UNA WEB PARA NO DEJAR DE VISITAR
VOLVER A PAGINA INICIAL

Interés Histórico
Historical Interest
INICIO / Home
Fundación
Foundation
Plaza de Mayo
Square of May
Inmigración
Immigration
CLICK PARA INGRESAR A LA SECCION TANGO
Click por más información...
Buenos Aires Hoy
Buenos Aires Today
INICIO / Home
Agencias de Turismo
Tourist offices
Tango / Tango
Cines / Cinemas
Teatros / Theaters
Farmacias de Turno
Shift Pharmacies
Ferias Artesanales
Handmade Fairs
Gente que Busca Gente
People that people look for
Publicidad / Publicity
Contactar
Contact us

Fecha de última
actualización
6 Diciembre, 2007 8:54 PM

 

CONTACTAR CON PATIO DE TANGOCONTACTAR CON PATIO DE TANGO
CONTACTAR CON PATIO DE TANGO
Carlos Gardel en
"Las luces de Buenos Aires"



Por Alberto Rasore

Luego de su experiencia en nuestro país en el cine mudo y en los cortometrajes de 1930, Gardel protagoniza “Las Luces de Buenos Aires”, su primera participación en un largometraje sonoro. Conocida abreviadamente como “Luces de Buenos Aires”, fue filmada en aproximadamente tres semanas del mes de mayo de 1931, mayormente en los estudios de la Paramount Pictures, sitos en Joinville, a unos 40 kilómetros de París y algunas tomas en exteriores.

De aproximadamente ochenta minutos de duración, fue exhibida en función privada en el cine “Capitol”, sito en la Avenida Santa Fe 1848, el martes 22 de septiembre del mismo año, con la presencia de Gardel y los principales actores del filme, previa comida en el restaurante Conte, ofrecido por la Paramount. Al día siguiente se estrenó en el mismo cine para el público en general, mientras Gardel concurría a los estudios discográficos “Odeón” para dejar grabado el fox-trot “Je te dirai”, en francés,

con la orquesta de Kalikian Gregor y la canción “Cantar eterno” con las guitarras de Barbieri, Riverol y Vivas. En Montevideo se estrenó el 2 de octubre, simultaneamente en el “Cine Ariel”, sito en la Avenida 18 de Julio y Cuareim y en el “Rex Theatre”, en el número 1008 de la misma avenida, fecha en que Gardel se presentara en LR3 Radio Nacional en el programa “RadioJornada”. En España se exhibió a partir del 12 de octubre en el “Coliseum” de Barcelona, estando entonces el cantor cumpliendo actuaciones en Montevideo y desde el 23 de noviembre en el “Rialto” de Madrid, fecha en que se encontraba en Europa para descansar y proyectar la filmación de otras tres películas en París.

No sería la primera vez que Gardel estuviera en Francia. Tras su nacimiento el jueves 11 de diciembre de 1890, en la ciudad de Toulouse, volvería en enero de 1924, luego de actuar en Barcelona junto a su compañero José Razzano, para visitar a su madre Berta Gardes y sus familiares, conociendo luego París en calidad de turista. Su segunda visita se produjo también al culminar otra gira por España, cuando se traslada a París el 17 de abril de 1928, visitando

nuevamente a sus familiares en septiembre, debutando profesionalmente en París el 30 de dicho mes, en el Teatro Femina, continuando a partir del 2 de octubre en el Cabaret Florida con tal éxito que actuará en dicho local hasta el 4 de febrero del año siguiente. Se presenta también en el Teatro Ópera y en el Casino de Cannes, realizando al mismo tiempo en París cincuenta y un grabaciones para el sello Odeón.

