Luego de su
experiencia en nuestro país en el cine mudo y
en los cortometrajes de 1930, Gardel protagoniza
“Las Luces de Buenos Aires”, su primera participación
en un largometraje sonoro. Conocida abreviadamente
como “Luces de Buenos Aires”, fue filmada en aproximadamente
tres semanas del mes de mayo de 1931, mayormente
en los estudios de la Paramount Pictures, sitos
en Joinville, a unos 40 kilómetros de París y
algunas tomas en exteriores.
|
De aproximadamente
ochenta minutos de duración, fue exhibida
en función privada en el cine “Capitol”,
sito en la Avenida Santa Fe 1848, el martes
22 de septiembre del mismo año, con la presencia
de Gardel y los principales actores del
filme, previa comida en el restaurante Conte,
ofrecido por la Paramount. Al día siguiente
se estrenó en el mismo cine para el público
en general, mientras Gardel concurría a
los estudios discográficos “Odeón” para
dejar grabado el fox-trot “Je te dirai”,
en francés,
|

|
con la orquesta
de Kalikian Gregor y la canción “Cantar eterno”
con las guitarras de Barbieri, Riverol y Vivas.
En Montevideo se estrenó el 2 de octubre, simultaneamente
en el “Cine Ariel”, sito en la Avenida 18 de Julio
y Cuareim y en el “Rex Theatre”, en el número
1008 de la misma avenida, fecha en que Gardel
se presentara en LR3 Radio Nacional en el programa
“RadioJornada”. En España se exhibió a partir
del 12 de octubre en el “Coliseum” de Barcelona,
estando entonces el cantor cumpliendo actuaciones
en Montevideo y desde el 23 de noviembre en el
“Rialto” de Madrid, fecha en que se encontraba
en Europa para descansar y proyectar la filmación
de otras tres películas en París.
|
No sería la primera
vez que Gardel estuviera en Francia. Tras
su nacimiento el jueves 11 de diciembre
de 1890, en la ciudad de Toulouse, volvería
en enero de 1924, luego de actuar en Barcelona
junto a su compañero José Razzano, para
visitar a su madre Berta Gardes y sus familiares,
conociendo luego París en calidad de turista.
Su segunda visita se produjo también al
culminar otra gira por España, cuando se
traslada a París el 17 de abril de 1928,
visitando
|

|
nuevamente
a sus familiares en septiembre, debutando profesionalmente
en París el 30 de dicho mes, en el Teatro Femina,
continuando a partir del 2 de octubre en el Cabaret
Florida con tal éxito que actuará en dicho local
hasta el 4 de febrero del año siguiente. Se presenta
también en el Teatro Ópera y en el Casino de Cannes,
realizando al mismo tiempo en París cincuenta
y un grabaciones para el sello Odeón.
Regresa
a Francia al concluir el año 1930. Arribado en
barco a Niza, se presenta en París a partir del
26 de diciembre de ese año en el Teatro Empire,
hasta el 8 de enero del año siguiente. A continuación
regresa a Niza para actuar en los meses de enero
y febrero en el Palais de la Mediterranee, lapso
donde recibirá la visita de su amigo el jockey
Ireneo Leguisamo, compartirá cartel nuevamente
con la Mistinguette y conocerá a Charles Chaplin.
En marzo del año siguiente vuelve a presentarse
en el Empire, llegando así al 1º de mayo a firmar
el contrato para fllmar la película del epígafre.
Luego comienza el rodaje sin discontinuar sus
actuaciones en el Palace, iniciadas el 9 de mayo
y que se prolongarán hasta el 17 de julio.
Gardel
se se preparó convenientemente para su debut cinematográfico
en un largometraje. El 20 de febrero de 1931 se
podía leer en el Diario “El Mundo” una nota donde
se hacía mención de la subida del cantor a un
taxi para dirigirse a Joinville, dicéndole al
chofer que “iba a ver como trabajaban sus amigos
de España”. Ya en los estudios de la Paramount,
se encontró con Enriqueta Serrano y Miguel Ligero,
“con quienes habló y les pidió detalles sobre
la vida interior del cinema”.
