Carlos Gardel debutó en el cine en 1917, con
su intervención en la película muda “Flor de
Durazno”. Basada en la novela homónima de
Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast), adaptada
y dirigida por Francisco Defilippis Novoa, fue
su única intervención en el cine silente y el
único largometraje que filmara en nuestro país.
En el elenco participaron Ilde Pirovano, Diego
Figueroa, Celestino Petray, Argentino Gómez, Rosa
Bozán y Carlos Gardel, presentados en los
títulos de la película en ese orden y con el nombre
de Gardel destacado. También actuaron Pascual
Costa, Mariano Galé, Aurelia Musto, Silvia Parodi,
Francisco Americes, María Cambe y los niños Raúl
Ungaro y Eduardo Albarracín (1). Producida
por Federico Valle, la película del sello “Patria
Film”, contó con la musicalización (2) de
Francisco Martino con el vals homónimo, mientras
que Francisco Mayrhoffer (3) fue el operador.
La duración del “cinedrama de Hugo Wast”, tal
como se anunciaba en la cinta, es de aproximadamente
cincuenta minutos.
La filmación se realizó mayormente en Villa Dolores,
ciudad cabecera del Valle de Traslasierra, en
el departamento de San Javier, al oeste de la
Provincia de Córdoba, completándose en Buenos
Aires, entre los meses de junio y julio de 1917.
Algunos autores citan también parte del mes de
mayo, aunque de ser así, debió iniciarse a fines
de dicho mes, ya que Gardel había finalizado su
primer ciclo de actuaciones en el Teatro Empire,
recién el 27 de mayo, regresando con su segunda
presentación en dicha sala el 31 de julio, una
vez concluido el rodaje. La película se exhibió
en función privada (4) en la mañana del
martes 25 de septiembre de 1917 y se estrenó el
día 28 en el Cine-Teatro Coliseo, sito en la calle
Charcas 1109, en función a beneficio y a partir
del día siguiente en el Cine Select de la calle
Suipacha 482. Gardel no estuvo presente en el
estreno, pues en los días mencionados se encontraba
de gira por Valparaiso, Chile, junto a su compañero
Razzano y el guitarrista José Ricardo.
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LA PELÍCULA, LA ÉPOCA Y GARDEL
Entre 1896 y 1914 el cine mudo se
había desarrollado en cortometrajes solamente.
Es recién en 1914 con la filmación de “Amalia”,
la obra de José Marmol, adaptada y diriga por
Enrique García Velloso, que comienza la era del
largometraje. Le siguieron “Nobleza gaucha”, de
Humberto Cairo, Enrique Gunche y Eduardo Martínez
de la Pera, en 1915 y “Resaca”, de Atilio Lipizzi
al año siguiente, llegando así a 1917 donde se
estrenan, además de “Flor de Durazno”, “Federación o muerte”, también de Lipizzi, con
Lea Conti e Ignacio Corsini ,“El conde Orsini”,
considerado el primer filme policial, con la actuación
de Angelina Pagano y la película de José Agustín
Ferreyra “El tango de la muerte”, quien en 1915
había dirigido también “Una noche de garufa”.
Vemos entonces que “Flor de Durazno” se
ubica en el tiempo, entre las primeras experiencias
cinematográficas de la época muda (5), experiencia bastante bien lograda por cierto (6).
Gardel e Ilde Pirovano en una escena
de la película.
Se ha dicho dificil de justificar
el motivo de la participación de Gardel en el
cine mudo y cuales habrán sido las razones de
contratarlo para desempeñar un rol en la película,
teniendo en cuenta que no sólo no se podía escuchar
su voz, sino que también estaba bastante excedido
de peso y su falta de experiencia como actor.
Inclusive hay quienes han criticado su actuación,
diciendo que cumple una opaca labor en la película,
que se ve torpe y grotesco con sus 117 kilos de
peso, gesticulando con un irrisorio traje de marinerito.