Regresa a Francia al concluir el año 1930. Arribado en barco a Niza, se presenta en París a partir del 26 de diciembre de ese año en el Teatro Empire, hasta el 8 de enero del año siguiente. A continuación regresa a Niza para actuar en los meses de enero y febrero en el Palais de la Mediterranee, lapso donde recibirá la visita de su amigo el jockey Ireneo Leguisamo, compartirá cartel nuevamente con la Mistinguette y conocerá a Charles Chaplin. En marzo del año siguiente vuelve a presentarse en el Empire, llegando así al 1º de mayo a firmar el contrato para fllmar la película del epígafre. Luego comienza el rodaje sin discontinuar sus actuaciones en el Palace, iniciadas el 9 de mayo y que se prolongarán hasta el 17 de julio.

Gardel se se preparó convenientemente para su debut cinematográfico en un largometraje. El 20 de febrero de 1931 se podía leer en el Diario “El Mundo” una nota donde se hacía mención de la subida del cantor a un taxi para dirigirse a Joinville, dicéndole al chofer que “iba a ver como trabajaban sus amigos de España”. Ya en los estudios de la Paramount, se encontró con Enriqueta Serrano y Miguel Ligero, “con quienes habló y les pidió detalles sobre la vida interior del cinema”.

EL ARGUMENTO Y LA DIRECCIÓN

Anselmo Torres, propietario de una estancia es el nombre del personaje que interpreta Gardel. En una alegre reunión que se realiza en su finca, acude un empresario (Carlos Baena) al quedarse empantanado su auto, quien al oir cantar a Elvira (Sofía Bozán) y a Anselmo, los invita a Buenos Aires para actuar en un teatro. A Anselmo no le interesa la propuesta, pero en cambio acepta Elvira que es atraída por “Las Luces de Buenos Aires”, viajando junto a su hermana Rosita (Gloria Guzmán), una

mediocre bailarina. Elvira obtiene un rotundo triunfo en su debut como cantante y capta la atención de Alberto Villamil (Manuel Kuindos), un poderoso empresario que la invita junto a su hermana a una fiesta privada. Mientras tanto Anselmo se entera por los diarios del triunfo de su novia y decide partir en su búsqueda, visitándola en el teatro, pero Elvira lo presenta como una amigo del campo y Rosita como un empleado aunque le confiesa a Pablo (Pedro Quartucci) que es un antiguo novio de Elvira. Villamil organiza una

fiesta privada en su casa, donde Anselmo logra ingresar, encontrando ebria a Elvira y golpéa a Villamil, siendo defendido a punta de pistola por Pablo. Anselmo considera que ha perdido a Elvira y decide retornar a su estancia, recibiendo antes de su partida, en el hotel donde se aloja, la visita de dos de sus peones Cirilo (Vicente Padula) y Romualdo (Jorge Infante), que concurren al teatro y rescatan a Elvira, llevándola de regreso al campo, donde la pareja vivirá contenta, tras la frustada experiencia de Elvira en la ciudad.

Los responsables del argumento fueron los exitosos autores teatrales Manuel Romero y Luis Bayón Herrera. Juntos se habían presentado en enero de 1931 en el Teatro Zarzuela de Madrid con la Compañía de Revistas del Teatro Sarmiento y un mes más tarde en el Palace Theatre de París, sin mayor suceso. Allí se vinculan a Gardel y escriben el guión de la película, colaborando también Romero como asistente de dirección y coautor de los dos temas que canta “El Morocho”. Luego del rodaje continuó como director en Joinville filmando “¿Cuándo te suicidas” con Imperio Argentina, obteniendo sus primeros éxitos recién en nuestro país, a partir del filme “Noches de Buenos Aires”, con la actuación de Fernando Ochoa y Tita Merello, que lo ubicarían como un referente obligado del cine popular porteño, con películas como “Los muchachos de antes no usaban gomina”, “Carnaval de antaño”,