EL
ARGUMENTO Y LA DIRECCIÓN
Anselmo
Torres, propietario de una estancia es el nombre
del personaje que interpreta Gardel. En una alegre
reunión que se realiza en su finca, acude un empresario
(Carlos Baena) al quedarse empantanado su auto,
quien al oir cantar a Elvira (Sofía Bozán) y a
Anselmo, los invita a Buenos Aires para actuar
en un teatro. A Anselmo no le interesa la propuesta,
pero en cambio acepta Elvira que es atraída por
“Las Luces de Buenos Aires”, viajando junto a
su hermana Rosita (Gloria Guzmán), una
|
mediocre bailarina.
Elvira obtiene un rotundo triunfo en su
debut como cantante y capta la atención
de Alberto Villamil (Manuel Kuindos), un
poderoso empresario que la invita junto
a su hermana a una fiesta privada. Mientras
tanto Anselmo se entera por los diarios
del triunfo de su novia y decide partir
en su búsqueda, visitándola en el teatro,
pero Elvira lo presenta como una amigo del
campo y Rosita como un empleado aunque le
confiesa a Pablo (Pedro Quartucci) que es
un antiguo novio de Elvira. Villamil organiza
una
|

|
fiesta
privada en su casa, donde Anselmo logra ingresar,
encontrando ebria a Elvira y golpéa a Villamil,
siendo defendido a punta de pistola por Pablo.
Anselmo considera que ha perdido a Elvira y decide
retornar a su estancia, recibiendo antes de su
partida, en el hotel donde se aloja, la visita
de dos de sus peones Cirilo (Vicente Padula) y
Romualdo (Jorge Infante), que concurren al teatro
y rescatan a Elvira, llevándola de regreso al
campo, donde la pareja vivirá contenta, tras la
frustada experiencia de Elvira en la ciudad.
Los
responsables del argumento fueron los exitosos
autores teatrales Manuel Romero y Luis Bayón Herrera.
Juntos se habían presentado en enero de 1931 en
el Teatro Zarzuela de Madrid con la Compañía de
Revistas del Teatro Sarmiento y un mes más tarde
en el Palace Theatre de París, sin mayor suceso.
Allí se vinculan a Gardel y escriben el guión
de la película, colaborando también Romero como
asistente de dirección y coautor de los dos temas
que canta “El Morocho”. Luego del rodaje continuó
como director en Joinville filmando “¿Cuándo te
suicidas” con Imperio Argentina, obteniendo sus
primeros éxitos recién en nuestro país, a partir
del filme “Noches de Buenos Aires”, con la actuación
de Fernando Ochoa y Tita Merello, que lo ubicarían
como un referente obligado del cine popular porteño,
con películas como “Los muchachos de antes no
usaban gomina”, “Carnaval de antaño”,
|
“La vida es un tango”.
Fue también autor de la letra de conocidos
tangos, llevándole Gardel al disco dieciocho
de sus creaciones, como los tangos “Aquel
tapado de armiño”, “Buenos Aires”, “Corazón
de arrabal”, “El patotero sentimental”,
“El rey del cabaret”, “El taita del arrabal”,
“Estampilla”, “Haragán”, “La canción de
Buenos Aires”, “La muchacha del circo”,
“La provinciana”, “Nubes de humo”, “Pobre
milonga”, “Polvorín”, “Tango porteño”, “Tiempos
viejos” y “Tomo y obligo” y la canción “El
rosal”, que son los dos temas que canta
Gardel en la película.Bayón Herrera posteriormente,
dirigirá
|

|
en
nuestro país más de treinta películas, desde finales
de la década del 30 hasta principios de la del
50, como ser “Cándida”, “Los celos de Cándida”,
“Cándida millonaria”, “El astro del tango”, “Joven,
viuda y estanciera”, “Peliquería de señoras”,
etc.
