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"RECUERDOS
DE LA INFANCIA"
por Cristina Suárez
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Cuando era chica vivía
en Parque Chas, un barrio muy tranquilo de Buenos Aires.
En la misma casa un P.H.construido con mucho sacrificio
por mis abuelos maternos, vivían mi tío casado hermano de
mi mamá con su señora y sus dos hijos, mis abuelos maternos,
mi tia la hermana de mi mamá con su marido y su hija y en
el departamento del fondo, vivíamos nosotros, mis padres,
mi hermano menor y yo. Recuerdo las reuniones de la familia
en la cocina de mis abuelos, las mujeres hacían la comida,
los hombres jugaban a las cartas y los chicos jugábamos
en otra mesa..A veces jugábamos todos a la lotería y nos
reíamos de mi abuelo que decía los números en italiano.
Después nos sentábamos
todos a comer juntos en familia la sopa de mi abuela, los
domingos
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Fotografía www.parquechasweb.com.ar
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WEB RECOMENDADA
DE PARQUE CHAS |
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después
de ir a misa nos reuníamos a comer las pastas que amasaba mi abuela.
A mi tia la hermana de mi mamá le gustaba hacer postres y algún
bizcochuelo o buñuelos para la hora de la merienda.
Cuando
cumplía años, invitaba a mis compañeras del colegio primario y
a mis primos, me gustaba que mi mamá ponga la mesa en el comedor,
con un mantel bordado, y sacaba las tazas y los platos del juego
de porcelana, el chocolate tenía otro gusto. Mi tía me hacía la
torta y los chips con jamón y queso, nada se compraba, todo era
casero y lo comíamos con gusto porque no lo veíamos todos los
días como ahora. El pollo no se comía siempre, se mataba uno para
las fiestas o para algún día especial, al igual que los ravioles.
No
teníamos horno en casa llevábamos a la panadería la asadera con
la carne con papas o con el lechón en Navidad y las veredas amanacían
llenas de grasa de las asaderas que pasaban chorreando, llevadas
por los vecinos.
No
había delivery como hay ahora, la leche la traían a casa con un
tacho y la medida, saliamos con la lechera y el lechero la llenaba
según la medida que pedíamos.
También
al mediodía pasaba la panificación tocando la corneta un sonido
conocido por todos, se paraba en la esquina y todos iban a comprar
el pan lactal.
También
pasaba el vendedor de escobas, sillas, plumeros, sillones, mesas
de mimbre y de paja vendiendo por las calles. Que Buenos Aires
alegre, tranquilo, donde la niñez crecía en las veredas, dando
la vuelta manzana con la bici, el triciclo o jugando a la rayuela,
al vigilante y ladrón, a los fosforitos, a la escondida o a la
ronda.
Que
puedo decirte Buenos Aires, cuando te recuerdo tal cual eras,
me lleno de nostalgia y con el recuerdo vuelvo al barrio de mi
feliz infancia.
Cristina
Suárez
La
dirección de Buenos Aires Antiguo quiere agradecer su colaboración
a la Profesora Cristina Suárez al enviarnos tan gentilmente
la presente nota para que todos podamos disfrutar de sus gratísimos
recuerdos.
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