“La vida es un tango”. Fue también autor de la letra de conocidos tangos, llevándole Gardel al disco dieciocho de sus creaciones, como los tangos “Aquel tapado de armiño”, “Buenos Aires”, “Corazón de arrabal”, “El patotero sentimental”, “El rey del cabaret”, “El taita del arrabal”, “Estampilla”, “Haragán”, “La canción de Buenos Aires”, “La muchacha del circo”, “La provinciana”, “Nubes de humo”, “Pobre milonga”, “Polvorín”, “Tango porteño”, “Tiempos viejos” y “Tomo y obligo” y la canción “El rosal”, que son los dos temas que canta Gardel en la película.Bayón Herrera posteriormente, dirigirá

en nuestro país más de treinta películas, desde finales de la década del 30 hasta principios de la del 50, como ser “Cándida”, “Los celos de Cándida”, “Cándida millonaria”, “El astro del tango”, “Joven, viuda y estanciera”, “Peliquería de señoras”, etc.

También fue autor de la letra de los tangos “Un tropezón” y en colaboración con Romero “El taita del arrabal”, ambos grabados por Gardel.

La dirección de “Las Luces de Buenos Aires” estuvo a cargo del chileno Adelqui Millar. Se había iniciado como galán en Hollywood por 1916 participando en películas del legendario cowboy Tom Mix y en 1917 protagonizó “El sabueso de Baskerville”. Continúa su carrera en Londres rodando varios filmes a partir de 1923, entre ellos “El apache” con Mona Maris y a partir de 1930 se radica en París filmando media docena de cintas, hasta concretar la dirección de “Luces de Buenos Aires”. En 1938 se radica en Argentina y dirige “Ambición” en 1939, “La carga de los valientes en 1940, “La quinta columna” y “Volver a vivir” en 1941 y al año siguiente “Oro en la mano” protagonizada por Pepita Serrador. En 1946 se traslada a Chile, sólo para dirigir “Tormenta en el alma” con Mecha Ortiz, cerrando su filmografía en nuestro país con “Marido de ocasión” en 1952 y dos años más tarde “El domador”, protagonizadas por Juan José Miguez y Elisa Christian Galvé respectivamente.

EL ELENCO

Según los títulos de la película el elenco se integra en el siguiente orden: Carlos Gardel, Sofía Bozán, Gloria Guzmán, Pedro Quartucci, Carlos Baena, Manuel Kuindos, Marita Ángeles, Vicente Padula, Jorge Infante, José Agüeras y “Las 16 bellezas criollas”. También son de la partida Elena Bozán, María Esther Gamas y Antoñita Colomé.

Sofía Bozán, debutó como actriz en la Compañía de Enrique Muiño y Elías Alippi. Integrando en París la Compañía revisteril del Teatro Sarmiento, se inició en el cine con “La Luces de Buenos Aires”, donde interpreta a Elvira del Carril, la novia de Gardel. Al regreso en nuestro país, fue la estrella del Teatro Maipo, hasta su fallecimiento ocurrido el 9 de julio de 1958. La “Negra” Bozán” o el “Alma del Maipo”, participó luego en una docena de filmes más, como “Loco lindo” junto a Luis Sandrini, “Puerto Nuevo” con Pepe Arias y Charlo, rodando también con este último “Los muchachos se divierten” y “Carnaval de antaño”. En 1942 filmó “Elvira Fernández, vendedora de tienda” y en 1950 “El patio de la Morocha”, entre otras. “Miss Calle Corrientes”, dejó impresa su alma de tango en varias grabaciones como “Carnaval de antaño”, “Carro viejo”, “Cobarde”, “Engominado”, “Esta noche me emborracho”, “Gabino”, “Guapo sin grupo”, “Mis quejas”, “Nicanora”, “Qué haces che Parisien”, “Sobra”, “Traicionera”, “Yira, yira” y “Yo soy así”, habiendo estrenado en las revistas del teatro Sarmiento, “Canillita”, “Garabita”, “Haragán”, “Qué calamidad”, “Qué querés con ese loro”, “Quemá esas cartas”, “Un tropezón” y el famoso tango de Discépolo, “Cambalache”, en el “Maipo” en 1935.