También fue autor de la letra de los tangos “Un
tropezón” y en colaboración con Romero “El taita
del arrabal”, ambos grabados por Gardel.
La
dirección de “Las Luces de Buenos Aires” estuvo
a cargo del chileno Adelqui Millar. Se había iniciado
como galán en Hollywood por 1916 participando
en películas del legendario cowboy Tom Mix y en
1917 protagonizó “El sabueso de Baskerville”.
Continúa su carrera en Londres rodando varios
filmes a partir de 1923, entre ellos “El apache”
con Mona Maris y a partir de 1930 se radica en
París filmando media docena de cintas, hasta concretar
la dirección de “Luces de Buenos Aires”. En 1938
se radica en Argentina y dirige “Ambición” en
1939, “La carga de los valientes en 1940, “La
quinta columna” y “Volver a vivir” en 1941 y al
año siguiente “Oro en la mano” protagonizada por
Pepita Serrador. En 1946 se traslada a Chile,
sólo para dirigir “Tormenta en el alma” con Mecha
Ortiz, cerrando su filmografía en nuestro país
con “Marido de ocasión” en 1952 y dos años más
tarde “El domador”, protagonizadas por Juan José
Miguez y Elisa Christian Galvé respectivamente.
EL
ELENCO
Según
los títulos de la película el elenco se integra
en el siguiente orden: Carlos Gardel, Sofía Bozán,
Gloria Guzmán, Pedro Quartucci, Carlos Baena,
Manuel Kuindos, Marita Ángeles, Vicente Padula,
Jorge Infante, José Agüeras y “Las 16 bellezas
criollas”. También son de la partida Elena Bozán,
María Esther Gamas y Antoñita Colomé.
Sofía
Bozán, debutó como actriz en la Compañía de Enrique
Muiño y Elías Alippi. Integrando en París la Compañía
revisteril del Teatro Sarmiento, se inició en
el cine con “La Luces de Buenos Aires”, donde
interpreta a Elvira del Carril, la novia de Gardel.
Al regreso en nuestro país, fue la estrella del
Teatro Maipo, hasta su fallecimiento ocurrido
el 9 de julio de 1958. La “Negra” Bozán” o el
“Alma del Maipo”, participó luego en una docena
de filmes más, como “Loco lindo” junto a Luis
Sandrini, “Puerto Nuevo” con Pepe Arias y Charlo,
rodando también con este último “Los muchachos
se divierten” y “Carnaval de antaño”. En 1942
filmó “Elvira Fernández, vendedora de tienda”
y en 1950 “El patio de la Morocha”, entre otras.
“Miss Calle Corrientes”, dejó impresa su alma
de tango en varias grabaciones como “Carnaval
de antaño”, “Carro viejo”, “Cobarde”, “Engominado”,
“Esta noche me emborracho”, “Gabino”, “Guapo sin
grupo”, “Mis quejas”, “Nicanora”, “Qué haces che
Parisien”, “Sobra”, “Traicionera”, “Yira, yira”
y “Yo soy así”, habiendo estrenado en las revistas
del teatro Sarmiento, “Canillita”, “Garabita”,
“Haragán”, “Qué calamidad”, “Qué querés con ese
loro”, “Quemá esas cartas”, “Un tropezón” y el
famoso tango de Discépolo, “Cambalache”, en el
“Maipo” en 1935.
Gloria
Guzmán, encarnando a Rosita, hermana de Elvira,
también debutó en el cine con “Las Luces de Buenos
Aires”, al encontrarse en París como parte del
elenco revisteril del Teatro Sarmiento. Porteña
por adopción, pues había nacido en Vitoria, Álava,
España, había actuado en 1926 como vedette en
el Teatro Maipo y una vez terminada la filmación
participó en “Un caballero de frac”, para luego
protagonizar en nuestro país otras ocho películas
más desde “Radio Bar” en 1936, hasta “La conquista
del paraíso” estrenada en 1980, luego de su fallecimiento.
