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Filmada entre los meses de octubre y noviembre de 1932, “Melodía de Arrabal”, será la última película de Gardel en Francia, sucediendo a su participación en “Las Luces de Buenos Aires”, rodada en mayo de 1931, “Espérame” en septiembre de 1932 y el cortometraje “La casa es seria” en octubre del mismo año. De aproximadamente 80 minutos de duración, se estrenó el miércoles 5 de abril de 1933 en el cine Porteño, sito en la calle Corrientes 846, en orden inverso a la fecha de filmación, ya que “Espérame” fue conocida a partir del 5 de octubre y al cortometraje que se estrenara el 19 de mayo del año citado. Un día antes, el jueves 18 de mayo, los uruguayos pudieron ver “Melodía de arrabal”, en el “Rex Theatre”, de la Avenida 18 de julio 1008 de Montevideo.
Pettorossi y Raoul Moretti, con letras de Alfredo Le Pera, Mario Batti-Stella y Horacio Pettorossi, con la participación de la orquesta típica argentina de Juan Cruz Mateo, integrando el elenco Imperio Argentina y Carlos Gardel, Vicente Padula, Jaime Devesa, Helena D’Algy, Felipe Sassone, Manuel París y José Argüelles. Sin figurar en los títulos también actuan Mario Battistella y Horacio Pettorossi, estando Harry Stradling a cargo de la fotografía. LA MÚSICA Gardel canta cuatro temas con música de su autoría y letra de Alfredo Le Pera, el tango “Melodía de arrabal” y la tonada “Mañanita de sol”, ambos con colaboración en la letra de Mario Battistella; el tango “Silencio”, con la participación de Horacio Pettorossi en la música; y la canción “Cuando tú no estás”, con el aporte en la música de Marcel Lattès. En la primera vez que Gardel canta “Melodía de arrabal”, en la escena de la cantina, es secundado por el sexteto de Juan Cruz Mateo ejecutando el violín, mientras que posteriormente, cuando debuta como cantor en el teatro, lo acompaña Mateo, tocando el piano al frente de su orquesta. Con el mismo conjunto, también lo secunda en la magistral interpretación del tango “Silencio”, con el acompañamiento en coro de Imperio Argentina y sus alumnas de canto. En la fiesta que se celebra en la casa de Felipe Sassone, canta la canción “Cuando tú no estás”, secundado por la orquesta de Don Azpiazu y en la tonada “Mañanita de sol”, que interpreta en dúo con Imperio Argentina, por el piano de Juan Cruz Mateo.
déjame!”, de los autores españoles Modesto Romero y Rafael Ibáñez. Finalizada la filmación, Gardel grabará en Buenos Aires, durante el año 1933, los cuatros temas que canta en la película. “Melodía de arrabal” con las guitarras de Barbieri, Riverol, Pettorossi y Vivas; “Silencio” en dos versiones con el mismo acompañamiento de guitarras, más un registro con la orquesta de Francisco Canaro; “Cuando tú no estás” con la orquesta de Alberto Castellano y “Mañanita de sol”, que canta en la película en dúo con Imperio Argentina, lo hará con sus cuatro guitarristas, pero en dúo consigo mismo. EL GUION Y EL REPARTO Sobre
libreto de Le Pera, Gardel interpreta dos personajes,
Roberto Ramírez y el Señor Torres. Ramírez es
un habituée de una cantina, donde suele cantar,
mientras que en colaboración con Pedro Ventura
(José Padula), Marga (Helena D’Algy) y Rancales
(Jaime Devesa), obtiene dinero mal habido mediante
su habilidad de hacer trampas jugando al poker.
