El
domingo 15 de agosto de 2004 a partir de las 14 hs. desde
Defensa y Venezuela se realizó la recreación histórica
de la Reconquista de Buenos Aires y la Rendición de Beresford.
A través de un guión histórico, representado por actores con
vestimenta de época, se efectuará un recorrido por los sitios
emblemáticos que conmemoraron la jornada del 12 de agosto de
1806: "la Casa de Liniers, las iglesias de Santo Domingo y San
Francisco, y el Cabildo y la Plaza de Mayo acompañados por la
Banda de Gaitas de Buenos Aires". La recreación culminará con
escenas de simulacro de combate que representaron la gesta histórica
de la Primera Invasión Inglesa y la Rendición de Beresford en
la Plaza de Mayo a cargo de los Regimientos de Infantería 1
“ Patricios”, el Tercio de Gallegos, la Banda de Gaitas “Ciudad
de Buenos Aires”, la Scottish Guard (Guardia Escocesa), Granaderos
de Fernando VII, Cazadores Correntinos y milicias Voluntarias
de Buenos Aires
Con esta actividad se dio comienzo al
proyecto “2010, hacia el Bicentenario de la Revolución de Mayo”,
por el que se autoconvocaron diferentes organizaciones y organismos
de diversas jurisdicciones, para la realización de acciones
histórico – culturales que los recuperen.
Durante la jornada las calles del casco histórico se
vieron colmadas de gauchos, soldados ingleses y patricios y
damas antiguas vestidas como en la época de la colonia,
excelente puesta en escena y organización.
Domingo 15 - 14.00 hs.
Casa de Liniers, Venezuela 469
(y Defensa).
Recreación de la tarde del
24 de Junio de 1806.
15.00 hs. Santiago de Liniers, avanza con el público al
atrio de la Iglesia de Santo Domingo, encuentro con el Cura
que divisa desde la torre a la flota enemiga. Liniers hace un
aforo y aparecen del Regimiento 71.
15.20 hs. Avance por Defensa hasta la Casa de Rivadavia
(Defensa 348).
15.30 hs. Atrio de la Iglesia de San Francisco. Comienza
la Reconquista. Avance por Defensa
15.45 hs. Manzana de las Luces
16.00 hs. Patio del Cabildo. El pueblo quiere participar.
Avance por Defensa
16.15 hs. Encuentro de todas las tropas en la Plaza
de Mayo. Llegada de Liniers por la calle Reconquista.
16.30 hs. Recreación COMBATE HISTORICO.
16.40 hs. RENDICIÓN DE BERESFORD.
17.00 hs. Desfile y Baile popular.
Participaron: Regimiento
de Infantería 1 de Patricios Granaderos de Fernando VII Cazadores
Correntinos Tercio de Gallegos Banda de Gaitas Ciudad de Buenos
Aires Scottish Guard. Guardia Escocesa Milicias Voluntarias
de Buenos Aires
Guión: Silvia Agostino
Actores: Santiago de Liniers: Norberto Lasalle, Lord
William Carr Beresford: Eduardo Arismendi, Hilarión de la Quintana:
Luis Viladebvall, Verónica Colombo, Marcelo Musini, Juan Manuel
Fiori, Fernando González.
Dirección: Emilio Urdapilleta
INVASIONES
INGLESAS AL RIO DE LA PLATA
FUENTE: Material
informativo entregado durante la reperesentación
histórica, desarrollado por el Instituto
Histórico de la Ciudad de Buenos Aires
y la Junta de Estudios Históricos de Montserrat
y editado por la Secretaría de Cultura
del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
En los primeros años del
siglo XIX Europa se ve convulsionada por la inminente
guerra entre Francia y Gran Bretaña por el control
de puntos estratégicos en el Mediterráneo pero el
motivo de fondo era dirimir cuál de las dos sería
la potencia hegemóica en el continente. El conflicto
desata un complejo sistema de alianzas donde la neutralidad
no sera tolerada. Puntualmente se buscaría forzar
la participación de España poseedora del mayor imperio
colonial. Gran Bretaña intenta mantener su supremacía
marítima mientras la Francia napoleónica busca consolidar
su expansion territorial. Ambas se enfrentan en 1804
cuando, frente al puerto francés de Brest, una flota
británica captura naves espanolas provenientes del
Río de la Plata, que trasladaban metales preciosos
extrafdos de America.
