UNA WEB PARA NO DEJAR DE VISITAR
VOLVER A PAGINA INICIAL

Interés Histórico
Historical Interest
INICIO / Home
Fundación
Foundation
Plaza de Mayo
Square of May
Inmigración
Immigration
CLICK PARA INGRESAR A LA SECCION TANGO
Click por más información...
Buenos Aires Hoy
Buenos Aires Today
INICIO / Home
Agencias de Turismo
Tourist offices
Tango / Tango
Cines / Cinemas
Teatros / Theaters
Farmacias de Turno
Shift Pharmacies
Ferias Artesanales
Handmade Fairs
Gente que Busca Gente
People that people look for
Publicidad / Publicity
Contactar
Contact us

Fecha de última
actualización
6 Diciembre, 2007 8:54 PM

 

CONTACTAR CON PATIO DE TANGOCONTACTAR CON PATIO DE TANGO
CONTACTAR CON PATIO DE TANGO
Carlos Gardel "La Tunelera"


Por José Pedro Aresi

La acción se desarrolla en Toulouse, Francia, pero el aire que respiramos nos hermana en un familiar abrazo fraterno.

Estamos en la “Ville Rose”, situada en la región del “Midi–Pyrénneés”, tierra de trovadores, músicos y compositores famosos. Bajo su cielo pleno de estrellas nació el 11 de diciembre de 1890 nuestro querido Carlos Gardel, a quien las circunstancias alejaron de esas tierras y lo amarraron a las calles de Buenos Aires.

Quien podía pensar entonces que la voz de ese niño, Charles Romualdo Gardes, llegaría con el tiempo a constituirse “en patrimonio de la humanidad” y sumarse al Registro de la Memoria del Mundo como reconocimiento de la UNESCO, “al cantor argentino nacido en Francia”.

No es novedad decir que Gardel representó como nadie al cantor popular y creó la manera de cómo cantar e interpretar la letra de los tangos. Nada existía antes de él. Carlos hizo escuela y marcó el camino que luego siguieran otros con mayor o menor suceso. No se discute que él fue el primero, el mejor y el único.

El accidente aéreo de Medellín que tronchara su huella de éxitos, fue un suceso impensado y fatídico que sacudió los cimientos de varios pueblos que lo admiraban.

Es indiscutible que “el pueblo”, esa masa sudorosa que alimenta esperanzas, crea sus ídolos y los encumbra. Él eligió a Carlos para manifestarse a su alrededor y desarrollar una cultura referida a las cosas que le son propias y a las que no se renuncia. Según las distintas características de esas “gentes” , la materialización de esa realidad llevó un tiempo circunstancialmente distinto, ligado por supuesto a su idiosincrasia y a su poder de reacción.

El pueblo argentino en general y los porteños en particular, decidieron “secuestrarlo” egoístamente. Su reciente paso por el cine había reavivado el valor, ya no solamente de su voz, si no también de su figura, es decir de su “pinta”. Recordemos aquellos versos de Celedonio Esteban Flores, que dicen:

En tu esquina rea, cualquier cacatúa
sueña con la pinta de Carlos Gardel.

Fue así como millones de ciudadanos nos recluimos en la mística de pretender mimetizarnos con él en todo. Su habla, su caminar, su vestir y su manera de cantar fueron prendas preciadas que sus admiradores salimos a mostrar y disfrutar en su homenaje.

Al apoteótico recibimiento de sus restos en el año 1936, que desencadenó la primera muestra de locura colectiva de adhesión incondicional al ídolo, le siguió luego la constante de visitar su mausoleo en el cementerio de la Chacarita y la propalación de su foto en cualquier lugar visible del ámbito público o del bulín privado.

Por muchos años Buenos Aires lloró su ausencia y aún hoy lo mima y lo recuerda con el simple recurso de escuchar su voz.

Por supuesto el fervor puesto de manifiesto a la muerte de Carlos Gardel no fue igual en todos los lugares. Razones había para ello y sería largo explicar cada una de ellas.

Carlos Gardel había triunfado en Europa, grandes ciudades se rindieron a sus pies. París fue una de ella, pero la actuación de Carlos en Francia, antes de conocerse sus películas, estuvo preferentemente enmarcada por escenarios concurridos por gente de la noche y del gran mundo.

Lejos estaba Toulouse de todo ello, encerrada en su calma de ciudad provinciana, una “Villa Rosa” amante del arte. Su gente se enteró por la prensa de lo ocurrido a nuestro “Zorzal”, cuando el periódico francés “L’ilustration” publicó, junto a una gran foto del accidente, la noticia de la muerte de quien el periodista que redactó el artículo denominó como “el famoso Carlos Gardel, de origen francés”.

Comenzó entonces la población tolosana a tener conocimiento del coterráneo que emigró de niño y su reconocimiento hacía él fue creciendo a medida que recibía mayor información respecto de Gardel, ya sea por transmisión oral o por la actitud de sus seguidores que visitaban Toulouse deseosos de conocer y tocar los lugares donde Carlos nació y pasó sus primeros dos años. .

Fue creciendo entonces la admiración de los lugareños por el famoso cantor nacido en su tierra y criado en un lejano rincón del mundo llamado “el Abasto”.

Así es como llegamos a los años muy recientes y podemos comprobar que en Toulouse como en Buenos Aires, “SER GARDEL, ES SER EL MEJOR”. La sencillez popular dio una vez más validez a esta simple frase y produjo el siguiente acontecimiento.

Tomando como causal o pretexto el sonido de las “tuneleras” utilizadas para prolongar “le Métro” de la ciudad, sus habitantes decidieron rendir homenaje a los más famosos músicos y compositores nacidos en la región “Midi-Pyrénées” , de la cual Toulouse es la capital, dándole su nombre a cada una de las cuatro máquinas.

La principal, la más grande e importante fue bautizada con el nombre de Carlos Gardel, en tanto las tres restantes fueron nominadas: Gabriel Fauré, Déodat de Séverac y Xavier Darasse. Ante tal decisión, el inmortal Henri de Tolouse – Lautrec se sintió reconfortado en su retiro.

Si bien lo que importa es destacar la gratitud de un pueblo hacía sus hijos, es imprescindible destacar el reconocimiento brindado al “Morocho del Abasto”, mediante el simple hecho de reavivar aquello de que “SER GARDEL, ES SER EL MEJOR”, pienso que sería impropio finalizar la nota sin hacer referencia a las características técnicas del equipo de trabajo denominado Carlos Gardel.

Dicha “tunelera” posee un diámetro de 7,75 metros, con un cabezal donde se concentra una serie de barrenos especiales que repartidos estratégicamente en su frente, le permiten horadar el suelo, a un promedio diario de 17 metros, trabajando a veinticinco de profundidad.

A este equipo le tocó trabajar en el tramo que va desde “les Trois Cocus” (place Micoulaud) hasta “Víctor Hugo”, cerca de la estación Jeanne d’Arc., es decir una distancia de 4,7 kilómetros.

Antes de finalizar esta nota deseo hacer llegar mi especial reconocimiento a los amigos franceses, Monique Ruffié de Saint-Blancat y Georges Galopa, que supieron atender todos mis requerimientos y me ilustraron sobre las particularidades de la mencionada “tunneller”

José Pedro Aresi
Febrero 2007

 

<<<VOLVER

+ INFORMACION
+ INFORMACION

 

Click por más información

 

 

 

 

Más información....

 

 

 

 



 

 

 

MAS INFORMACION

 

click x mas información

 

CARLOS GARDEL - TIENDA DE NOTICIAS - EL COFRE - FORO DE TANGO
Google
Web Buenos Aires Antiguo