Ambos se conocen al principio de la película, cuando Alina escucha en un comercio la grabación de “Melodía de arrabal”, volviéndose a encontrar en la cantina, luego que él interpreta el tango “Melodía de Arrabal”. Alina que desconoce su vida de jugador, intenta convencerlo que aborde el canto en serio, vinculándolo a un empresario radial (Felipe Sassone), quien brinda una fiesta en su casa, donde Alina canta “Evocación” y Ramírez hace lo propio con la canción “Cuando tú no estás”, logrando tal éxito que el empresario lo contrata para cantar en un teatro. Por su parte Rancales que en la cantina había sido observado por el inspector de policia Maldonado (Manuel París), cuando roba una billetera a un parroquiano entretenido por Marga, ingresa al local dispuesto a detenerlo, pero Rancales intenta dispararle a quemarropa, interviniendo oportunamente Ramírez, que desvía el disparo, salvando así la vida de Maldonado. Luego de haber estado preso, Rancales persigue a Ramírez para que le preste dinero y al negarse este último, lo amenaza con decirle su pasado a Alina, forcejeando los dos con el arma de Rancales, que al dispararse termina con su vida. Ramírez debuta en el teatro cantando “Sus ojos se cerraron” y “Melodía de arrabal”, mientras Maldonado que se encontraba entre el público y habíendo descubierto que Ramírez fue quien lo mató, se levanta de su butaca y marcha hacia los camarines. El desenlance es inminente, Ventura le advierte a Ramírez que escape y al entrar en su camarín, se encuentra con Maldonado quien en vez de arrestarlo, le extiende su mano, recordando cuando le salvara la vida y expresando que él siempre paga sus deudas, procediendo a marcharse. El final llega inmediatamente. Alina felicita a Ramírez por su actuación triunfal en el teatro, pero Ramírez le expresa que no digno de ella, que fue un jugador, un ladrón, un asesino, siendo interrumpido por Alina que le dice que lo ama y se llega al final feliz con el beso de los protagonistas. ALGO MÁS SOBRE LOS INTÉRPRETES A lo expresado sobre Imperio Argentina en la evocación de “Carlos Gardel en La Casa es seria”, podemos agregar que en los títulos de la película los “Estudios Paramount”, la ubican como coprotagonista del filme, al presentarlos como “Imperio Argentina y Carlos Gardel”, en “Melodía de arrabal”. En 1991 escribió sus memorias bajo el título de “Malena clara”, en colaboración con el periodista Pedro Manuel Villora y concedió bastantes reportajes donde realizó declaraciones sobre su vida, no faltando su recuerdo para Gardel. De su libro y los reportajes podemos sintezar su recuerdo en las siguientes frases: “Soy malagueña como mi madre, que un día se marchó solita a probar suerte en Argentina, donde se enamoró de mi padre.
“Recuerdo que las chicas se agolpaban en el estudio para admirarlo de cerca, porque realmente era un hombre guapísimo, atractivo, conmigo tuvo algunos escarceos, algún lance amoroso, fuimos novios al estilo de la épòca, Gardel era un hombre seductor, bien varonil y para nada maricón como solían decir por envidia”. “Gustaba de la comida al estilo argentino, buenos bifes y pucheros y se notaba un poco gordito, le recordé que en la pantalla de cine las figuras aumentaban un veinticinco por ciento y le sugerí que hiciera un régimen a base de yogur y dejara de lado las comilonas, logrando bajar entonces unos cuatro o cinco kilos”.
Aires, el 14 de julio de 1898. Antes de empezar a trabajar con Gardel ya había filmado en Estados Unidos diez películas, entre ellas en 1930 “Del mismo barro” con Mona Maris y “Amor audaz” y “Gente alegre” con Rosita Moreno. Filma en 1934 en “Ave sin rumbo” con el recordado trío Irusta-Fugazot-Demare. Fallecido Gardel actúa en la película española “La viuda quería emociones”. Entre 1939 y 1946 interviene en dieciocho filmes en México, entre ellos “La justicia de Pancho Villa”, “Se acabaron las mujeres” y “La hija del payaso (todas con Agustín Irusta), “Gran hotel” con Cantinflas, “Cuando quiere un mexicano” y “Canaima” junto a Jorge Negrete y “El socio” con Hugo del Carrril. En Argentina participa en 1949 en “Nace la libertad” y en 1958 aparece en un episodio de la serie “El show de Loreta Young”, en Estados Unidos, país donde fallece, en California el 17 de enero de 1967.