En tiempos de economía
mercantilista, la posesión de las minas productoras
de gran parte del metálico circulante en Europa daba
a España y a sus posesiones americanas un lugar fundamental
y de trascendente control. Las agresiones inglesas
sobre naves españolas consiguen metales preciosos
extraídos de America. En Potosí en el Alto Peru, se
encontraba una de las minas que suministraba mayor
cantidad de plata a la corona y parte del tesoro pasaba
por el puerto de Buenos, Aires. Dentro del plan de
reformas implantadas por la dinastía borbónica en
1776, se crea el Virreinato del Rio de la Plata con
capital en Buenos Aires. La corona busca una mayor
centralización y control de la administración del
inmenso imperio colonial. La importancia estratégica
y económica de la region del Río de la Plata queda
reflejada en la preocupación española y en las ambiciones
británicas Antes de los ataques a las naves españolas
en 1804, hubo una reunion en Londres, donde el primer
ministro británico William Pitt, el primer lord del
almirantazgo Henry Melville y el comodoro Home Popham
analizaron estrategias a implementar en los territorios
coloniales españoles. Popham había compartido proyectos
con el venezolano Francisco Miranda, propulsor de
la independencia, con respecto al apoyo británico
en los planes de emancipación americana y la instalación
de posesiones militares inglesas. El comodoro inglés
elabora un informe acerca de la situación de las colonias,
conocido como el Memorial de Popham en el que propone
que una vez comenzada la guerra con Francia, se alentaría
una serie de sublevaciones en puntos estratégicos
de América, como Venezuela y Nueva Granada, y paralelamente
se produciría el desembarco de Popham en Buenos Aires.
El proyecto británico
incluía propiciar la declaración del Libre Comercio,
puesto que Gran Bretaña a partir de la Revolución
Industrial, se encontraba en pleno proceso de producción
de manufacturas, para to cual necesitaba mercados
consumidores y productores de materias primas. Los
planes de Popham no se concretaron en los tiempos
que él había previsto, el devenir de la guerra europea
aconsejo esperar. En esa situación llegan a él informes
acerca de la debilidad defensiva de la colonia holandesa
de Cabo de Buena Esperanza en el sur africano.
Cuenta también con información
confidencial que indica que se hallan desguarnecidos
Montevideo y Buenos Aires y que con sólo 1000 soldados
se pueden conquistar ambas ciudades. Viaja a Londres,
manifiesta la necesidad de aprovechar la situación
y recibe el apoyo de Pitt. Es decisiva la importancia
estratégica que la apropiación del Cabo tiene para
los intereses ingleses, con importantes posesiones
en la India y, sobre todo, para evitar que este punto
caiga en manos francesas.
En este
contexto parte una expedición al Africa en la que
viajan Popham y Beresford. No cuentan con instrucciones
de Londres para Ilegar hasta el Río de la Plata. Popham
piensa que en poco tiempo le llegará la orden de atacar
Buenos Aires. AI embarcarse lleva consigo su "Memorial".
En Buenos Aires, el virrey Sobremonte se alarma ante
la presencia de naves inglesas en Brasil y moviliza
las tropas Las fuerzas inglesas conquistan fácilmente
el Cabo de Buena Esperanza en enero de 1806 y Home
Popham queda a la espera de la autorización del ataque
al Río de la Plata.
"La invasion de Buenos
Aires no fue planeada ni autorizada por el gobierno
británico conducida por Sir Home Popham, fue más bien
un desvío de una expedición reciente contra
los holandeses en Ciudad del Cabo. Pero aunque Popham
actuó sin órdenes las noticias de su aventura fueron
bien recibidas en Londres: el comercio y la industria
británicos estaban padeciendo las consecuencias del
control que Napoleon ejercfa en casi toda Europa,
to que le impedfa el acceso a los mercados europeos.