En referencia al tango vale recordar que en sus
memorias, el afamado cantante francés Jean Sablon,
memoraba que en la revista “La revue argentine”,
que se ofreció en París en marzo de 1931, con
el elenco que dirigía Manuel Romero, cantó en
dúo con Gloria Guzmán el tango “¡Che, qué maravilla!”,
como así también su grabación con el dúo Magalid-Noda,
del fox-trot “Como me gusta el chofer”, en 1927,
año en que realizara una gira por Europa con el
cantor Carlos Dix.
Pedro
Quartucci que siendo niño participó en 1916 en
la película muda “Hasta después de muerta”, encarna
a Pablo Soler, un ex boxeador devenido en cantante
y bailarín, que se enamora de Gloria Guzmán y
es quien rescata a Gardel a punta de pistola,
llevándolo a un bar donde sentados a una mesa
comparten una botella de aguardiente y el “Zorzal”
sentado le canta el tango“Tomo y obligo”. En verdad
Pedro Quartucci como boxeador había obtenido la
medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de 1924
en París. También representará un pugilista en
“Segundos afuera”, rodada en 1937 y luego participará
en más de cincuenta películas, entre “Dancing”,
en 1933, hasta “El Diablo metió la pata” en 1980.
El
actor español Carlos Martínez Baena, que interpreta
al empresario que contrata a Sofía Bozán y Gloria
Guzmán, también trabajó en las mencionadas cintas
“Un caballero de frac” y en “¿Cuándo te suicidas?”.
Reaparece recién en 1941 en México, participando
hasta 1970 en aproximadamente sesenta y ocho películas.
Entre ellas destacamos “¡Hay qué tiempos señor
Don Simón!” de 1932 con Arturo de Córdova, con
quien también rodara “La entrega” en 1954, “A
media luz los tres” en 1958 y “La diosa arrodillada”
en 1947 donde se suma al nombrado, la participación
de María Félix. Con ella filmó además “Camelia”
en 1954. Acompañó a Cantinflas en tres películas,
“El supersabio” en 1948, “El portero” en 1950
y “El siete machos” en 1951. Participó además
en dos películas junto a Libertad Lamarque, en
cuatro con Miguel Aceves Mejía, en “Sí mi vida”
con Pedro Infante y en 1953 en “Ni pobres ni ricos”,
junto al recordado Pepe Biondi y su entonces compañero
Dick.
Manuel
Kuindos, también español, cumple en la cinta el
rol del empresario ricachón, el malo de la película.
Previamente había trabajado en tres cintas mudas
en su país entre 1927 y 1930. Posteriormente sólo
se conoce su trabajo en “Un caballero de frac”.
Marita Ángeles, la rubia Lily, la amante del empresario,
filmó cinco películas y todas en 1931. Estuvo
en “La incorregible” y “La pura verdad”, en ambas
con Enriqueta Serrano y en la ya mencionada “Un
caballero de frac”.
Vicente
Padula que tendrá papeles más importantes en los
posteriores filmes de Gardel, ya que participará
en tres películas más, interpreta a Ciriaco, uno
de los dos gauchos que llegan a Buenos Aires a
rescatar a Sofía Bozán del teatro y llevarla de
regreso a la estancia. El otro gaucho, llamado
Romualdo, es interpretado por Jorge Infante, que
se inició en su país natal, Chile, protagonizando
entre 1923 y 1925 cuatro películas mudas. Se traslada
a Francia donde debuta en 1928 y luego de su rol
en “Luces de Buenos Aires”, continúa como director
en dos filmaciones más, “La dama que rie” y “Salga
de la cocina” donde actúa Miguel Ligero.
José
Aguëras, “el secretario”, protagonizó en España
en 1927, la película muda “El negro que tenía
el alma blanca”, junto a Conchita Piquer. Filmó
en el cine silente alemán en 1929, iniciándose
en el sonoro junto a Gardel. Posteriormente lo
encontramos en 1934 en la película española “Yo
canto para ti”, también con la misma artista citada.