El cineasta Jesús García de Dueñas, recogió el siguiente recuerdo de la actriz: “Había una escena en que yo estaba en una taberna y llegaba Gardel y me cantaba aquello de barrio plateado por la luna, hay un algo que te vende toda mi fortuna, y eso me lo cantaba cuatro o cinco veces, o sea, que yo ya me lo sabía de memoria”. En el diario “La Nación” del 31 de diciembre de 1932, Gardel diría: “Gloria Guzmán debía intervenir con un papel muy interesante y como a último momento no pudo concurrir la reemplazamos con Helena D’Algy”. Un caso parecido sucedió con Imperio Argentina, pues la actriz en que se había pensado para el papel protagónico era la española Rosita Díaz Gimeno, pero no convenció en las pruebas de actuación que se le hicieron. Felipe Sassone conforma el rol de un maduro empresario radial, que siente una gran debilidad por Alina, a quien quiere como una hija. No confiando en las cualidades artísticas de Ramírez, ante la insistencia de ella, organiza una fiesta en su casa para que Ramírez cante espontáneamente y así evaluarlo correctamente. Al escucharlo comprende que está frente a un gran artista y lo hace debutar en el teatro. Felipe Sassone Suárez, tal su nombre completo, nació en Lima, Perú, el 10 de agosto de 1884. Se inició con el seudónimo de “El Nene”, para publicar crónicas taurinas en su Perú natal. A los veinte años de edad lo encontramos en Italia donde cantó como barítono, radicándose finalmente en España, donde colaboró en varios diarios y revistas. Con “Almas de fuego” escrita en 1907 se inició como novelista, género en el cual publicó alrededor de cincuenta obras. Escribió críticas literarias, poesías, tuvo su propia compañía teatral y se destacó como comediógrafo. Falleció en Madrid el 11 de diciembre de 1959.
roles importantes. Hasta Battistella, el autor de tangos, participa en un papelito episódico. En cuanto a Jaime Devesa, que personifica al rufián Randales, Manuel París como el inspector Maldonado y José Argüelles como Julián Gutiérrez, puede verse su trayectoria en este mismo sitio en “Carlos Gardel en Espérame” y Josita Herrán, estudiante de música de Alina, ha sido reseñada en “Carlos Gardel en La Casa es seria”. También Horacio Pettorossi, el coautor del tango “Silencio”, participa en el filme como guitarrista de la orquesta de Juan Cruz Mateo, cumpliendo una breve intervención como actor. Su trayectoria con Gardel puede consultarse en “Horacio Pettorossi y los guitarristas eventuales”. EL BALANCE Sin duda “Melodía de arrabal”, fue la mejor película que la dupla Gardel-Le Pera filmara en Joinville. Ya como autor teatral, Le Pera había escrito en Buenos Aires una obra homónima y según sus propias declaraciones estaba entre sus proyectos volver a rodarla en una versión hablada en inglés, ampliada y con algunos cambios en su argumento. Homero Manzi escribiría el 20 de septiembre de 1934 en la revista “Micrófono: “Gardel es un gran artista, sin ningún control de sus condiciones, ni de su destino. Vive y triunfa con la complicidad de Dios. De ese Dios que le dio simpatía, magnífica voz, juventud eterna y suerte. Porque él ha hecho todo lo posible para dificultar su éxito. Ha triunfado a pesar de él. En “Melodía de arrabal, dos tangos salvaron los miles de metros rodados en cafetines marselleses y callejones de dificil filiación geográfica. El primer error de Gardel es su debilidad por Alfredo Le Pera. Me consta que aquel no se mueve si no es dentro de la trama que éste le prepara y como ya está probado que este le prepara bodrios, exentos de interés argumental y de valor naciolanista. Gardel ya debía haber buscado otro pergreñador que le evite ridículos y le permita mayor realce artístico. Otro error de Gardel es ir a Francia o Nueva York a filmar películas. En esas películas tiene que actuar en ambientes arbitrarios y con la colaboración de artistas insignificantes que reducen el marco de su acción. Con ese espejismo Gardel está retrasando el progreso de la cinematografía nacional, ya que los filmadores extrajeros al contratarlo nos escamotean al astro de mayor arrastre de la lengua castellana. ¿Por qué no trata de llevarse a nuestros mejores compositores y músicos? ¿Por qué él se considera un gran autor y no se da cuenta de que sus tangos se imponen tan solo por sus interpretaciones maravillosas?. No obstante las críticas de Homero Manzi y de otros entendidos, la presentación de la película causó sensación en Buenos Aires y en los paises de habla hispana. Los empresarios cinematográficos, aprovecharon el éxito del filme, para reponer “Las Luces de Buenos Aires”, los cortometrajes de 1930 y hasta la cinta muda “Flor de Durazno”. A pesar de las críticas, el verdadero soberano, es decir el público, demostró el suceso del filme y el transcurso de los años, ha permitido comprobar la emoción que todos sentimos cuando volvemos a ver a Gardel en cualquiera de sus películas. Alberto
Rasore
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