La perspectiva del comercio en Hispanoamérica a través
de Buenos Aires se presentaba como una alternativa
necesaria a inmediatamente se hicieron planes para
consolidar el control enviando una segunda expedición"
(Rock, David, Argentina 1516?1987. Desde la colonización
española hasta Raúl Alfonsin, Buenos Aires, Alianza,
1989) .
PRIMERA
INVASION.
ASALTO A BUENOS AIRES Y
RECONQUISTA (1806)
Desde el 8 de junio de
1806 la flota británica se encontraba frente a las
costas de la Banda Oriental. Recién el 25 de junio
las tropas comandadas por Beresford cruzan el Rio
de la Plata y desembarcan en Quilmes con 1600 soldados
de infantería. En Buenos Aires el virrey Sobremonte,
que había movilizado a las milicias, se prepara con
su escasa tropa veterana a resistir el ataque.
Una fuerza de vanguardia
comandada por el coronel Pedro de Arce se adelantó
haste Quilmes en un intento fracasado por detener
a los ingleses. Al die siguiente las tropas británicas
encabezadas por el Regimiento 71 de escoceses atacan
en el Puente de Gálvez (hoy Puente Pueyrredón). El
virrey Sobremonte abandonada la ciudad sin ofrecer
resistencia y se refugia en Luján. El 27 de junio
las tropas de Beresford consiguen cruzar el Riachuelo,
continúan su avance y logran apoderarse de Buenos
Aires que capitula.
Los británicos toman el
fuerte e izan su banedera. Los 46 días de la
ocupación británica de Buenos Aires se caracterizaron
por la moderación. Los esfuerzos de Beresford se concentraron
en lograr el apoyo de los sectores dominantes, mantiene
en sus cargos a todos los funcionarios y declara que
no estaba entre los intereses británicos favorecer
la emancipación de los esclavos. Los cambios comienzan
a darse luego de un mes de la ocupación: el 4 de agosto
de 1806 es establecido el Libre Comercio.
Al tomarse medidas que
afectan a la actividad mercantil, se produce la reacción
de los comerciantes monopolistas y esto se relacionará
con los preparativos para recuperar la ciudad. Se
organizan planes, algunos extremadamente audaces como
los de hacer del centro de la ciudad un campo minado,
hasta otros, más razonables y posibles, como los de
intentar reconquistar la capital con sus propios recursos.
El capitán de fragata de origen francés, Santiago
de Liniers, a las órdenes de la corona española, se
dirige a Montevideo pare organizar desde allí una
exppedición reconquistadora. En la campaña, el criollo
Juan Martin de Pueyrredón reúne una fuerza de 1000
paisanos que enfrentan a una columna inglesa en Perdriel,
pero son derrotados y obligados a dispersarse. En
Montevideo, con la colaboración del gobernador de
esa ciudad, Pascual Ruiz Huidobro, Liniers logra reunir
un ejército de 550 soldados y 400 milicianos para
reconquistar la ciudad de Buenos Aires. El 4 de agosto
desembarcan en el Puerto de las Conchas (hoy Tigre),
marchan hacia el centro de la ciudad, pasando por
San Isidro, y acampan en Chacarita y en los Corrales
de Miserere.
En su paso hacia el encuentro
con las tropas britanicas, cientos de voluntarios
se incorporan a las fuerzas de la Reconquista y también
se suman los paisanos de Pueyrredón. El 10 de agosto
avanzan sobre El Retiro. Al día siguiente las fuerzas
de Liniers enfrentan y derrotan a un destacamento
inglés, lo que les permite avanzar sobre la Plaza
Mayor, donde se encuentran atrincheradas las tropas
de Beresford, y dominar los principales accesos y
edificios que la rodean.
