Son
muchos y variados. En ese querido barrio viví durante 28 años,
desde los tres días de nacido en otro lindo barrio (Caballito)
hasta que me casé en 1985. A lo largo de esos años me he mudado
tres veces, pero siempre en Liniers. Recuerdo que vivía cerca
de la Av. Gral. Paz cuando aún tenía esos hermosos bosques
y las casitas de los cuidadores. Allí nos divertíamos cazando
mariposas en verano o jugando a la pelota. Pensar que en ese
mismo lugar ya no hay bosque y lo único que plantaron fue
una enorme estación de servicio. Pero volviendo a mis días
de la niñez recuerdo a los vendedores ambulantes entrar por
mi calle, Boquerón. Cada mañana desfilaban el carrito de la
Panificación Argentina, el lechero con esos enormes tarros,
el sodero con el carro con ruedas de goma y el canastero,
tapado de sillas y elementos de mimbre. Mi infancia fue hermosa:
mucha calle, muchas salidas, lindos juguetes, hermosos cumpleaños,
algo de tocadiscos y algo de televisión. Todo esto lograba
el equilibrio exacto entre la naturaleza y lo instructivo.
Hoy es imposible que nuestros hijos tengan un poco de calle.
No pueden realizar esas bicicleteadas memorables de nuestros
años, por razones de seguridad. Cómo ha cambiado todo...
Otra
de las estampas de mi querido y añorado Liniers, eran sin
dudas los lugares de concentración de alimentos. Recuerdo
que durante muchísimos años funcionó donde hoy se ubica el
Shopping "Plaza Liniers", el tradicional Mercado y Frigorífico
Liniers. Este enorme lugar concentró al mejor estilo del Mercado
de Abasto, gran cantidad de puestos mayoristas y minoristas
a lo largo de sus casi setenta años. A la madrugada comenzaba
el desfile incesante de camiones y gente cargando gran cantidad
de cajones y ese ritmo concluía recién al atardecer. Pero
si bien su ubicación era buena, este concentraba a su alrededor
gran cantidad de locales mayoristas que para muchos de los
habitantes daba una mala imagen, ya que los changarines, peones
y toda esa gente que trabajaba de sol a sol, muchas veces
se emborrachaban y cometían desmanes, cuando no estaban durmiendo
en el medio de la vereda. El tiempo pasó, los puesteros desaparecieron,
el mercado también y la zona resurgió. Pero los vecinos nuevamente,
tal vez por cierto "racismo" hoy elevan las quejas porque
esas cuadras, principalmente las de la calle José León Suárez
desde R. L.Falcón hasta Ibarrola, están plagadas de locales
que venden artículos de origen bolivianos, la zona es llamada
despectivamente "Bolishopping" tal vez en alusión a la proximidad
del shopping antes mencionado. Dificil es lograr que el hombre
tenga un poco de respeto por sus semejantes y esto lo digo
por ambas partes. Lo cierto es que Liniers tiene miles de
anécdotas que a través de estas páginas irán conociendo y
los que ya las saben, recordando...
Daniel
Arese
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