Tienen
una pequeña intervención, María Esther Gamas,
esposa del cantor uruguayo Roberto Fugazot, del
recordado “Trío Argentino” Irusta-Fugazot-Demare.
Luego de debutar cinematográficamente en “Luces
de Buenos Aires”, se convirtió en una destacada
actriz y vedette e intervino en cerca de veinte
películas, como ser “Consejo de tango” en 1932
junto al cantor Carlos Viván, “Riachuelo” en 1934,
“Los locos del cuarto piso” en 1937, donde canta
el tango “Sin amor” y “Mi noche triste” en 1952,
donde el cantor Raúl Berón dobla en las canciones
al actor Jorge Salcedo. Precisamente en ese año
junto a Sofía Bozán y Gloria Guzmán se presentaron
en el teatro Maipo, después de poco más de veinte
años de haber viajado a Francia juntas.
Elena
Bozán, hermana de Sofía, participó en la película
muda de 1929 “La borrachera del tango”. Posteriormente
filmó en nuestro país “El conventillo de La Paloma”
en 1936 y “La estancia del gaucho Cruz” en 1938,
como actriz de reparto.
Antoñita
Colomé, nacida en Sevilla, realizó una basta carrera
en España, falleciendo en Madrid el 28 de agosto
de 2005, a los 93 años. Luego de su participación
junto a Gardel y en un par de películas más, regresó
a su país natal como protagonista de once filmes
entre 1932 y 1936, como “Mercedes con Carmelita
Aubert, “Crisis mundial” con Miguel Ligero y “El
malvado Carabel” con Amalia Sánchez Ariño. Tras
un breve paréntesis vuelve a filmar entre 1941
y 1946 diez películas, entre ellas “Héroe a la
fuerza” y “El crimen de Pepe Conde”, ambas con
Miguel Ligero, más otras dos en 1948 y en 1951.
Abandona la carrera cinematográfica, apareciendo
esporádicamente en 1976 en “La viuda andaluza”,
en 1982 en “Los alegres bribones” y en 1988 en
“Pasodoble”.
LA
MÚSICA
Como
se anuncia en los títulos del film, la “música
típica” corresponde a Gerardo Matos Rodríguez,
con el concurso de Julio De Caro y su orquesta
típica argentina. El autor de “La Cumparsita”,
estaba en 1931 en París cumpliendo funciones de
corresponsal para diarios y revistas de Argentina
y Uruguay. Carlos Gardel y Manuel Romero fueron
quienes le confiaron la música para la película,
a lo cual accedió componiendo los tangos “Canto
por no llorar”, en colaboración con Enrique Delfino
y “Mi provinciana”, la canción “El rosal” y la
zamba “La serrana”, con letra del propio Romero.
En la orquesta de Julio De Caro, participan además
del famoso violinista, su hermano Francisco en
el piano y los notables bandoneonistas Pedro Laurenz
y Armando Blasco.
Gardel
canta la canción “El rosal” tres veces. La primera
vez en forma íntegra, cuando recibe en su estancia
al empresario y sus acompañantes, repitiendo fragmentos
de la misma antes de partir a Buenos Aires en
busca de Sofía Bozán, acompañado por sus guitarristas
Guillermo Barbieri y Ángel Riverol y al final
de la película, recostado en un aljibe, cuando
ella regresa. El otro tema que canta Gardel es
el tango de su autoría con letra de Manuel Romero,
“Tomo y obligo”, sentado a la mesa de un bar,
en compañía de Pedro Quartucci, con el acompañamiento
de la orquesta de Julio De Caro.
|
A su vez Sofía Bozán
al principio del filme deja escuchar al
empresario el tango “Mi provinciana”. Luego
interpreta dos veces el tango “Canto por
no llorar”, en sus actuaciones teatrales,
secundada por la típica de Julio De Caro.