El 12 de agosto las fuerzas
de Liniers en una violenta lucha atacan el centro
de la ciudad. Los británicos son forzados a encerrarse
y buscar refugio en el Fuerte. El ejército miliciano
contaba para ese momento con alrededor de 4000 hombres,
no todos armados ni organizados.
Bajo una intensa lluvia,
los habitantes de la ciudad ayudan a trasladar armas
y canones. Mientras tanto, Beresford y sus hombres
están bloqueados y sin comunicación con las fuerzas
de apoyo en la campaña. Es entonces cuando los regimientos
amparados por la neblina se deslizan por las calles,
evitando el fuego inglés, e inician el ataque, llegando
hasta muy cerca de la Plaza Mayor. Detras de ellos
avanza el resto de las milicias. La caballería de
voluntarios seguida por parte de la infantería entra
por las calles de La Merced (actual Reconquista) y
la de la Catedral (actual San Martin), obligando nuevamente
a los británicos a retroceder.
Liniers, comandando la
carga final, ataca por las calles adyacentes a la
Catedral. Así cubre las arterias norte y oeste hacia
la Plaza, rodeando a los británicos. El ejército reconquistador
desaloja a los ingleses de la Catedral, de todos los
edificios vecinos a la Plaza y del Cabildo.
En retirada, los invasores
se repliegan a la azotea de la Recova y continúan
el fuego. La plaza está ocupada por la caballería
de voluntarios y una parte de la infantería se ubica
bajo los arcos del Cabildo. El fuego continúa
y el comandante don Juan Martin de Pueyrredón logra
arrebatar una bandera del famoso Regimiento 71 de
escoceses.
La ciudad ha sido reconquistada
por sus soldados, milicianos y la voluntad de sus
habitantes. Liniers recibe a Beresford y le reconoce
las heroicas acciones de su ejército. Finalmente el
general inglés se rinde.
Cuando el 14 de agosto
se reúne el Cabildo Abierto, se plantea el problema
de la soberanía popular, por la que para asegurar
su defensa solo el pueblo time autoridad para designar
su gobierno. Dice Juan Manuel Beruti en sus Memorias
que la reunion terminó con la "designación del señor
Santiago de Liniers y Bremond, caballero de la orden
de San Juan, Capitán de navío de la Real Armada, su
reconquistador, de gobernador interino, politico y
militar y se excluyó del mando al marqués de Sobremonte
al cual se le pasó oficio por el Ilustrísimo Cabildo
en nombre de todo el pueblo suplicándole se retirara"
REGIMIENTOS Y MILICIAS
QUE
ACTUARON EN LAS
INVASIONESINGLESAS
egimiento de Caballería de Blandengues de la Patria, Húsares
de Pueyrredón, Regimiento de Patricios, Cuerpo de Voluntarios
de Patriotas de La Unión, Tercios de Miñones, Compañía de
Artillería de Indios, Pardos y Morenos, Tercio de Andaluces,
Batallón de Naturales, Escuadrónd de Caballería de Carlos
IV, Cuerpo de Arribeños, Escuadrón de Migueletes, Compañía
de Cabos y Sargentos, Tercio de Montañeses o Cántaros de
La Amistad, Tercer Escuadrón de Húsares o Húsares de Núñez,
Compañía de Granaderos de Infantería, de Fernando VIII o
Provinciales, Cuerpo de Morenos, Escuadrón de Quinteros
y Labradores. Uniformes de la Patria. Comando en Jefe del
Ejército, Reseña histórica y Orgánica del Ejército Argentino,
Buenos Aires, Círculo Militar, 1972.
FUENTE: Material informativo
entregado durante la reperesentación histórica,
desarrollado por el Instituto Histórico de la
Ciudad de Buenos Aires y la Junta de Estudios Históricos
de Montserrat y editado por la Secretaría de
Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
LA CIUDAD EN TIEMPOS
DE
LAS INVASIONES INGLESAS
"A partir de la creación del Virreinato del Río de la Plata,
Buenos Aires; su capital, se convierte en escenario de grandes
transformaciones. En franca competencia con la capital limeña,
y movidos por un espíritu de progreso, los últimos virreyes
procuran su embellecimiento, mejorar sus servicios y legitimar
su estratégica posición de cara al mar para reafirmarla
como centro comercial del Atlántico; situación que por otra
parte, supo aprovechar para burlar el monopolio y desarrollar
el contrabando.
