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Bien puede decirse que el tango de la década
del cuarenta, comenzó a insinuarse entrado
ya el segundo lustro del treinta.
La razón de lo dicho estriba en que junto
al enriquecimiento de la melodía , se produce
la incorporación a las orquestas de un “cantor”
que dejó de decir preferentemente estribillos,
para interpretar la casi totalidad de los
versos que componían las letras de los tangos.
Con la innovación, se logró incorporar
la voz como un instrumento más de la orquesta,
combinando de esta manera la posibilidad
de escuchar la letra del tango con la de
bailarlo, sin perder por ello el ritmo característico
del “gotán”.
Comienza entonces una modalidad interpretativa
que se irá haciendo más importante a medida
que entramos de lleno a la “década del 40”,
en la cual los cantores comienzan a desempeñar
un papel de suma importancia en las orquestas.
Esta evolución impulsó también a muchos
vates, a volcar en letras de distinta calidad
literaria, relatos que se desarrollan en
escasos minutos y que constituyen verdaderas
pinturas que hablan del barrio, la amistad
y el amor.
Esta realidad se consolida y adquiere importancia
con la emigración de las orquestas típicas
desde el cabaret, a los cafés, las confiterías
y la radio , donde encuentran eco favorable
en quienes se acercaban a estos “escenarios”,
ávidos solamente de “escuchar tangos”.
Con el correr de los días se suma a esta
circunstancia, la llegada masiva de las
orquestas a los modestos clubes de barrio
y a las instituciones de origen “futbolero”
que incorporan “el baile” como una actividad
más.
Esta conjunción logra fundir en un mismo
crisol, pasiones que franquean lo social
con lo deportivo. De esta coincidencia nace
la conocida frase que agrupa al tango, al
turf y al fútbol, como inseparables pasiones
populares.
Luego de esta breve introducción, vayamos
al motivo principal de esta nota, cual es
reflejar lo más fielmente posible, el paso
de diversas voces por la orquesta dirigida
por Osvaldo Pedro Pugliese.
La definitiva proyección del Maestro como
director de orquesta se inició el 11 de
agosto de 1939, al presentar su agrupación
musical en el café Nacional de la calle
Corrientes 974. AMADEO MANDARINO
(Amadeo Guillermo Mandarino) fue el cantor
del debutante conjunto. Luego de un tiempo,
Pugliese incorporó como vocalista a AUGUSTO
GAUTHIER, quien compartió dicha función
con Mandarino, hasta que pasó a la orquesta
“Los zorros grises" de José García.

Pugliese – Mandarino (La Maga) .
Gracias al aporte de coleccionistas privados,
después de muchos años, pudo editarse un
CD que, entre otras reliquias olvidadas,
incluye una toma radial del tango “La casita
de mis viejos” ejecutado por la orquesta
de Osvaldo Pugliese con la voz de Augusto
Gauthier, quien oficialmente nunca grabó
con el Maestro.
A principio de la década del cuarenta don
Osvaldo también contó entre sus vocalistas
a ALBERTO AMOR (Vinicio Guillermo
D’Amore)., ALBERTO LAGO, ROBERTO BELTRÁN
(León Zucker) y JORGE RUBINO,
el único de todos ellos que llegó a grabar
una faz en disco Odeón : “Milonga de mi
Tierra” de Alberto Pugliese y José Sassone,
el 21 de octubre de 1943.
En un homenaje tributado a Pugliese por
el Canal 9 de televisión en el año 1985,
el conductor del programa, Silvio Soldán,
le pidió una opinión acerca de los cantores
que habían “pasado” por su orquesta y la
respuesta fue la siguiente:
- “Bueno, tanto Chanel como Morán fueron
los dos únicos cantores que incorporados
a la orquesta se enchufaron profundamente
en la manera, la forma y el contenido de
la orquesta. Los demás fueron todos grandes
cantores, pero los que estuvieron enchufados
bien adentro fueron Morán y Chanel.

Con Chanel y Morán (La Maga)
Comencemos entonces por ellos, que por
su decir y personalidad fueron los dos primeros
cantores en trascender dentro de la orquesta,
a la par de los “leones” que componían la
fila de bandoneones y de violines.