Pero estas críticas fueron efectuadas en tiempos
posteriores a la época, una vez que ha corrido
tanto cine bajo el puente, una vez que hemos visto
a tantos grandes actores, una vez que llegara
el sonido, el color, los avances técnicos y también
una vez que el entonces incipiente cantor de 26
años de edad, se hubiera convertido en el más
grande cantor de todos los tiempos. Es importante
recordar que las cintas mudas requerían una gran
capacidad por parte de los actores para transmitir
mediante los gestos el rol que interpretaban,
para llegar al público, quien en ciertos casos
sólo contaba con algunos cartones que ayudaban
a entender la trama de la película. Quienes habían
estudiado actuación, y quienes se habían ido fogueando
en las tablas, obviamente poseían ventaja sobre
Gardel.
De ahí que la prensa escrita de
esos años, no opinara lo mismo de la acttuación
de Gardel. Se leería en “Última Hora”, del 25
de septiembre de 1917, unos días antes del estreno
de la película: “Carlos Gardel, principiante,
se ha destacado del núcleo de los intérpretes
nacionales. En su papel ha conseguido sobresalir,
dando mayor realce a la obra”.

Gardel en otra escena
de la película.
Su inclusión en el filme obedece
entonces a que como el público sólo podía escuchar
a los artistas de su agrado a través de los discos
-la radio recién llegaría a los hogares a partir
de 1920- y únicamente podía verlos en sus presentaciones
en vivo o conocerlos a través de una fotografía
en alguna publicación, es entonces cuando Defilippis
Novoa decidiera incluirlo en el elenco, a sabiendas
que era un motivo más de atracción para el público
concurrente al cine, al poder ver y conocer a
un cantor surgente como el caso de Gardel. Su
nombre ya era bastante conocido por aquel entonces,
basta recordar que dos años antes se había presentado
en dúo con José Razzano en Montevideo y en Brasil,
al año siguiente había sido invitado especialmente
para agasajar a Ortega y Gasset en su visita a
nuestro país y en el mismo año 1917 es cuando
el cantor inicia, por así decirlo, su despegue,
al comenzar a grabar en el sello discográfico
“Odeón”, llevando al disco su primer tango, “Mi
noche triste”. El hasta entonces cantor de estilos,
cifras y canciones camperas, “inventaba” el tango
canción e iniciaba un estilo propio de cantar
el tango, que seguirían de ahí en más la mayoría
de los cantores, sin que ningún otro pudiera superarlo
jamás.
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El propio Gardel era consciente de sus limitaciones
como actor. La protagonista Ilde Pirovano recordaría
años más tarde las veces que el máximo cantor
quería abandonar la filmación, manifestando: “fue
muy reacio al principio y debió insistírsele bastante
para convencerlo que siguiera”. A su vez el actor
Argentino Gómez memoraba en 1948: “Un día, en
Córdoba, viendo que no daba, Gardel resolvió largar
la película y volver a Buenos Aires. Quisieron
convencerlo, pero él insistió en decir que él
era cantor y para actor no servía. Y se fue a
la estación (7) donde lo alcanzamos, temiendo
por el perjuicio que su abandono del trabajo iba
a causar al filme. Entonces, Francisco Defilippis
Novoa, el director, tuvo una feliz ocurrencia:
le prometió intercalar tres o cuatro canciones
en el relato. Carlitos pensó un minuto y dijo:
-Bueno, si es con la viola, sí. Y volvió a la
filmación”. Gardel una vez finalizado el rodaje,
le dijo a Razzano: “Yo soy cantor, para actor
no sirvo”. “Si es con una viola vuelvo a filmar...
si no, nunca más”. Y así fue, pasarían trece años
hasta que Eduardo Morera lo convocara para rodar
los quince cortos sonoros, donde “El Morocho”
se luciría en lo suyo como cantor, pudiendo también
interpretar como actor una breve escena junto
a Inés Murray y César Fiaschi.