Gloria Guzmán, encarnando a Rosita, hermana de Elvira, también debutó en el cine con “Las Luces de Buenos Aires”, al encontrarse en París como parte del elenco revisteril del Teatro Sarmiento. Porteña por adopción, pues había nacido en Vitoria, Álava, España, había actuado en 1926 como vedette en el Teatro Maipo y una vez terminada la filmación participó en “Un caballero de frac”, para luego protagonizar en nuestro país otras ocho películas más desde “Radio Bar” en 1936, hasta “La conquista del paraíso” estrenada en 1980, luego de su fallecimiento. En referencia al tango vale recordar que en sus memorias, el afamado cantante francés Jean Sablon, memoraba que en la revista “La revue argentine”, que se ofreció en París en marzo de 1931, con el elenco que dirigía Manuel Romero, cantó en dúo con Gloria Guzmán el tango “¡Che, qué maravilla!”, como así también su grabación con el dúo Magalid-Noda, del fox-trot “Como me gusta el chofer”, en 1927, año en que realizara una gira por Europa con el cantor Carlos Dix.

Pedro Quartucci que siendo niño participó en 1916 en la película muda “Hasta después de muerta”, encarna a Pablo Soler, un ex boxeador devenido en cantante y bailarín, que se enamora de Gloria Guzmán y es quien rescata a Gardel a punta de pistola, llevándolo a un bar donde sentados a una mesa comparten una botella de aguardiente y el “Zorzal” sentado le canta el tango“Tomo y obligo”. En verdad Pedro Quartucci como boxeador había obtenido la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de 1924 en París. También representará un pugilista en “Segundos afuera”, rodada en 1937 y luego participará en más de cincuenta películas, entre “Dancing”, en 1933, hasta “El Diablo metió la pata” en 1980.

El actor español Carlos Martínez Baena, que interpreta al empresario que contrata a Sofía Bozán y Gloria Guzmán, también trabajó en las mencionadas cintas “Un caballero de frac” y en “¿Cuándo te suicidas?”. Reaparece recién en 1941 en México, participando hasta 1970 en aproximadamente sesenta y ocho películas. Entre ellas destacamos “¡Hay qué tiempos señor Don Simón!” de 1932 con Arturo de Córdova, con quien también rodara “La entrega” en 1954, “A media luz los tres” en 1958 y “La diosa arrodillada” en 1947 donde se suma al nombrado, la participación de María Félix. Con ella filmó además “Camelia” en 1954. Acompañó a Cantinflas en tres películas, “El supersabio” en 1948, “El portero” en 1950 y “El siete machos” en 1951. Participó además en dos películas junto a Libertad Lamarque, en cuatro con Miguel Aceves Mejía, en “Sí mi vida” con Pedro Infante y en 1953 en “Ni pobres ni ricos”, junto al recordado Pepe Biondi y su entonces compañero Dick.

Manuel Kuindos, también español, cumple en la cinta el rol del empresario ricachón, el malo de la película. Previamente había trabajado en tres cintas mudas en su país entre 1927 y 1930. Posteriormente sólo se conoce su trabajo en “Un caballero de frac”. Marita Ángeles, la rubia Lily, la amante del empresario, filmó cinco películas y todas en 1931. Estuvo en “La incorregible” y “La pura verdad”, en ambas con Enriqueta Serrano y en la ya mencionada “Un caballero de frac”.

Vicente Padula que tendrá papeles más importantes en los posteriores filmes de Gardel, ya que participará en tres películas más, interpreta a Ciriaco, uno de los dos gauchos que llegan a Buenos Aires a rescatar a Sofía Bozán del teatro y llevarla de regreso a la estancia. El otro gaucho, llamado Romualdo, es interpretado por Jorge Infante, que se inició en su país natal, Chile, protagonizando entre 1923 y 1925 cuatro películas mudas. Se traslada a Francia donde debuta en 1928 y luego de su rol en “Luces de Buenos Aires”, continúa como director en dos filmaciones más, “La dama que rie” y “Salga de la cocina” donde actúa Miguel Ligero.

