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Aproximadamente ese es el tiempo que tiene el autor de la letra, para relatar una historia que compagine con la música generada por el compositor. El poeta debe en esos escasos minutos, concretar una trama que comprenda planteo, desarrollo y final; cuidando que la métrica no escape a la partitura, a la vez que imprimirle su propio sello al escribir los versos que el tema le inspira. Existe una lógica pasión por conocer el ¿Porqué? de las letras de los tangos, pero este es un detalle sobre el cual poco se conoce y mucho se inventa. En este caso no se trata de acertar con ese ¿Porqué?, sino que intentaré encontrar los aportes que a la historia del tango hace el autor de sus versos, Andrés Chinarro. Del tema “El tango no tiene contra” conozco dos grabaciones, una de Héctor Mauré con su orquesta típica dirigida por el bandoneonísta Alberto Cima y otra de Juan D’Arienzo con la voz de Mario Busto.
Salvada estas nimiedades vayamos al tema narrado, que parte de la ubicación geográfica de los inicios del tango, diciendo: “El tango es la musa de mi Buenos Aires” y lo enmarca en la cuna de la cual Proviene, al agregar ”andando entre guapos aprendió a vivir”. Los versos se suceden y dan cuenta de como y porqué el tango triunfó, a la vez que comienzan a incorporarse a ellos, nombres de personajes y lugares comunes donde el “gotán” talló. “El tango
es un naipe que no tiene contra
Esta es una de las muy pocas veces en que se menciona dentro de la historia de la música popular, a “El Lecherito” , bailarín de tango milonga con corte, que junto a el “Tarila” (Giuseppe Giambuzzi) fueron en su momento los mejores bailarines de Villa Crespo. “Tango, el de rango turbio” porque negarlo, “de taquito y media caña, / entrador pero sin mañas / como punta de alfiler”, que como después lo hizo Mondiola “te empilchaste con lengue / en el famoso canyengue, / del tano cuarenta y tres” , haciendo mención a la milonga de rompe y raja que reinó allá por Villa Crespo, muy cerca del Maldonado. Así con precisión de historiador, Andrés Chinarro mezcla realidad con sentimientos y pretende filosofar al decir: “El tango
es la historia de un cacho de vida, El poeta remata lo suyo con versos que sólo podrán entender, los pocos que alguna vez mitigaron sus penas, caminando por calles oscuras silbando un tango en el aire, sintiéndose Carlos Gardel. “El tango
es un naipe que no tiene contra Y nuevamente en el final, la mención al “naipe que no tiene contra”, como implacable introducción ritual del azar en el destino del hombre. José
Pedro Aresi
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