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12 Julio, 2008 10:34 PM

 

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Carlos Gardel en el cine mudo
"Flor de durazno"

Por Alberto Rasore*

Carlos Gardel debutó en el cine en 1917, con su intervención en la película muda “Flor de Durazno”. Basada en la novela homónima de Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast), adaptada y dirigida por Francisco Defilippis Novoa, fue su única intervención en el cine silente y el único largometraje que filmara en nuestro país. En el elenco participaron Ilde Pirovano, Diego Figueroa, Celestino Petray, Argentino Gómez, Rosa Bozán y Carlos Gardel, presentados en los títulos de la película en ese orden y con el nombre de Gardel destacado. También actuaron Pascual Costa, Mariano Galé, Aurelia Musto, Silvia Parodi, Francisco Americes, María Cambe y los niños Raúl Ungaro y Eduardo Albarracín (1). Producida por Federico Valle, la película del sello “Patria Film”, contó con la musicalización (2) de Francisco Martino con el vals homónimo, mientras que Francisco Mayrhoffer (3) fue el operador. La duración del “cinedrama de Hugo Wast”, tal como se anunciaba en la cinta, es de aproximadamente cincuenta minutos.

La filmación se realizó mayormente en Villa Dolores, ciudad cabecera del Valle de Traslasierra, en el departamento de San Javier, al oeste de la Provincia de Córdoba, completándose en Buenos Aires, entre los meses de junio y julio de 1917. Algunos autores citan también parte del mes de mayo, aunque de ser así, debió iniciarse a fines de dicho mes, ya que Gardel había finalizado su primer ciclo de actuaciones en el Teatro Empire, recién el 27 de mayo, regresando con su segunda presentación en dicha sala el 31 de julio, una vez concluido el rodaje. La película se exhibió en función privada (4) en la mañana del martes 25 de septiembre de 1917 y se estrenó el día 28 en el Cine-Teatro Coliseo, sito en la calle Charcas 1109, en función a beneficio y a partir del día siguiente en el Cine Select de la calle Suipacha 482. Gardel no estuvo presente en el estreno, pues en los días mencionados se encontraba de gira por Valparaiso, Chile, junto a su compañero Razzano y el guitarrista José Ricardo.


LA PELÍCULA, LA ÉPOCA Y GARDEL

Entre 1896 y 1914 el cine mudo se había desarrollado en cortometrajes solamente. Es recién en 1914 con la filmación de “Amalia”, la obra de José Marmol, adaptada y diriga por Enrique García Velloso, que comienza la era del largometraje. Le siguieron “Nobleza gaucha”, de Humberto Cairo, Enrique Gunche y Eduardo Martínez de la Pera, en 1915 y “Resaca”, de Atilio Lipizzi al año siguiente, llegando así a 1917 donde se estrenan, además de “Flor de Durazno”, “Federación o muerte”, también de Lipizzi, con Lea Conti e Ignacio Corsini ,“El conde Orsini”, considerado el primer filme policial, con la actuación de Angelina Pagano y la película de José Agustín Ferreyra “El tango de la muerte”, quien en 1915 había dirigido también “Una noche de garufa”. Vemos entonces que “Flor de Durazno” se ubica en el tiempo, entre las primeras experiencias cinematográficas de la época muda (5), experiencia bastante bien lograda por cierto (6).

Gardel e Ilde Pirovano en una escena de la película.

