Los discípulos
de "Avlis" que aún sobreviven, en un estado lastimoso,
han intentado, sin ningún éxito, destruir o alterar
sistemáticamente:
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a) la legitimidad
del testamento ológrafo suscripto por Gardel
el 7 de noviembre de 1933; b) la identidad
del joven Gardes detenido en Florencio Varela
y el Gardel adulto de 1923, con sus impresiones
digitales idénticas; c) la falsa estadía
de su madre, Marie Berthe Gardes en Tacuarembó;
d) la invalidez jurídica -como Partida de
Nacimiento- del famoso "Salvoconducto" de
nacionalidad otorgado a Gardel en el Consulado
Uruguayo en 1920 válido por un año;
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e)
la legitimidad del Juicio Sucesorio incoado en
Montevideo en 1937, por el que se declara a Berta
Gardes, heredera universal de los bienes de Carlos
Gardel o Charles R. Gardes, hijo de Berta, nacido
en Toulouse el 11 de diciembre de 1890, f) infinidad
de pruebas incontrastables de la unívoca identidad
francesa de Charles Gardes y Carlos Gardel.
¿Cual
es la táctica DISTRATIVA - condenada al fracaso
de antemano - a la que se aferran con desesperación,
como último recurso? Toman aspectos puntuales,
de carácter secundario, como el "Cartón Mutante",
las fotografías de "apariencia" dudosa, las obligadas
"declaraciones" de Gardel acerca de su origen
oriental, los documentos identificatorios, que
reconocen todos un mismo origen espurio y arman
un ESCANDALETE con el que intentan atraer la atención
de algunos incautos o despistados.
La
estrategia agónica que usan es provocar una tempestad
en un vaso de agua.
La
táctica del "tero" empalidece frente a tamaña
destreza de vuelo corto. Para eso convocan a cuanto
experto distraído y de buena fe anda suelto y,
con bombos y platillos, anuncian próximos y sensacionales
capítulos, con revelaciones tipo Álvarez de Armas
que, fatalmente, terminan en catastróficos papelones.
También
practican, con patéticos fracasos el arte del
"truchaje" y la deformación y olvido deliberado
de datos y citas puntuales, con el fin de alterar
el sentido o significado de frases , fechas o
conceptos. La ciencia histórica los va desalojando,
sistemáticamente, de sus precarios mentideros,
a los que tratan de atraer a algún "historiador"
sin relieve o "especialistas" desocupados.
Parece razonable que la prensa seria no les dé
cabida y ninguna editorial de prestigio se preste
a comprometer a su sello, con los decadentes fabulistas.
Su
leyenda ya no vende ni como novela histórica,
salvo para un reducido mercado sensacionalista,
para el cual, siempre, penetra la prensa amarilla.
Desde
la desaparición del último mohicano de esta parodia
sin porvenir - me refiero a Bayardo - no han podido
enrolar, en el destartalado folletín, a ningún
profesional independiente.
Tampoco
logran remover de su ostracismo vergonzante, al
célebre difamador de la honra de la Benemérita
Berthe Gardes. La sordidez de la conducta de Payssé
ya no tiene ni prensa ni prestigio.
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Falta que los abandonen
los financistas encubiertos que, desde hace
años, han lucrado con un negocio deleznable
que amenaza comprometer a las autoridades
uruguayas que, seguramente, de buena fe,
se prestaron al juego, en apariencia, nada
riesgoso. Pero es sabido, y el tiempo lo
confirma, que lleva tres años retenido,
a nivel del Poder Ejecutivo uruguayo, el
expediente con el pedido de ADN, en cadáveres
sobre los que no hay certeza ni pruebas
documentales que tengan parentesco alguno
con Carlos Gardel.
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Salvo
el lamentable Sello Postal que un funcionario
irresponsable motorizó, el Estado Uruguayo y su
Parlamento, desde hace una década, no avanzó en
lo que siempre, oficialmente, se manejó como una
"Hipótesis".
No
obstante seria saludable para la opinión pública
oriental que el Estado fuera más a fondo sobre
"las dudas que aún subsisten" en los círculos
oficiales y en parte de la opinión pública, sobre
el origen de Carlos Gardel.
Es
menester que aíslen y desalojen de los medios
de Prensa serios, a la prensa amarilla y sus personeros
que, a esta altura de la verdad histórica, revelan
una inmoralidad e hipocresía que nada tiene que
ver con las mejores tradiciones del noble pueblo
oriental.
Juan
Carlos Esteban.
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