La primera vez en su triunfal debut y la
segunda, que no alcanza a terminar de cantar,
al ser rescatada por los peones. En una
escena en los camarines, Gloria Guzmán comienza
a cantar el mismo tango.Pedro Quartucci
canta la canción “La porteña”, al mismo
tiempo que es acompañado en el baile por
Gloria Guzmán y las
|

|
vedettes
del elenco, es decir “Las 16 bellezas criollas”
anunciadas en los títulos de la película, quienes
también bailan y corean la zamba “La serrana”.
Por último los guitarristas Guillermo Barbieri
y Ángel Riverol cantan en dúo la chacarera “La
sufrida”.
LA
CRÍTICA
El
Diario “El Mundo” del 23 de septiembre de 1931,
titulaba: “Es una película mediocre salvada por
sus excelentes intérpretes”. “Solo esas canciones
nativas y esos tangos tan sentidamente cantados
por Carlitos Gardel y Sofía Bozan y tan bien ejecutados
por la orquesta de Julio De Caro, junto con la
innegable gracia porteña de Gloria Guzmán (argentina
de adopción), y la criollísima simpatía del gaucho
Vicente Padula, eficazmente secundados por Pedrito
Quartucci y demás figuras del conjunto, han podido
realizar el milagro de que resulte tolerable ese
disparatado argumento rematado con un epílogo
tan grotesco como es el de ese gaucho que en un
teatro de Buenos Aires enlaza desde un palco a
una bailarina del escenario, subiéndola como si
fuera una res, y que luego, para colmo, en la
puerta del teatro contiene al público con las
boleadoras y hasta llega a bolear a uno de sus
personajes”.
Homero
Manzi, escribía en La Revista “Micrófono” del
20 de septiembre de 1934: “Su primer película
“Luces de Buenos Aires” era una cosa absurda,
donde hacía de gaucho melancólico, sobre el fondo
de una pareja pampa francesa y en cuyo final con
la complicidad de Padula, enlazaba a una artista
desde un palco balcón. Sin embargo bastó que cantara
“Tomo y obligo” para que la película recorriera
triunfante el mundo de habla española”.
Carlos
Sánchez, a quien Gardel le grabara el tango “Barra
querida”, escribió para la Revista “Ideal Film”
un artículo titulado “Conversando con Carlos Gardel”,
en el cual expresa: “Se ha escrito mucho sobre
Gardel y su arte. Se le ha presentado a la curiosidad
de sus admiradores en diversas poses en la nota
gráfica, pero siempre su figura interesante permite
descubrir nuevos aspectos al ídolo porteño. El
último de ellos no será por cierto su actuación
cinematográfica, que Buenos Aires espera impacientemente
su estreno”.
Sin
embargo en la misma nota, es el propio Gardel
quien realiza su mejor autocrítica, pues dice:
“Me entusiasmaba el film y eso que tenía que trabajar
para la película después de la filmación. Imagínese
che, que empezábamos a filmar a la una de la mañana
y terminábamos a las siete. ¡Eso sí, después de
dormir, nada de farra! La mayoría de nosotros
no había actuado en películas de responsabilidad
y sin embargo, muy pocas veces tuvimos que repetir
las escenas. El director, Adelqui Millar impartía
las órdenes que eran cumplidas por nosotros como
veteranos. Gloria era la que más hacía diabluras,
los demás compañeros, todos muy cariñosos, siempre
dispuestos al trabajo, y ambicionando solamente
el lucimiento general del conjunto. Sánchez pregunta:
-Diga Carlitos, ¿La técnica de Joinville difiere
de la norteamericana? A lo que Gardel responde:
-En lo que respecta a la película “Luces de Buenos
Aires” sí, es más adecuada al temperamento latino.