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ROBERTO CHANEL: Su nombre de familia,
Alfredo Mazzocchi y su apodo, “El Turco”.
Llegó a la orquesta en el año 1943 y el
15 de julio graba su primer disco, “Farol”
de los hermanos, Homero y Virgilio Expósito.
Según la discografía consultada Chanel grabó
con Pugliese treinta y un temas, tres de
ellos a dúo con Morán, que fueron los tangos
¿Porqué?, “El mareo” y “Mirando la lluvia”.
Como curiosidad vale mencionar que existe
una grabación de Pugliese con Chanel que
no fue editada comercialmente, en la cual
interpretan, de Catañaro y Yiso, el tango
“Usted”.
Entre las producciones más destacadas de
“El Turco” podemos mencionar : “Farol”,
“Fuimos", “Galleguita”, "Consejo de oro",
"El sueño del pibe", “Corrientes y Esmeralda”,
"Yo te bendigo", “Tortazos”, “Rondando siempre
tu esquina”y “Ojos Maulas”.
Su última grabación con la orquesta de
Pugliese la realizó el 16 de diciembre de
1947, interpretando el tango “Bolero” de
Santos Lipersker y Reinaldo Yiso. Roberto
Chanel fue un cantor recio, de voz nasal
y estilo "compadrito" que se integró a la
orquesta como un instrumento más.
En lo personal era un ser extrovertido
y muy divertido. Dejó la orquesta de don
Osvaldo a fines del año 1947, para incorporarse
a la de Florindo Sassone.
ALBERTO MORÁN: En 1945 Pugliese
buscó sumar a su orquesta, un vocalista
contrastante de “El Turco” y convoca para
ello a Alberto Morán, quien se convierte
a poco de ingresar al conjunto, en un cantor
que se expresa dramática y sensualmente,
con buena aptitud para la media voz y perfecto
acople con el acompañamiento orquestal.
Su atractivo para con las mujeres no fue
igualado por ningún otro; pero ello no fue
impedimento para que los muchachos de la
“barra de Pugliese” también lo idolatraran
y rubricaran sus éxitos al grito de ¡Flaco!,
¡Flaco! , hasta convertirlo en el ¡Flaco
de Oro del Tango!.
Su verdadero nombre era Remo Andrés Recagno.
Nació en “Strevi”, localidad cercana a Milán
– Italia., llegando a la Argentina con tan
solo cuatro años. Vale hacer notar que algunos
biógrafos del “Flaco” , mencionan que sus
nombres de pila eran Andrea Domingo.
Los nueve años en que permaneció en la
orquesta de Osvaldo Pugliese resultaron
consagratorios y cimentaron el éxito que
luego continuaría como cantante solista.
Con el Maestro grabó 45 temas como solista,
tres a dúo con Chanel y uno con Juan Carlos
Cobos. En total 49 temas. Su primera grabación
la realizó el 25 de enero de 1945 y fue
la del tango “Yuyo verde” de Domingo Federico
y Homero Expósito, en tanto que el 17 de
marzo de 1954 graba por última vez con Pugliese,
los tangos “No quiero perderte” (Camerano,
Leocata y Palacios) y “La mentirosa” (Anselmo
Aieta y Francisco García Jiménez) Su repertorio
fue amplio y entre los temas del mismo descollaron
por elección de su público : “Barro”, “Hoy
al recordarla”, “Una vez”, "San José de
Flores", "El abrojito" y "Pasional".
A principio de 1948 Pugliese y su orquesta
intervienen en la película “Mis cinco hijos”
dirigida por Oreste Caviglia y Bernardo
Spolianskyare y en la que actúan los hermanos
Tito, Pola, Iris: Mario Y Héctor Alonso.
En dicho film uno de los “hijos”, interpretado
por Mario Alonso, canta dos tangos acompañado
por la orquesta de don Osvaldo, a saber:
“A Barquinazos (Osvaldo Pugliese) y “El
Encopao (O. Pugliese y Enrique. Dizeo).
Esta fue la única vez que Mario Alonso
cantó con el Maestro, ya que posteriormente
estuvo ligado muchos años a la orquesta
de Francisco Canaro.
JORGE VIDAL ( Orlando Vidal - apodado
“El Negro”): Se incorpora a la orquesta
en 1949. Para ese entonces Vidal actuaba
como solista en “El Argentino”, un café
ubicado en el barrio de Chacarita. Graba
con la agrupación dirigida por Pugliese,
el 22 de agosto de 1949, el tango “Puente
Alsina” (Benjamín Tagle Lara), siendo éste
el primer tema de los ocho que registró
con la orquesta. Sus dos últimas grabaciones
fueron “Barra querida” (C.Sánchez - C.E.
Verdani) y “Un baile a beneficio” (Caccaviello
y Fernández), ambas realizadas el 16 de
noviembre de 1950.
Vidal fue otra de las voces recias que
actuaron con Pugliese, pero como el mismo
lo reconoce, debido a que siempre había
actuado acompañado por guitarras, si bien
aprendió a respetar el ritmo de la orquesta,
no pudo insertarse en la misma como un instrumento
más, tal cual las circunstancias lo exigían.
Al retirarse de Pugliese, continúo su actuación
como solista. Llega el año 1952 y Pugliese
suma a su orquesta la voz de Juan Carlos
Cobos ( Lorenzo Joaquín Pires) y la del
cantor uruguayo Carlos Olmedo (Delmar Velásquez
Chile). Ambos actuaron hasta 1954, en que
son reemplazados por Maciel y Montero.
JUAN CARLOS COBOS: Grabó siete temas,
uno a dúo con Alberto Morán, precisamente
el primero, “Caminito soleado” (Carlos Gardel
– Alfredo Lepera) el 28 de mayo de 1953.
Su primer disco como solista dat del 14
de julio de 1953 y fue “Milonguera” de José
María Aguilar, tango del cual hizo una verdadera
creación. Los títulos más destacados que
Juan Carlos Cobos llevó al disco fueron
: “Es preciso que te vayas” (Cobián – Celedonio
Flores), “No es mas que yo” (Mandarino –
Enrique Dizeo) y su última grabación, el
tango “Te aconsejo que me olvides”, de Pedro
Mafia y Jorge Curi , el 13 de mayo de 1954.
Por su parte CARLOS OLMEDO, un cantor
con registro de “bajo” y de muy fuerte temperamento,
no alcanzó a grabar ningún tema. Olmedo,
además de cantor, fue muy buen compositor
y un “incurable bohemio”. De sus composiciones,
rescato para mi gusto, estos tres temas
que llevan letra de Abel Aznar: : “Y no
le erré”, “De puro curda” y “Lo que vos
te merecés”.

Osvaldo Pugliese (La Maga)
Aquí hacemos un alto para continuar luego.
José Pedro Aresi
septiembre del 2006
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