Se ha dicho dificil de justificar el motivo de la participación de Gardel en el cine mudo y cuales habrán sido las razones de contratarlo para desempeñar un rol en la película, teniendo en cuenta que no sólo no se podía escuchar su voz, sino que también estaba bastante excedido de peso y su falta de experiencia como actor. Inclusive hay quienes han criticado su actuación, diciendo que cumple una opaca labor en la película, que se ve torpe y grotesco con sus 117 kilos de peso, gesticulando con un irrisorio traje de marinerito. Pero estas críticas fueron efectuadas en tiempos posteriores a la época, una vez que ha corrido tanto cine bajo el puente, una vez que hemos visto a tantos grandes actores, una vez que llegara el sonido, el color, los avances técnicos y también una vez que el entonces incipiente cantor de 26 años de edad, se hubiera convertido en el más grande cantor de todos los tiempos. Es importante recordar que las cintas mudas requerían una gran capacidad por parte de los actores para transmitir mediante los gestos el rol que interpretaban, para llegar al público, quien en ciertos casos sólo contaba con algunos cartones que ayudaban a entender la trama de la película. Quienes habían estudiado actuación, y quienes se habían ido fogueando en las tablas, obviamente poseían ventaja sobre Gardel.

De ahí que la prensa escrita de esos años, no opinara lo mismo de la acttuación de Gardel. Se leería en “Última Hora”, del 25 de septiembre de 1917, unos días antes del estreno de la película: “Carlos Gardel, principiante, se ha destacado del núcleo de los intérpretes nacionales. En su papel ha conseguido sobresalir, dando mayor realce a la obra”.

Gardel en otra escena de la película.

Su inclusión en el filme obedece entonces a que como el público sólo podía escuchar a los artistas de su agrado a través de los discos -la radio recién llegaría a los hogares a partir de 1920- y únicamente podía verlos en sus presentaciones en vivo o conocerlos a través de una fotografía en alguna publicación, es entonces cuando Defilippis Novoa decidiera incluirlo en el elenco, a sabiendas que era un motivo más de atracción para el público concurrente al cine, al poder ver y conocer a un cantor surgente como el caso de Gardel. Su nombre ya era bastante conocido por aquel entonces, basta recordar que dos años antes se había presentado en dúo con José Razzano en Montevideo y en Brasil, al año siguiente había sido invitado especialmente para agasajar a Ortega y Gasset en su visita a nuestro país y en el mismo año 1917 es cuando el cantor inicia, por así decirlo, su despegue, al comenzar a grabar en el sello discográfico “Odeón”, llevando al disco su primer tango, “Mi noche triste”. El hasta entonces cantor de estilos, cifras y canciones camperas, “inventaba” el tango canción e iniciaba un estilo propio de cantar el tango, que seguirían de ahí en más la mayoría de los cantores, sin que ningún otro pudiera superarlo jamás.


El propio Gardel era consciente de sus limitaciones como actor. La protagonista Ilde Pirovano recordaría años más tarde las veces que el máximo cantor quería abandonar la filmación, manifestando: “fue muy reacio al principio y debió insistírsele bastante para convencerlo que siguiera”. A su vez el actor Argentino Gómez memoraba en 1948: “Un día, en Córdoba, viendo que no daba, Gardel resolvió largar la película y volver a Buenos Aires. Quisieron convencerlo, pero él insistió en decir que él era cantor y para actor no servía. Y se fue a la estación (7) donde lo alcanzamos, temiendo por el perjuicio que su abandono del trabajo iba a causar al filme. Entonces, Francisco Defilippis Novoa, el director, tuvo una feliz ocurrencia: le prometió intercalar tres o cuatro canciones en el relato. Carlitos pensó un minuto y dijo: -Bueno, si es con la viola, sí. Y volvió a la filmación”. Gardel una vez finalizado el rodaje, le dijo a Razzano: “Yo soy cantor, para actor no sirvo”. “Si es con una viola vuelvo a filmar... si no, nunca más”. Y así fue, pasarían trece años hasta que Eduardo Morera lo convocara para rodar los quince cortos sonoros, donde “El Morocho” se luciría en lo suyo como cantor, pudiendo también interpretar como actor una breve escena junto a Inés Murray y César Fiaschi.