Una ciudad dividida en cuadras; sin empedrado y cruzada
por riachos complicaba la vida del porteño los días de lluvia;
una vida despojada de comodidades pera sin mayores solares
altos, alterada cada tanto, por alguna plaga de insectos,
la coronación de algún monarca o las festividades religiosas.
Había algunas pocas casas de altos pertenecientes a las
familias . más acomodadas, que dejaban oír la música y los
bailes de sus tertulias a través de sus ventanas. De los
edificios públicos se destacaba el cabildo. Rigiendo el
ritmo de la ciudad, concentraba su mirada en ja plaza Mayor,
eje del bullicio y de la avivad política y comercial. Y
asomando o entre la chatura de las construcciones, las cúpulas
de las iglesias anunciaban al viajero el profundo espíritu
religioso de su población.
Como un buen síntoma de su crecimiento, al comenzar el
siglo XIX Buenos Aires contaba con casi 40.000 almas; entre
españoles y criollos, blancos, negros, indios y mulatos.
Sin embargo, la llegada de los ingleses en 1806 pondrá en
evidencia los conflictos internos de la ciudad, por un lado
el grupo de comerciantes españoles amparados por el monopolio
vigente y la ineptitud de la burocracia imperial para responder
a una situación de crisis, por el otro, el surgimiento de
un nuevo grupo de poder encabezado por los criollos que
se disponen a organizar las milicias urbanas para su defensa"
Catálogo la muestra documental Recoquista y Defensa
de t Buenos Aires- 1806-1807, año 2001.
FUENTE: Material informativo
entregado durante la reperesentación histórica,
desarrollado por el Instituto Histórico de la
Ciudad de Buenos Aires y la Junta de Estudios Históricos
de Montserrat y editado por la Secretaría de
Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
ALEXANDER GILLESPIE
Alexander Gillespie Fue un Capitán del Ejército británico
que llegó con la primera invasión inglesa al Río de la Plata
en 1806. Durante la ocupación de la ciudad fue “Comisario
de Prisioneros” y tomó contacto con intelectuales de la
ciudad.
Escribió un relato sobre la primera invasión en donde muestra
las costumbres del Río de la Plata y recoge expresiones
de la opinión pública en los momentos previos a la Revolución
de Mayo. Sus observaciones se transformaron en fuentes de
enorme valor acerca de los hechos de los que fue testigo
y protatonista.
Al producirse la Reconquista fue confinado a San Antonio
de Areco y a Calamuchita, donde pudo recoger impresiones
sobre las provincias que fueron volcados en su obra Buenos
Aires y el interior. “A partir del 12 de agosto, podemos
dar esa fecha como origen de su carácter militar, empezaron
los criollos a conocer su propia importancia y su poder
como pueblo, y aunque tengan pocos motivos para regocijarse
por el triunfo sobre nada más que un regimiento efectivo,
no obstante, el resultado les infundió una confianza general
en sí mismos, un nuevo espíritu caballeresco entre todos
y una consciencia de que eran no solamente iguales en valentía,
sino superiores en número a esas legiones más regulares
con que habían cooperado, y por las cuales hasta aquí habían
sido mantenidos en sujeción tan largo tiempo”.
Gillespie Alexander, Buenos Aires y el Interior, Buenos
Aires. El elefante blanco, 2000.
FUENTE: Material informativo
entregado durante la reperesentación histórica,
desarrollado por el Instituto Histórico de la
Ciudad de Buenos Aires y la Junta de Estudios Históricos
de Montserrat y editado por la Secretaría de
Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
INVASIONES
INGLESAS AL RIO DE LA PLATA
(continuación)
<<<
ENTRE
LAS DOS INVASIONES
La
ciudad que venció a los británicos no va a ser la misma.
