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Los discípulos de "Avlis" que aún sobreviven, en un estado lastimoso, han intentado, sin ningún éxito, destruir o alterar sistemáticamente:
e) la legitimidad del Juicio Sucesorio incoado en Montevideo en 1937, por el que se declara a Berta Gardes, heredera universal de los bienes de Carlos Gardel o Charles R. Gardes, hijo de Berta, nacido en Toulouse el 11 de diciembre de 1890, f) infinidad de pruebas incontrastables de la unívoca identidad francesa de Charles Gardes y Carlos Gardel. ¿Cual es la táctica DISTRATIVA - condenada al fracaso de antemano - a la que se aferran con desesperación, como último recurso? Toman aspectos puntuales, de carácter secundario, como el "Cartón Mutante", las fotografías de "apariencia" dudosa, las obligadas "declaraciones" de Gardel acerca de su origen oriental, los documentos identificatorios, que reconocen todos un mismo origen espurio y arman un ESCANDALETE con el que intentan atraer la atención de algunos incautos o despistados. La estrategia agónica que usan es provocar una tempestad en un vaso de agua. La táctica del "tero" empalidece frente a tamaña destreza de vuelo corto. Para eso convocan a cuanto experto distraído y de buena fe anda suelto y, con bombos y platillos, anuncian próximos y sensacionales capítulos, con revelaciones tipo Álvarez de Armas que, fatalmente, terminan en catastróficos papelones. También practican, con patéticos fracasos el arte del "truchaje" y la deformación y olvido deliberado de datos y citas puntuales, con el fin de alterar el sentido o significado de frases , fechas o conceptos. La ciencia histórica los va desalojando, sistemáticamente, de sus precarios mentideros, a los que tratan de atraer a algún "historiador" sin relieve o "especialistas" desocupados. Parece razonable que la prensa seria no les dé cabida y ninguna editorial de prestigio se preste a comprometer a su sello, con los decadentes fabulistas. Su leyenda ya no vende ni como novela histórica, salvo para un reducido mercado sensacionalista, para el cual, siempre, penetra la prensa amarilla. Desde la desaparición del último mohicano de esta parodia sin porvenir - me refiero a Bayardo - no han podido enrolar, en el destartalado folletín, a ningún profesional independiente. Tampoco logran remover de su ostracismo vergonzante, al célebre difamador de la honra de la Benemérita Berthe Gardes. La sordidez de la conducta de Payssé ya no tiene ni prensa ni prestigio.
Salvo el lamentable Sello Postal que un funcionario irresponsable motorizó, el Estado Uruguayo y su Parlamento, desde hace una década, no avanzó en lo que siempre, oficialmente, se manejó como una "Hipótesis". No obstante seria saludable para la opinión pública oriental que el Estado fuera más a fondo sobre "las dudas que aún subsisten" en los círculos oficiales y en parte de la opinión pública, sobre el origen de Carlos Gardel. Es menester que aíslen y desalojen de los medios de Prensa serios, a la prensa amarilla y sus personeros que, a esta altura de la verdad histórica, revelan una inmoralidad e hipocresía que nada tiene que ver con las mejores tradiciones del noble pueblo oriental. Juan Carlos Esteban.
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