José Aguëras, “el secretario”, protagonizó en España en 1927, la película muda “El negro que tenía el alma blanca”, junto a Conchita Piquer. Filmó en el cine silente alemán en 1929, iniciándose en el sonoro junto a Gardel. Posteriormente lo encontramos en 1934 en la película española “Yo canto para ti”, también con la misma artista citada.

Tienen una pequeña intervención, María Esther Gamas, esposa del cantor uruguayo Roberto Fugazot, del recordado “Trío Argentino” Irusta-Fugazot-Demare. Luego de debutar cinematográficamente en “Luces de Buenos Aires”, se convirtió en una destacada actriz y vedette e intervino en cerca de veinte películas, como ser “Consejo de tango” en 1932 junto al cantor Carlos Viván, “Riachuelo” en 1934, “Los locos del cuarto piso” en 1937, donde canta el tango “Sin amor” y “Mi noche triste” en 1952, donde el cantor Raúl Berón dobla en las canciones al actor Jorge Salcedo. Precisamente en ese año junto a Sofía Bozán y Gloria Guzmán se presentaron en el teatro Maipo, después de poco más de veinte años de haber viajado a Francia juntas.

Elena Bozán, hermana de Sofía, participó en la película muda de 1929 “La borrachera del tango”. Posteriormente filmó en nuestro país “El conventillo de La Paloma” en 1936 y “La estancia del gaucho Cruz” en 1938, como actriz de reparto.

Antoñita Colomé, nacida en Sevilla, realizó una basta carrera en España, falleciendo en Madrid el 28 de agosto de 2005, a los 93 años. Luego de su participación junto a Gardel y en un par de películas más, regresó a su país natal como protagonista de once filmes entre 1932 y 1936, como “Mercedes con Carmelita Aubert, “Crisis mundial” con Miguel Ligero y “El malvado Carabel” con Amalia Sánchez Ariño. Tras un breve paréntesis vuelve a filmar entre 1941 y 1946 diez películas, entre ellas “Héroe a la fuerza” y “El crimen de Pepe Conde”, ambas con Miguel Ligero, más otras dos en 1948 y en 1951. Abandona la carrera cinematográfica, apareciendo esporádicamente en 1976 en “La viuda andaluza”, en 1982 en “Los alegres bribones” y en 1988 en “Pasodoble”.

LA MÚSICA

Como se anuncia en los títulos del film, la “música típica” corresponde a Gerardo Matos Rodríguez, con el concurso de Julio De Caro y su orquesta típica argentina. El autor de “La Cumparsita”, estaba en 1931 en París cumpliendo funciones de corresponsal para diarios y revistas de Argentina y Uruguay. Carlos Gardel y Manuel Romero fueron quienes le confiaron la música para la película, a lo cual accedió componiendo los tangos “Canto por no llorar”, en colaboración con Enrique Delfino y “Mi provinciana”, la canción “El rosal” y la zamba “La serrana”, con letra del propio Romero. En la orquesta de Julio De Caro, participan además del famoso violinista, su hermano Francisco en el piano y los notables bandoneonistas Pedro Laurenz y Armando Blasco.

Gardel canta la canción “El rosal” tres veces. La primera vez en forma íntegra, cuando recibe en su estancia al empresario y sus acompañantes, repitiendo fragmentos de la misma antes de partir a Buenos Aires en busca de Sofía Bozán, acompañado por sus guitarristas Guillermo Barbieri y Ángel Riverol y al final de la película, recostado en un aljibe, cuando ella regresa. El otro tema que canta Gardel es el tango de su autoría con letra de Manuel Romero, “Tomo y obligo”, sentado a la mesa de un bar, en compañía de Pedro Quartucci, con el acompañamiento de la orquesta de Julio De Caro.