ACERCA DEL DIRECTOR Y EL AUTOR
Francisco Defilippis Novoa había nacido en Paraná,
Entre Ríos. Más que como director cinematográfico,
se destacó como dramaturgo, escribiendo unas treinta
obras, varias de ellas llevadas al cine, como
“Tu honra y la mía, “María la tonta”, “Los desventurados”,
“Despertáte Cipriano” y “He visto a Dios”, considerada
por muchos la mejor de todas. Su experiencia como
director fue breve, debutando en 1917 precisamente
con “Flor de Durazno”, continuando en 1919
con “Los muertos”, protagonizada por María Esther
Podestá y “Blanco y negro”, donde trabajó la futura
escritora Victora Ocampo y en 1921“La vendedora
de Harrod’s con la entonces novel recitadora Berta
Singerman.

Partitura
del vals Flor de Durazno de Fco. Martino. |
La convocatoria de Defilippis Novoa, tanto
de Victoria Ocampo como de Berta Singerman,
parece indicarnos su preferencia por trabajar
con personas que se habrían de destacar más
adelante no precisamente como estrellas |
del cine, lo cual nos sugiere los
motivos más arriba expuestos para incorporar a
Carlos Gardel al elenco de “Flor de Durazno”.
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Por
su parte, Gustavo Martínez Zuviría nació
en Córdoba el 23 de octubre de 1883. Firmaba
sus novelas con el seudónimo de Hugo Wast,
el cual es simplemente un anagrama en idioma
sueco de su nombre de pila “Ghustawo”. Abogado,
fue Profesor de |

Partitura del tango milonga Nobleza Gaucha
de Francisco Canaro. |
economía política, Director de la Biblioteca Nacional
de Buenos Aires, Presidente de la Comisión Nacional
de Cultura, Miembro fundador de la Academia Argentina
de Letras, correspondiente de la Española y de
la Colombiana de la Lengua, Diputado Nacional
entre 1916 y 1920 y Ministro de Justicia e Instrucción
Pública en 1943 y 1944, cargo desde donde impuso
la enseñanza religiosa obligatoria en todos los
establecimientos educacionales del país. Escribió
su primer obra, titulada “Alegre” en 1905, a la
que le seguiría “Novia de vacaciones”, de 1907,
destacándose también “La casa de los cuervos”
(considerada la mejor), “Fuente sellada”, “Valle
negro”, “La corbata celeste”, “Desierto de piedra”
(que le valdría el Gran Premio Nacional de Literatura),
“Lucía Miranda”, “La que no perdonó”, “El camino
de las llamas”, “Don Bosco y su tiempo” y “Flor
de Durazno”, su tercer obra, escrita en 1911
en su casa sita en el barrio Dolores, en San Esteban,
a 500 metros de la ruta 38, en la provincia de
Córdoba, conocida actualmente como “Casa de Hugo
Wast–Flor
de Durazno”. Cabe aclarar entonces
que en el barrio Dolores, fue donde Martínez Zuviría
escribió “Flor de Durazno”, pero el rodaje en
cambio ocurrió en la ciudad de Villa Dolores.
SOBRE EL ELENCO
Obviamente de todo el elenco de “Flor de Durazno”,
fue Gardel quien con el tiempo alcanzó más fama.
Por su parte, la actriz principal, Ilde Pirovano,
de quien se dice que había nacido en Italia, también
se inició en el cine en el mismo filme. Finalizado
el rodaje, pasó a trabajar como actriz de teatro,
volviendo a los estudios cinematrógraficos recién
en 1937 al participar en la película “¡Segundos
afuera!”, donde casualmente debutara en el cine
Eva Duarte. Casada con el actor y director Orestes
Caviglia, intervino en roles destacados en forma
continua en cerca de treinta filmes hasta 1956,
reapareciendo nuevamente en 1969 en “Kuma Ching”,
representando el rol de madre de Luis Sandrini
y al año siguiente en la coprodución argentino-española
“El gran crucero”, su última participación cinematográfica.