Sobremonte fue la víctima politica de la primera invasión.
Su accionar frente a las urgencias que fue, sin duda, demasiado
lento, se sumó a las críticas cosechadas por su gestión,
generando un movimiento de opinión popular que se
opondrá públicamente a la figura del virrey.
Designando
Liniers como capitán general, Sobremonte se va a Montevideo.
Quedan como responsables de la defensa de la ciudad, el
Cabildo, institución a la que los últimos hechos
le habían otorgando mayor prestigio y Liniers, reconocido
como jefe militar y héroe popular. La ciudad en la cual
uno de los grupos más poderosos era la elite mercantil
ve surgir un nuevo gupo social, con creciente reconocimiento
y poder, que son los jefes de regimientos y militias. Este
proceso de progresiva militarización se advierte
en el establecimiento de un servicio militar obligatorio
para los vecinos entre 16 y 50 años, con ejercicios diarios.
Las mutaciones en las bases del poder politico y militar,
así como la creación de canales de participation
no solo para peninsulares sino también y especialmente para
criollos, son cambios que tendrán consecuencias decisivas
en el desarrollo de los hechos posteriores.
LA SEGUNDA INVASIÓN
INGLESA AL RIO DE LA PLATA
Los móviles económico-políticos que habían impulsado la
primera incursión británica mantenían su vigencia, así como
también la estrategia de ocupar puntos de importancia geopolítica.
El
dominio de los mercados coloniales españoles es una aspiración
del gabinete británico de Grenville, apoyada por los grupos
comerciales. Europa se ve afectada por la política de expansión
de Napoleón Bonaparte que incluye la idea de bloqueo continental,
es por eso que hacia fines de 1806, Francia decreta el cierre
de las costas europeas al comercio británico. Esto acelera
los planes ingleses de invasión en búsqueda de mercados
en América del Sur.
Llegan
al Río de la Plata dos expediciones enviadas desde Londres
hacia América del Sur, comandadas por Samuel Auchmuty y
Roben Craufurd. También llegan refuerzos desde el Cabo de
Buena Esperanza que no estaban enterados de la derrota inglesa
en Buenos Aires. Resuelven atacar, esta vez, Montevideo.
La
ciudad es cañoneada desde la costa el 28 de octubre de 1806,
al día siguiente recalan en Maldonado y efectivos ingleses
enfrentan a una pequeña fuerza española que es derrotada.
Montevideo queda en manos inglesas. Ante la noticia, la
población comienza a armarse.
El
gobernador Ruiz Huidobro lanza una proclama por las calles
llamando a la movilización de hombres, mujeres y niños y
se enfrenta a los británicos con su ejército de 3000 hombres
que son derrotados. Esta acción permite que los ingleses
sitien la ciudad.
Ante los dramáticos acontecimientos, el 1 de noviembre se
reúne una Junta de Guerra en Buenos Aires, en la cual se
le recrimina a Sobremonte su falta de autoridad y organización
de la defensa. El virrey parte al interior y esto provoca
una gran reacción del pueblo que exige presentar batalla.
El 3 de febrero Santiago de Liniers se encuentra en Colonia
y sin fuerzas suficientes se enfrenta al enemigo. Es vencido
y el gobernador Ruiz Huidobro es tomado prisionero.
En consecuencia, Liniers decide volver a Buenos Aires para
organizar la defensa. El Cabildo de Buenos Aires ya estaba
preparando la estrategia para combatir la inminente invasión.
Entre sus funcionarios se destaca Martín de Alzaga, quien
convoca a una Asamblea Extraordinaria con autoridades y
los principales vecinos de la ciudad. Liniers y los jefes
de los regimientos voluntarios también participan, la voluntad
popular se manifiesta a través de panfletos, pidiendo la
renuncia de Sobremonte y la proclamación de Liniers.
A
raíz de ello, el 10 de febrero Sobremonte es destituido
y en los hechos la autoridad queda en manos de Liniers.