En ella se hace más cinema; no se abusa de diálogos,
porque eso debe dejarse, según sus directores,
para el teatro. Yo comparto esa teoría, creo que
algunas canciones y una música adaptada, es lo
más adecuado para ese espectáculo, que debe tener
necesariamente su técnica propia, diferente a
la del teatro, porque la música tiene que substituir
al lenguaje. Eso es a mi juicio, el secreto del
film. La dirección es muy buena; pero cuenta con
pocos elementos para hacer películas hispano-parlantes
que puedan satisfacer el mercado sudamericano”.
|
|
- ¿Piensa filmar
en Hollywood? Inquiere Sánchez. - En efecto.
He recibido propuestas durante mi estada
en París. Mi tocayo Chaplín demostrando
un gran interés por mi persona fue el que
me hizo la más ventajosa.
El paso del
tiempo hace ver las cosas en su real medida.
Muchos años más tarde, Raúl Riutor reporteó
a Pedro Quartucci y estas fueron parte de
sus declaraciones: “A partir de 1931, Gardel
se convirtió en algo gigantesco. Y su figura
aumentó cada año. Yo
|
le
diría a los nuevos actores, que observen lo que
hizo, como cantor y actor, el propio Gardel, el
dramatismo que le puso al final de la canción,
que parece que llora, pero no, actuación fenomenal
que repitió cuando cantó varios años después "Sus
ojos se cerraron”, en “El día que me quieras”,
que se filmó en Estados Unidos, con una técnica
mayor”. Las tomas no duraron mucho. Hubo que esperar
los ensayos de la orquesta de Julio de Caro, que
había sido convencido de apuro por Gardel. No
hubo trucos y Gardel grabó de un solo tirón un
tango tan difícil como “Tomo y obligo”, fue el
segundo intento el que se incluyó finalmente en
la película, debido a la rotura antes de alguna
lámpara u otro ruido extraño. Y, antes de que
me lo preguntés, te digo que nuestros dos vasos
tenían agua mineral francesa, y no aguardiente;
y que Carlos no tenía el más mínimo mareo, producto
de algún alcohol, como debe hacerse creer al público”.
En
el Diario “El Mundo” de Madrid del 24 de diciembre
de 2003, la valiosa opinión de Rafael Flores junto
a su nuevo libro “Carlos Gardel, La voz del Tango”,
expresa: “El cine contemporáneo tiene una gran
deuda con Gardel”. Hay películas como “Bus Stop”
o “Indiana Jones en el Templo maldito”, por ejemplo,
que contienen escenas inspiradas en “Luces de
Buenos Aires”.
CONCLUSIÓN
Entiendo
que la crítica ha sido injusta con Gardel como
actor. “Las Luces de Buenos Aires”, más que una
película, fue una de las cintas que abriría a
Gardel la puerta al gran cine Norteamericano,
a través de la Paramount en Francia, dedicada
por dicha empresa a captar al público de habla
hispana, que no contaba justamente con la mejor
técnica disponible. Tanto los guionistas, como
los músicos y la mayoría del elenco fueron convocados
por Gardel, y su actuación, a diferencia de otros
cantores, no constituye la figura central del
filme, sino que por el contrario permite un importante
despliegue y despegue artístico de Sofía Bozán,
Gloria Guzmán y Pedro Quartucci. La escena en
que Gardel canta “Tomo y obligo”, desde el momento
de su estreno, obligó en cada proyección a detener
la cinta y repetirla varias veces a pedido del
público. Así como se dice que para aprender a
cantar hay que escuchar a Gardel, resulta más
confiable la opinión de un gran actor como Pedro
Quartucci cuando expresa que los nuevos actores,
observen lo que hizo Gardel. Ademas ¿Quién concurría
en 1931 al cine para apreciar las condiciones
actorales de Gardel? Más correcto es pensar que
como lo fue para esa generación, como para las
posteriores y lo será para las que nos siguen,
sus admiradores, nos deleitamos volviendo a ver
nuevamente las películas que filmara el siempre
inolvidable Carlos Gardel.
Alberto
Rasore
Enero de 2007
<<<VOLVER