Quienes también se iniciaron en el cine con “Flor
de Durazno”, fueron Diego Figueroa, Francisco
Americes y Aurelia Musto. Figueroa actuó posteriormente
en “Campo ajuera” y “De vuelta al pago” ambas
en 1919 y “Tu cuna fue un conventillo” en 1925,
Francisco Americes participó como actor de reparto
en “Alma de gaucho” y en “Bajo la luna de las
pampas”, rodadas en Estados Unidos en 1930 y 1935
respectivamente. Aurelia Musto, recién volvería
a filmar en 1936, participando en “Don Quijote
del Altillo”, protagonizada por Luis Sandrini.
Al año siguiente y hasta 1941 intervino en nueve
películas, tocándole en suerte colaborar con otros
importantes cantores, como Hugo Del Carril en
“Los muchachos de antes no usaban gomina” (1937),
Agustín Irusta en “Cantando llegó el amor” (1938),
Alberto Vila en “Retazo” (1939) y Héctor Palacios
en “El cantar de mis penas” (1941). Tras una década
de ausencia, finalizó su filmografía con “Mi vida
por la tuya” rodada en 1951 y “Dock Sud” en 1953.
En cambio quienes ya habían participado en otras
películas fueron, Celestino Petray, actor teatral
de la Compañía de Pepe Podestá y creador del término
cocoliche (8), con su intervención en 1915 en
“Nobleza gaucha”, una de las mejores películas
del cine silente. Argentino Gómez, Silvia Parodi
y Mariano Galé habían sido compañeros en 1916,
en el rodaje de “Hasta después de muerta”, protagonizada
por Florencio Parravicini. El gran actor teatral
Mariano Galé, nacido en España, se había iniciado
en Madrid en 1868, llegando a Buenos Aires en
1888, formando su propia compañía en 1891, con
la que se destacara estrenando varias obras hasta
1904, principalmente de Benito Pérez Galdós y
José Echegaray. A partir del año siguiente se
presentó en La Plata y en 1907 en Uruguay. José
Antonio Saldías, en los “Cuadernos de Cultura
Teatral”, se refiere a él como “Mariano Galé,
benemérito del teatro argentino”.
LA VERSIÓN SONORA DE 1940

Una curiosidad sobre “Flor de Durazno” es el aviso publicitario del Cine “Alvarez Thomas”,
del lunes 18 de marzo de 1940. Se anunciaban en
el mismo las películas “Cándida” con Niní Marshall
y Juan Carlos Torry (sic), “Noches de Carnaval”
con Florencio Parravicini y Rosita Contreras,
“Murió el sargento Laprida” con Mario Danesi y
Celiz Gámez y “Flor de Durazno” con Carlos
Gardel e Ilde Pirovano en la versión sonora de 1940. Se lee textualmente en el anuncio: “El
cine argentino presenta una joya. La novela más
humana y conmovedora con un intérprete inolvidable,
en la que puso toda su alma, porque de ella dependió
toda su Gloriosa (sic), aunque truncada carrera.
CARLOS GARDEL quien hace una magistral
interpretación del protagonista, en el rol de Fabián e Ilde Pirovano en el de RINA en
la difundida novela de Hugo Wast FLOR DE DURAZNO
(Versión sonora 1940) - SE VENDE UNA MUJER-”.
Luego, el anuncio expone parte de la trama de
la película.
Viendo este programa, surgen varios interrogantes:
¿Cómo habrá sido esta versión sonora? ¿Quién se
habrá encargado de realizar el acople sonoro a
la cinta? ¿Quién dobló la voz de Gardel? Preguntas
sin respuestas por ahora, pues lamentablemente
en la bibliografía existente sobre el tema, no
he podido encontrar referencias acerca de la versión
sonora de “Flor de Durazno”. Tal vez haya sucedido
lo mismo que con “Nobleza Gaucha” de 1915, de
la cual llegó a proyectarse una copia sonorizada
por el productor Alfredo Murúa, con la voz grabada
en disco de Orfilia Rico, la protagonista principal
y acaso de “Flor de Durazno” haya existido una
versión sonora con algunas canciones grabadas
en disco por Gardel, tal como se lo prometiera
Francisco Defilippis Novoa, para que “El Morocho”
no abandonara la filmación.