ACERCA DEL DIRECTOR Y EL AUTOR

Francisco Defilippis Novoa había nacido en Paraná, Entre Ríos. Más que como director cinematográfico, se destacó como dramaturgo, escribiendo unas treinta obras, varias de ellas llevadas al cine, como “Tu honra y la mía, “María la tonta”, “Los desventurados”, “Despertáte Cipriano” y “He visto a Dios”, considerada por muchos la mejor de todas. Su experiencia como director fue breve, debutando en 1917 precisamente con “Flor de Durazno”, continuando en 1919 con “Los muertos”, protagonizada por María Esther Podestá y “Blanco y negro”, donde trabajó la futura escritora Victora Ocampo y en 1921“La vendedora de Harrod’s con la entonces novel recitadora Berta Singerman.


Partitura del vals Flor de Durazno de Fco. Martino.
La convocatoria de Defilippis Novoa, tanto de Victoria Ocampo como de Berta Singerman, parece indicarnos su preferencia por trabajar con personas que se habrían de destacar más adelante no precisamente como estrellas

del cine, lo cual nos sugiere los motivos más arriba expuestos para incorporar a Carlos Gardel al elenco de “Flor de Durazno”.

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Por su parte, Gustavo Martínez Zuviría nació en Córdoba el 23 de octubre de 1883. Firmaba sus novelas con el seudónimo de Hugo Wast, el cual es simplemente un anagrama en idioma sueco de su nombre de pila “Ghustawo”. Abogado, fue Profesor de

Partitura del tango milonga Nobleza Gaucha de Francisco Canaro.


economía política, Director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, Presidente de la Comisión Nacional de Cultura, Miembro fundador de la Academia Argentina de Letras, correspondiente de la Española y de la Colombiana de la Lengua, Diputado Nacional entre 1916 y 1920 y Ministro de Justicia e Instrucción Pública en 1943 y 1944, cargo desde donde impuso la enseñanza religiosa obligatoria en todos los establecimientos educacionales del país. Escribió su primer obra, titulada “Alegre” en 1905, a la que le seguiría “Novia de vacaciones”, de 1907, destacándose también “La casa de los cuervos” (considerada la mejor), “Fuente sellada”, “Valle negro”, “La corbata celeste”, “Desierto de piedra” (que le valdría el Gran Premio Nacional de Literatura), “Lucía Miranda”, “La que no perdonó”, “El camino de las llamas”, “Don Bosco y su tiempo” y “Flor de Durazno”, su tercer obra, escrita en 1911 en su casa sita en el barrio Dolores, en San Esteban, a 500 metros de la ruta 38, en la provincia de Córdoba, conocida actualmente como “Casa de Hugo Wast–Flor de Durazno”. Cabe aclarar entonces que en el barrio Dolores, fue donde Martínez Zuviría escribió “Flor de Durazno”, pero el rodaje en cambio ocurrió en la ciudad de Villa Dolores.

SOBRE EL ELENCO

Obviamente de todo el elenco de “Flor de Durazno”, fue Gardel quien con el tiempo alcanzó más fama. Por su parte, la actriz principal, Ilde Pirovano, de quien se dice que había nacido en Italia, también se inició en el cine en el mismo filme. Finalizado el rodaje, pasó a trabajar como actriz de teatro, volviendo a los estudios cinematrógraficos recién en 1937 al participar en la película “¡Segundos afuera!”, donde casualmente debutara en el cine Eva Duarte. Casada con el actor y director Orestes Caviglia, intervino en roles destacados en forma continua en cerca de treinta filmes hasta 1956, reapareciendo nuevamente en 1969 en “Kuma Ching”, representando el rol de madre de Luis Sandrini y al año siguiente en la coprodución argentino-española “El gran crucero”, su última participación cinematográfica.