A su vez Sofía Bozán al principio del filme deja escuchar al empresario el tango “Mi provinciana”. Luego interpreta dos veces el tango “Canto por no llorar”, en sus actuaciones teatrales, secundada por la típica de Julio De Caro. La primera vez en su triunfal debut y la segunda, que no alcanza a terminar de cantar, al ser rescatada por los peones. En una escena en los camarines, Gloria Guzmán comienza a cantar el mismo tango.Pedro Quartucci canta la canción “La porteña”, al mismo tiempo que es acompañado en el baile por Gloria Guzmán y las

vedettes del elenco, es decir “Las 16 bellezas criollas” anunciadas en los títulos de la película, quienes también bailan y corean la zamba “La serrana”. Por último los guitarristas Guillermo Barbieri y Ángel Riverol cantan en dúo la chacarera “La sufrida”.

LA CRÍTICA

El Diario “El Mundo” del 23 de septiembre de 1931, titulaba: “Es una película mediocre salvada por sus excelentes intérpretes”. “Solo esas canciones nativas y esos tangos tan sentidamente cantados por Carlitos Gardel y Sofía Bozan y tan bien ejecutados por la orquesta de Julio De Caro, junto con la innegable gracia porteña de Gloria Guzmán (argentina de adopción), y la criollísima simpatía del gaucho Vicente Padula, eficazmente secundados por Pedrito Quartucci y demás figuras del conjunto, han podido realizar el milagro de que resulte tolerable ese disparatado argumento rematado con un epílogo tan grotesco como es el de ese gaucho que en un teatro de Buenos Aires enlaza desde un palco a una bailarina del escenario, subiéndola como si fuera una res, y que luego, para colmo, en la puerta del teatro contiene al público con las boleadoras y hasta llega a bolear a uno de sus personajes”.

Homero Manzi, escribía en La Revista “Micrófono” del 20 de septiembre de 1934: “Su primer película “Luces de Buenos Aires” era una cosa absurda, donde hacía de gaucho melancólico, sobre el fondo de una pareja pampa francesa y en cuyo final con la complicidad de Padula, enlazaba a una artista desde un palco balcón. Sin embargo bastó que cantara “Tomo y obligo” para que la película recorriera triunfante el mundo de habla española”.

Carlos Sánchez, a quien Gardel le grabara el tango “Barra querida”, escribió para la Revista “Ideal Film” un artículo titulado “Conversando con Carlos Gardel”, en el cual expresa: “Se ha escrito mucho sobre Gardel y su arte. Se le ha presentado a la curiosidad de sus admiradores en diversas poses en la nota gráfica, pero siempre su figura interesante permite descubrir nuevos aspectos al ídolo porteño. El último de ellos no será por cierto su actuación cinematográfica, que Buenos Aires espera impacientemente su estreno”.

Sin embargo en la misma nota, es el propio Gardel quien realiza su mejor autocrítica, pues dice: “Me entusiasmaba el film y eso que tenía que trabajar para la película después de la filmación. Imagínese che, que empezábamos a filmar a la una de la mañana y terminábamos a las siete. ¡Eso sí, después de dormir, nada de farra! La mayoría de nosotros no había actuado en películas de responsabilidad y sin embargo, muy pocas veces tuvimos que repetir las escenas. El director, Adelqui Millar impartía las órdenes que eran cumplidas por nosotros como veteranos. Gloria era la que más hacía diabluras, los demás compañeros, todos muy cariñosos, siempre dispuestos al trabajo, y ambicionando solamente el lucimiento general del conjunto. Sánchez pregunta: -Diga Carlitos, ¿La técnica de Joinville difiere de la norteamericana? A lo que Gardel responde: -En lo que respecta a la película “Luces de Buenos Aires” sí, es más adecuada al temperamento latino. En ella se hace más cinema; no se abusa de diálogos, porque eso debe dejarse, según sus directores, para el teatro. Yo comparto esa teoría, creo que algunas canciones y una música adaptada, es lo más adecuado para ese espectáculo, que debe tener necesariamente su técnica propia, diferente a la del teatro, porque la música tiene que substituir al lenguaje. Eso es a mi juicio, el secreto del film. La dirección es muy buena; pero cuenta con pocos elementos para hacer películas hispano-parlantes que puedan satisfacer el mercado sudamericano”.

