encasillar como ancianitas decadentes. Sus personajes
siempre han sido de señora distinguida llena de
vida de color y ¿por qué no decirlo? de seducción,
esa misma seducción que la llevó a conquistar
los ojos de los hombres en otros años garantizando
su paso a la inmortalidad, robándole el corazón
a los jóvenes de una época a los hombres maduros
de otra y a los niños de ahora.
La carrera
televisiva de Ana Luisa Peluffo ha tenido mucho
de ella ha sido una trayectoria firme llamativa
y sin pudores, una carrera que todavía tiene mucho
que contar”.
SU
PADRE TRABAJÓ CON GARDEL
Volviendo
a la nota de la Revista “Cantando”, se lee que
“Ana Luisa Peluffo, se siente ligada a nuestra
patria por afectivos vínculos ya que su padre
actuó con Carlos Gardel en varias películas”.
Efectivamente el actor uruguayo Manuel Peluffo
trabajó con Gardel en sus cinco intervenciones
cinematográficas en Estados Unidos, “Cuesta abajo”,
“El tango en Broadway”, “The big broadcast of
1936”, “El día que me quieras” y “Tango Bar”,
con lo cual obtuvo un record de participaciones,
imposible ya de superar, aventajando a Vicente
Padula, Jaime Devesa y Suzanne Dulier con cuatro
actuaciones cada uno.
|
Manuel Peluffo prosiguió
su carrera como actor de reparto en el país
del norte, filmando cinco películas entre
1935 y 1937, como “Piernas de seda” con
Rosita Moreno y Enrique De Rosas, y “Te
quiero con locura” con este último. En 1945
lo encontramos en Venezuela, donde escribió
y dirigió “Alma llanera”, realizando las
mismas tareas en Brasil, en 1952 con la
película “Mi destino es pecar”.
Cabe aclarar que el padre biológico de la
actriz se llamaba Luis Quintana y que Manuel
|
|
Peluffo
fue su padrastro, tal cual ella misma recordara
en el artículo de “El Universal”, antes citado,
al referirse a su primer esposo: “Lo conocí en
Brasil, en un viaje en compañía de mi madre y
mi padrastro, del que tomé el apellido Peluffo”.
Cuanto cariño habrá sentido por su padrastro,
como para adoptar su apellido y ser así conocida.
LA
VIGENCIA DE “SEÑORA PRINCESA”
A las
cuatro grabaciones que menciona la Revista “Cantando”,
D’Arienzo con su cantor Mario Bustos, Raúl Lavié,
en su debut en el disco con la orquesta de Héctor
Varela, el chileno Antonio Prieto y el popular
cantor mexicano Miguel Aceves Mejía, el vals fue
vuelto a grabar por el puertorriqueño Danny Rivera
en 1971, que de paso sea dicho, en 1988, grabó
un LP titulado “El día que me quieras”, con temas
como “A media luz”, “Amores de estudiante”, “Caminito”,
“Cuesta abajo”, “La cumparsita”, “Nostalgias”,
“Para cantarle al amor”, “Rosa de otoño”, “Sí
soy así”, “Uno” y “Yira, yira”, entre otros.
En 2004 se presenta en el “VIII Festival
Internacional de la Canción TV Mundo”,
celebrado en Acapulco, María Rosa Tarditti,
argentina, nacida en Quilmes, obteniendo
el primer premio en la categoría “Revelación
letra y canto”, con el tema de su autoría,
“Sin poder”.
Al año siguiente regresa a México para
participar en una nueva edición del festival,
realizando presentaciones durante tres
meses en la radio y televisión de dicho
país y conoce y traba amistad con Ana
Luisa Peluffo, quien la recibe en su casa
y le ofrece el vals “Señora Princesa”,
para que lo grabe.
|
|
Hasta
el presente Maria Rosa no ha tenido oportunidad
de realizar la grabación, aunque esperemos que
pueda concretarla y ser la primera mujer que así
lo haga.
Alberto
Rasore
Abril de 2007
<<<VOLVER