Quienes también se iniciaron en el cine con “Flor de Durazno”, fueron Diego Figueroa, Francisco Americes y Aurelia Musto. Figueroa actuó posteriormente en “Campo ajuera” y “De vuelta al pago” ambas en 1919 y “Tu cuna fue un conventillo” en 1925, Francisco Americes participó como actor de reparto en “Alma de gaucho” y en “Bajo la luna de las pampas”, rodadas en Estados Unidos en 1930 y 1935 respectivamente. Aurelia Musto, recién volvería a filmar en 1936, participando en “Don Quijote del Altillo”, protagonizada por Luis Sandrini. Al año siguiente y hasta 1941 intervino en nueve películas, tocándole en suerte colaborar con otros importantes cantores, como Hugo Del Carril en “Los muchachos de antes no usaban gomina” (1937), Agustín Irusta en “Cantando llegó el amor” (1938), Alberto Vila en “Retazo” (1939) y Héctor Palacios en “El cantar de mis penas” (1941). Tras una década de ausencia, finalizó su filmografía con “Mi vida por la tuya” rodada en 1951 y “Dock Sud” en 1953.

En cambio quienes ya habían participado en otras películas fueron, Celestino Petray, actor teatral de la Compañía de Pepe Podestá y creador del término cocoliche (8), con su intervención en 1915 en “Nobleza gaucha”, una de las mejores películas del cine silente. Argentino Gómez, Silvia Parodi y Mariano Galé habían sido compañeros en 1916, en el rodaje de “Hasta después de muerta”, protagonizada por Florencio Parravicini. El gran actor teatral Mariano Galé, nacido en España, se había iniciado en Madrid en 1868, llegando a Buenos Aires en 1888, formando su propia compañía en 1891, con la que se destacara estrenando varias obras hasta 1904, principalmente de Benito Pérez Galdós y José Echegaray. A partir del año siguiente se presentó en La Plata y en 1907 en Uruguay. José Antonio Saldías, en los “Cuadernos de Cultura Teatral”, se refiere a él como “Mariano Galé, benemérito del teatro argentino”.

LA VERSIÓN SONORA DE 1940

Una curiosidad sobre “Flor de Durazno” es el aviso publicitario del Cine “Alvarez Thomas”, del lunes 18 de marzo de 1940. Se anunciaban en el mismo las películas “Cándida” con Niní Marshall y Juan Carlos Torry (sic), “Noches de Carnaval” con Florencio Parravicini y Rosita Contreras, “Murió el sargento Laprida” con Mario Danesi y Celiz Gámez y “Flor de Durazno” con Carlos Gardel e Ilde Pirovano en la versión sonora de 1940. Se lee textualmente en el anuncio: “El cine argentino presenta una joya. La novela más humana y conmovedora con un intérprete inolvidable, en la que puso toda su alma, porque de ella dependió toda su Gloriosa (sic), aunque truncada carrera.

CARLOS GARDEL quien hace una magistral interpretación del protagonista, en el rol de Fabián e Ilde Pirovano en el de RINA en la difundida novela de Hugo Wast FLOR DE DURAZNO (Versión sonora 1940) - SE VENDE UNA MUJER-”. Luego, el anuncio expone parte de la trama de la película.

Viendo este programa, surgen varios interrogantes: ¿Cómo habrá sido esta versión sonora? ¿Quién se habrá encargado de realizar el acople sonoro a la cinta? ¿Quién dobló la voz de Gardel? Preguntas sin respuestas por ahora, pues lamentablemente en la bibliografía existente sobre el tema, no he podido encontrar referencias acerca de la versión sonora de “Flor de Durazno”. Tal vez haya sucedido lo mismo que con “Nobleza Gaucha” de 1915, de la cual llegó a proyectarse una copia sonorizada por el productor Alfredo Murúa, con la voz grabada en disco de Orfilia Rico, la protagonista principal y acaso de “Flor de Durazno” haya existido una versión sonora con algunas canciones grabadas en disco por Gardel, tal como se lo prometiera Francisco Defilippis Novoa, para que “El Morocho” no abandonara la filmación.

