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La Casa
Mínima
En
el número 380 del Pasaje San Lorenzo se encuentra
la casa más angosta de Buenos Aires, 2,50 metros
de frente por 13 metros de profundidad...
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FUENTE:
Museo de la Ciudad Buenos Aires, Ciudad secreta. Germinal Nogués
TEXTO: MARIA CECILIA ALEGRE
La dirección de Buenos
Aires Antiguo agradece a la Lic. MARIA
CECILIA ALEGRE su amabilidad al enviarnos la presente nota.
info@buenosairesantiguo.com.ar
Entre
las calles Balcarce y Defensa, se halla el Pasaje
San Lorenzo, pasaje éste por donde corría uno de los
terceros por los que desaguaban las aguas de las lluvias
que se abatían sobre la ciudad de Buenos Aires. Pero
volvamos al Pasaje San Lorenzo; en su número 380 se
levanta la casa más angosta de Buenos Aires. Su frente
tiene 2,50 metros de ancho y 13 metros de profundidad.
Se calcula que es de principios del siglo XIX, y junto
con la casa de María Josefa Escurra, en Alsina 455/63,
son los dos únicos ejemplos de arquitectura civil
de ese tiempo.
Pues
bien... afectos a los mitos, los porteños comenzaron
a hacer correr la historia de que esta casa "mínima"
era en realidad la "casa del esclavo liberto", y ubicaban
en ella a un ex esclavo de Urquiza, quien al ser dada
la ley de la libertad de vientres en 1813, durante
las sesiones de la Asamblea del año XIII, pasó a ser
liberto. Su ex amo le habría otorgado un pequeño lugar
en donde vivir, y ese sería el origen de la casa "mínima".
Pero esto no tiene asidero real, ni hay forma de poder
comprobarlo. La realidad es bien diferente. Si bien
la casa es realmente de la primera mitad del siglo
XIX, la misma es en realidad un espacio residual de
las edificaciones de la manzana que quedó luego de
sucesivas reformas de las mismas.
El
arquitecto José María Peña, director del Museo de
la Ciudad, ha investigado en el Catastro Beare quién
fue el dueño del predio en donde se halla la hoy llamada
casa "mínima", descubriendo que perteneció a un pariente
homónimo de él mismo: el Dr. José María Peña. El mismo,
durante el siglo XIX fue subdividiendo la propiedad,
quedando este espacio residual que con el tiempo se
transformó en una pequeña, "mínima", casa.
En
los años ´60 del siglo XX, la casa fue comprada por
un tal Silvio Bassi, quien devino en anticuario, y
en el principal propagador del mito de la "casa del
esclavo liberto", transformando así el lugar en un
sitio de visita obligada para todos los turistas atraídos
hasta allí por la fama de la casa y por la información
errónea que transmitían los guías de turismo de la
ciudad.
FUENTE:
Museo de la Ciudad Buenos Aires, Ciudad secreta. Germinal
Nogués
TEXTO: MARIA
CECILIA ALEGRE