El 10 de mayo llega al Río de la Plata Whitelocke, designado
por la corona británica como Comandante en Jefe de todas
las fuerzas británicas en América del Sur y Gobernador de
los territorios conquistados.
La
propaganda inglesa, que busca el apoyo de la población,
se hace a través del periódico la Estrella del Sur publicado
por Auchmuty con colaboración de Aniceto Padilla. En él
invitan a entregarse a los nuevos amos, pero son pocos los
que apoyan esta idea. Al respecto la opinión de Belgrano
es: "tener el amo viejo, o ninguno", pero esta no era la
impresión que tenían los ingleses.
Dirá
Whitelocke posteriormente en su juicio: "A mi llegada esperaba
encontrar una gran porción de los habitantes preparados
a secundar nuestras miras; pero resultó ser un país completamente
hostil, en el cual, ni por conciliación, ni por interés,
nos era posible dar con un amigo que nos ayudase, aconsejase
ni proporcionase los datos más insignificantes (...)."
(Pérez
Amuchástegui, A. J., Crónica Argentina, Buenos Aires, Codex,
1972, p. 59).
BUENOS
AIRES Y LA DEFENSA (1807)
El 28 de junio las tropas inglesas desembarcan en Ensenada
sin encontrar oposición armada. Al día siguiente, en Buenos
Aires, Liniers tiene las tropas preparadas y lanza la consigna
final: "Vencer o morir" y avanzan aclamadas por el pueblo,
que sale a las calles. Se enfrentan en Miserere y son derrotados
y perseguidos hasta los suburbios de la ciudad que en ese
entonces llegaban hasta la actual avenida Callao.
Los ingleses no toman inmediatamente la ciudad ya que reciben
la orden de replegarse en Miserere. La figura que va a tomar
un importante protagonismo en estas horas de definición
es la de Martín de Alzaga alcalde de primer voto, quien
convoca a reunir fuerzas y armas en la Plaza Mayor.
Obstinadamente
se niega a capitular diciendo que no son necesarios los
generales y había que prepararse para defender "cada calle,
cada casa y cada metro de terreno. La resistencia será así
el resultado de la espontánea intervención en la lucha de
todos los habitantes, sin distinción de clases, edades ni
sexos" (Ibídem, p. 68). Liniers llega a la ciudad con 1000
soldados y acepta las medidas de Alzaga. La ciudad se arma,
las tropas se instalan en las azoteas y en las calles y
esperan el momento de la batalla.
Finalmente
comienza el 5 de julio con una carga cerrada de la artillería
inglesa que avanza buscando ocupar los edificios cercanos
a la Plaza. Curiosamente los ingleses tienen orden de entrar
a la ciudad con sus armas descargadas. Esto será explicado
posteriormente por Whitelocke en la Corte Marcial, quien
alegó que no tenía sentido cargar sobre la gente que estaba
escondida. El plan era llegar a la línea del río y después
tomar puntos estratégicos: Plaza de Toros, Hospital de la
Residencia y las iglesias de Las Catalinas, La Merced, Santo
Domingo y San Francisco, para nuclearse en la Plaza Mayor
y desde allí tomar la ciudad. Lo que los británicos no calculaban
era que las tropas de la ciudad habían crecido considerablemente
en número y en volumen de fuego.
La
estrategia de las milicias fue atrincherarse en las azoteas
y casas y lanzar sobre las columnas inglesas además de balas
y granadas, armas caseras, piedras, ladrillos y frascos
de fuego. Toda la ciudad se transformó en un campo de batalla
con enorme cantidad de bajas. A pesar de ellas los ingleses
siguen avanzando hacia sus objetivos, que al ocuparlos enarbolan
sus banderas. Whitelocke estaba sin conexión directa con
las tropas de ataque, recibe noticias de los triunfos en
la ciudad y descuenta que en poco tiempo sabrá de la victoria
foral.