Alberto Rasore
Septiembre de 2006


Notas


(1) En el magnífico trabajo realizado por Hamlet Peluso y Eduardo Visconti, en su libro “Carlos Gardel y la Prensa Mundial”, los autores recogieron abundante material de prensa, publicado en vida del máximo cantor. En 1917 reproducen la nota de “Última Hora”, del 25 de septiembre, donde constan algunos de los artistas intervinientes, pudiendo así rescatarse los nombres de María Cambe y los niños mencionados, no citados generalmente en libros ni en sitios de Internet.
(2) Las películas mudas solían proyectarse con una cortina musical, para lo cual en muchos casos se componía un tema que era ejecutado por un pianista. Así como Francisco Martino creó el vals “Flor de Durazno”, la partitura del filme “Nobleza Gaucha”, estuvo a cargo del maestro Francisco Canaro. El estudioso y restaurador de películas mudas Enrique Bouchard nos aclara que “jamás el cine mudo fue estrictamente mudo, ya que hasta en la sala del cine más pobre, la más paupérrima, había un tipo que tocaba el piano, y no hablemos de un cine grande donde había orquestas, inclusive había partituras que se prepararon para las películas”. (3) El gran biógrafo de Gardel, Miguel Ángel Morena, en su valioso libro “Historia Artística de Carlos Gardel” y en la mayoría de los sitios web, el operador figura como Francisco Mayrhoffer. En cambio en “Última hora”, en el citado libro de Peluso y Visconti consta como Mairoffer. El cantor Raúl Escobar se refiere a su abuelo Francisco Maidoser, como el primer cameraman que filmó a Gardel.
(4)
Surge también de “Última hora” del 25 de septiembre de 1917, del mencionado libro de Peluso y Visconti en la obra citada: “Ha sido (Ilde Pirovano) la revelación del público asistente a la prueba de esta mañana”. (5) Octavio Fabiano, coordinador de la Asociación para Apoyo al Patrimonio Audiovisual de la Cinemateca Nacional, estima que: “el 90% del cine mudo argentino se ha perdido, debiendo quedar cinco o seis largometrajes, de las doscientos y pico de películas filmadas en ese período”.
(6)
“Hecha con una realidad verdaderamente estupenda, entre cuadros de vida palpitantes de verismo, como no hemos visto en ninguna otra cinta nacional y en muchas extranjeras, “Flor de Durazno” es un éxito de nuestra cinematografía. Fotográficamente es también superior. El operador Mairoffer, de la Patria Film, ha obtenido un nuevo éxito. Todos han contribuido con su correcta acción al triunfo obtenido por la cinta, que dicho sea de paso, es lo mejor producido aquí”. (Extraído del citado “Última hora”, del libro mencionado de Peluso y Visconti.) (7) Si bien parece infantil el argumento de prometer a Gardel incluir sus canciones en una cinta muda, para que no abandonara la filmación, es importante destacar que al ir a buscarlo a la “estación”, confirma que la película se rodó en Villa Dolores, ciudad que se desarrolló con la llegada del ferrocarril en 1905. (8) El italiano Antonio Cuccoliccio, consiguió trabajo como peón en el circo de los Hermanos José y Jerónimo Podestá. Hablaba, como muchos inmigrantes de su país de origen, una mezcla de italiano y castellano. Celestino Petray, que actuaba como actor cómico con los Podestá, se le ocurrió un día presentarse en escena hablando de la misma manera y diciendo: “Mi quiamo Cocoliche e sono creolio hasta lo güese da la taba e la canilla de lo caracuse, amico”. Posteriormente, con el título de “Medio siglo de Farándula”, José Podestá contaría sus memorias, haciendo referencia al personaje cómico, originado en aquella ocurrencia espontánea de Celestino Petray y así surgió la palabra Cocoliche, que desde 1927 figura en el Diccionario de la Real Academia, como: “Argentina y Uruguay. Jerga híbrida que hablan ciertos inmigrantes italianos mezclando su habla con el español”.
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