Alberto Rasore
Septiembre de 2006
Notas
(1) En el magnífico trabajo realizado por
Hamlet Peluso y Eduardo Visconti, en su libro “Carlos Gardel y la Prensa Mundial”, los
autores recogieron abundante material de prensa,
publicado en vida del máximo cantor. En 1917 reproducen
la nota de “Última Hora”, del 25 de septiembre,
donde constan algunos de los artistas intervinientes,
pudiendo así rescatarse los nombres de María Cambe
y los niños mencionados, no citados generalmente
en libros ni en sitios de Internet.
(2) Las películas mudas solían proyectarse
con una cortina musical, para lo cual en muchos
casos se componía un tema que era ejecutado por
un pianista. Así como Francisco Martino creó el
vals “Flor de Durazno”, la partitura del filme
“Nobleza Gaucha”, estuvo a cargo del maestro Francisco
Canaro. El estudioso y restaurador de películas
mudas Enrique Bouchard nos aclara que “jamás el
cine mudo fue estrictamente mudo, ya que hasta
en la sala del cine más pobre, la más paupérrima,
había un tipo que tocaba el piano, y no hablemos
de un cine grande donde había orquestas, inclusive
había partituras que se prepararon para las películas”. (3) El gran biógrafo de Gardel, Miguel
Ángel Morena, en su valioso libro “Historia
Artística de Carlos Gardel” y en la mayoría
de los sitios web, el operador figura como Francisco
Mayrhoffer. En cambio en “Última hora”, en el
citado libro de Peluso y Visconti consta como
Mairoffer. El cantor Raúl Escobar se refiere a
su abuelo Francisco Maidoser, como el primer cameraman
que filmó a Gardel.
(4) Surge también de “Última hora” del 25
de septiembre de 1917, del mencionado libro de
Peluso y Visconti en la obra citada: “Ha sido
(Ilde Pirovano) la revelación del público asistente
a la prueba de esta mañana”. (5) Octavio
Fabiano, coordinador de la Asociación para Apoyo
al Patrimonio Audiovisual de la Cinemateca Nacional,
estima que: “el 90% del cine mudo argentino se
ha perdido, debiendo quedar cinco o seis largometrajes,
de las doscientos y pico de películas filmadas
en ese período”.
(6) “Hecha con una realidad verdaderamente
estupenda, entre cuadros de vida palpitantes de
verismo, como no hemos visto en ninguna otra cinta
nacional y en muchas extranjeras, “Flor de
Durazno” es un éxito de nuestra cinematografía.
Fotográficamente es también superior. El operador
Mairoffer, de la Patria Film, ha obtenido un nuevo
éxito. Todos han contribuido con su correcta acción
al triunfo obtenido por la cinta, que dicho sea
de paso, es lo mejor producido aquí”. (Extraído
del citado “Última hora”, del libro mencionado
de Peluso y Visconti.) (7) Si bien parece
infantil el argumento de prometer a Gardel incluir
sus canciones en una cinta muda, para que no abandonara
la filmación, es importante destacar que al ir
a buscarlo a la “estación”, confirma que la película
se rodó en Villa Dolores, ciudad que se desarrolló
con la llegada del ferrocarril en 1905. (8) El italiano Antonio Cuccoliccio, consiguió
trabajo como peón en el circo de los Hermanos
José y Jerónimo Podestá. Hablaba, como muchos
inmigrantes de su país de origen, una mezcla de
italiano y castellano. Celestino Petray, que actuaba
como actor cómico con los Podestá, se le ocurrió
un día presentarse en escena hablando de la misma
manera y diciendo: “Mi quiamo Cocoliche e sono
creolio hasta lo güese da la taba e la canilla
de lo caracuse, amico”. Posteriormente, con el
título de “Medio siglo de Farándula”, José Podestá
contaría sus memorias, haciendo referencia al
personaje cómico, originado en aquella ocurrencia
espontánea de Celestino Petray y así surgió la
palabra Cocoliche, que desde 1927 figura en el
Diccionario de la Real Academia, como: “Argentina
y Uruguay. Jerga híbrida que hablan ciertos inmigrantes
italianos mezclando su habla con el español”. .
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