VICTORIA
DE BUENOS AIRES
La situación llega a su punto culminante. Las columnas inglesas
no pueden llegar a la Plaza porque son atacadas por el Regimiento
de Patricios, comandados por Cornelio Saavedra, y los jefes
ingleses se refugian en la iglesia de Santo Domingo. La
carga de las milicias de la ciudad es incontenible. Los
ingleses intentan resistir, pero son acribillados por el
fuego de los milicianos quienes en la jornada del 5 de julio
logran la victoria. El 7 de julio Whitelocke se rinde y
en la capitulación se impone a los ingleses abandonar tanto
Buenos Aires como Montevideo. Toda América saluda la gloriosa
victoria de Buenos Aires.
DESPUES
DE LAS INVASIONES
Si analizamos la Revolución de Mayo como un proceso histórico,
las invasiones inglesas marcan un punto de partida en cuanto
a la transformación de la sociedad colonial y es aquí cuando
comenzará a plantearse la posibilidad de ruptura con la
metrópoli. Más allá de la victoria por las armas, las invasiones
inglesas evidencian las profundas fallas del imperio español
en cuanto a lo administrativo, institucional y militar.
En 1808, ante el vacío de poder, Liniers será nombrado virrey
del Río de la Plata.
La
reconquista y defensa fue responsabilidad y mérito de los
habitantes de la ciudad y no de la corona española. Los
criollos, como parte fundamental de las fuerzas que defienden
la ciudad, se reconocen a sí mismos como grupo y a partir
de los hechos toman conciencia de su potencial fuerza autónoma
y de un profundo sentimiento de libertad. Pese a las operaciones
de inteligencia inglesa, la actitud de los hispanoamericanos
ante las invasiones indica que no tenían intenciones de
cambiar un amo por otro. Dijo Mitre: "Fue esta una verdadera
revolución, y la primera en que ensayó su fuerza el pueblo
de Buenos Aires preparándose para otra no lejana y de género
más sublime".
FUENTE: Material informativo
entregado durante la reperesentación histórica,
desarrollado por el Instituto Histórico de la
Ciudad de Buenos Aires y la Junta de Estudios Históricos
de Montserrat y editado por la Secretaría de
Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
JUNTA
DE
ESTUDIOS
HISTORICOS DE
MONTSERRAT
EL ORGULLO DE BUENOS
AIRES
El pueblo de Buenos Aires se enorgulleció
de (...) haber superado el mayor desafío de la historia de la
ciudad. Frente a la amenaza británica, años de riña por los problemas
del comercio cedieron ante la marea de un sentimiento patriótico
rayano en la pasión de una cruzada religiosa. (...) Las invasiones
británicas de 1806-1807 echaron por tierra la administración española.
El ejército regular había sido derrotado por Popham y Beresford.
El virrey había huido y poco después fue depuesto. La victoria
irregular ad hoc de 8000 hombres que había sido creada entre la
derrota de Beresford y la llegada de Whitelocke. La milicia había
sido formada por Santiago de Liniers, un marino francés empleado
en la armada española, y estaba formada en gran medida por gente
común dividida en regimientos sesparados de criollos, negros y
españoles. Rn 1807, a la espera de la llegada de un sucesor permanente
al deshonrado Sobremonte, Liniers se convirtió en virrey interino,
y con su ejército, Alzaga y el Cabildo gobernaron Buenos Aires”.
Rock, David, Argentina 1516-1987.
Desde la colonización española hasta Raúl Alfonsín, Buenos Aires,
Alianza, 1989, pp. 112-113.
FUENTE: Material informativo
entregado durante la reperesentación histórica,
desarrollado por el Instituto Histórico de la Ciudad
de Buenos Aires y la Junta de Estudios Históricos de
Montserrat y editado por la Secretaría de Cultura del
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
GIGANTES
NOS OBSERVAN SILENCIOSOS
Descubriendo las alturas. .....................................................
Esos gigantes de lineas curvas usualmente,
que permanecen en las alturas resistiendo el paso del tiempo asomando
entre lo moderno del Buenos Aires Actual.