Homenaje a
un gran maestro:
Dr. René Favaloro Por Cristina Suárez
Este 29 de julio se cumplieron 7 años de la muerte
del Dr. René Favaloro, de un hombre irremplazable, un
ser que vivió para hacer el bien a la humanidad, un hombre
de una vida sencilla, con altos valores morales y éticos,
provenía de un hogar muy humilde y poseía una inclinación
marcada por los pobres.
Vivió con ¡garra! siempre adelante llevando la
antorcha de los objetivos claros y del camino justo, siempre
decía que en la perseverancia estaba el triunfo..
Estoy hablando de un gran
médico, un cirujano que tenía la gran tarea de hacer que
el corazón de sus pacientes encontrara la calma, la paz
y el alivio buscado, algunos para seguir en este mundo
y otros para partir serenos, confiados de la mano de un
amigo hacia lo desconocido, el lugar de los silencios.
Se recibió de médico en 1948
y durante 12 años ejerció como médico rural en la localidad
de Jacinto Araoz . Era un hombre de grandes amores, su
familia, su esposa, su profesión, sus pacientes y sus
amigos. Como le gustaba mucho la docencia, se dedicó a
enseñar, fue un gran maestro, para nada egoísta, todo
lo que sabía lo trasmitió y también creó su gran obra,
la Fundación Favaloro.
Dr.
René Favaloro.
Lejos estaba de imaginar que
esa sociedad por la que tanto hizo, un día le daría la
espalda. Ese capitalismo internacional, donde el hombre
pasa a deshumanizarse, donde el afán del poder lo lleva
a la injusticia social, a la corrupción y a las más despiadadas
de las miserias humanas. Paradójicamente un 14 de julio
de 1923, nacía René Favaloro, para quién el destino le
había preparado un camino difícil, pero que él supo construirlo
con dedicación, espero, vocación, y sabiduría, después
de 77 años un 29 de julio del 2000, se suicidaba..
Una decisión tan inesperada
para quien era un “grande” nos conmovió a todos, familiares,
a sus amigos más íntimos, a los que lo conocían a través
de su obra y los que no y a los que se enteraron de su
existencia a través de la noticia de su muerte.
Considero que su muerte fue una pérdida irreparable,
pero su legado fue demostrar que nunca se rendía
y aunque la manera que eligió para dejarnos para
muchos sea un acto cobarde, nos dejó un gran mensaje,
hacerse a un lado para que el sueño de su Fundación
crezca, perdure, siga firme.
Fue un llamado de atención a todos, con su actitud
nos dijo…. ¡ no se dejen derrotar por el Poder político
de exclusión¡ ¡ no permitan que los aplasten¡ ¡si
tengo que hacerme a un lado, para demostrarle a
ese pueblo que tanto amo, que el sistema de salud
en la Argentina se derrumba, lo haré!
Tuvo que soportar que se olviden
de la ciencia, esa a la que él había defendido con honor,
la que presentó internacionalmente con orgullo.
Creo que todos le debemos
pedir perdón, por estar ciegos, por haber dejado que se
apoderen de nuestras ideas, de nuestras convicciones,
de nuestros sentimientos, de nuestros valores, de nuestros
códigos y de nuestra gratitud.
Investigando en la web,
pude abrir una página de un amigo del Doctor Favoloro,
Carlos Penelas, filósofo, escritor argentino de
enorme trayectoria en el ambiente literario y académico.
Cuenta Carlos Penelas que conoció al que fuera su
gran amigo en el año 1978 cuando le acercó un libro
del escritor Luis Franco a quien el Doctor Favoloro
admiraba y luego fue encargado de las Relaciones
Públicas de la Fundación Favoloro.
Carlos Penelas escribió
“Diario íntimo de René Favoloro” un ensayo biográfico
que nace como una forma de recordar la figura del
Doctor Favoloro.
Dice que se le hizo difícil escribir
este libro ya que debía buscar la manera que el mismo
no pareciera un recordatorio, ni un homenaje, porque
en su testamento el Doctor René Favaloro lo había
prohibido.
Algunas palabras y datos biográficos
fueron extraídos de la página de Carlos Penelas, quién
me autorizó a usarlas.
Soy docente y como tal quise
citar la vida del Doctor René Favaloro como “ejemplo”,
de moral, de ética, de esfuerzo, de estudio, de valores,
de dignidad, de grandeza, de sensibilidad, de coraje y
sobre todo de alguien que dedicó su vida a sanar “el corazón”,
un órgano tan vital que sirve de cofre para guardar algo
tan preciado para los seres humanos como son los sentimientos.
Autor de la
nota:
Cristina Suárez
La dirección
de Buenos Aires Antiguo quiere agradecer su colaboración
a la Profesora Cristina Suárez al enviarnos tan gentilmente
la presente nota.