- ¿Piensa filmar en Hollywood? Inquiere Sánchez. - En efecto. He recibido propuestas durante mi estada en París. Mi tocayo Chaplín demostrando un gran interés por mi persona fue el que me hizo la más ventajosa.

El paso del tiempo hace ver las cosas en su real medida. Muchos años más tarde, Raúl Riutor reporteó a Pedro Quartucci y estas fueron parte de sus declaraciones: “A partir de 1931, Gardel se convirtió en algo gigantesco. Y su figura aumentó cada año. Yo

le diría a los nuevos actores, que observen lo que hizo, como cantor y actor, el propio Gardel, el dramatismo que le puso al final de la canción, que parece que llora, pero no, actuación fenomenal que repitió cuando cantó varios años después "Sus ojos se cerraron”, en “El día que me quieras”, que se filmó en Estados Unidos, con una técnica mayor”. Las tomas no duraron mucho. Hubo que esperar los ensayos de la orquesta de Julio de Caro, que había sido convencido de apuro por Gardel. No hubo trucos y Gardel grabó de un solo tirón un tango tan difícil como “Tomo y obligo”, fue el segundo intento el que se incluyó finalmente en la película, debido a la rotura antes de alguna lámpara u otro ruido extraño. Y, antes de que me lo preguntés, te digo que nuestros dos vasos tenían agua mineral francesa, y no aguardiente; y que Carlos no tenía el más mínimo mareo, producto de algún alcohol, como debe hacerse creer al público”.

En el Diario “El Mundo” de Madrid del 24 de diciembre de 2003, la valiosa opinión de Rafael Flores junto a su nuevo libro “Carlos Gardel, La voz del Tango”, expresa: “El cine contemporáneo tiene una gran deuda con Gardel”. Hay películas como “Bus Stop” o “Indiana Jones en el Templo maldito”, por ejemplo, que contienen escenas inspiradas en “Luces de Buenos Aires”.

CONCLUSIÓN

Entiendo que la crítica ha sido injusta con Gardel como actor. “Las Luces de Buenos Aires”, más que una película, fue una de las cintas que abriría a Gardel la puerta al gran cine Norteamericano, a través de la Paramount en Francia, dedicada por dicha empresa a captar al público de habla hispana, que no contaba justamente con la mejor técnica disponible. Tanto los guionistas, como los músicos y la mayoría del elenco fueron convocados por Gardel, y su actuación, a diferencia de otros cantores, no constituye la figura central del filme, sino que por el contrario permite un importante despliegue y despegue artístico de Sofía Bozán, Gloria Guzmán y Pedro Quartucci. La escena en que Gardel canta “Tomo y obligo”, desde el momento de su estreno, obligó en cada proyección a detener la cinta y repetirla varias veces a pedido del público. Así como se dice que para aprender a cantar hay que escuchar a Gardel, resulta más confiable la opinión de un gran actor como Pedro Quartucci cuando expresa que los nuevos actores, observen lo que hizo Gardel. Ademas ¿Quién concurría en 1931 al cine para apreciar las condiciones actorales de Gardel? Más correcto es pensar que como lo fue para esa generación, como para las posteriores y lo será para las que nos siguen, sus admiradores, nos deleitamos volviendo a ver nuevamente las películas que filmara el siempre inolvidable Carlos Gardel.

Alberto Rasore
Enero de 2007

 

<<<VOLVER

+ INFORMACION
+ INFORMACION

 

Click por más información

 

 

 

 

Más información....

 

 

 

 


 


 

 

 

 

 

MAS INFORMACION

 

click x mas información

 

CARLOS GARDEL - TIENDA DE NOTICIAS - EL COFRE - FORO DE TANGO
Google
Web Buenos Aires Antiguo