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A fines del mes de
marzo del 2006, Sus Majestades los Reyes de España
realizaron una Visita de Estado a Francia atendiendo
la invitación del Presidente de la República Francesa,
Jacques Chirac.
Luego de su estadía
en París, Don Juan Carlos y Doña Sofía se dirigieron
rumbo a Toulouse, donde fueron recibidos a su
llegada por la esposa del Presidente Chirac, Bernadette
Chodron.
Tras pasar revista
a las tropas, los Reyes se trasladaron al Ayuntamiento
de la capital de la región del Pirineo Central
donde fueron recibidos por el Alcalde, Jean-Luc
Moudenc.
A esta altura del
relato, creo oportuno aclarar que Toulouse ha
sido considerada la capital en el exilio del credo
“Republicano”, durante la cruenta lucha fraticida
que nuestra madre patria sufrió en la década del
treinta.
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Una de las fotos
que acompaña esta nota, permite ver a Su
Majestad el Rey junto a Jean-Luc Moudenc,
alcalde de Toulouse, a su llegada al Ayuntamiento.
Pero no es precisamente
aquí donde finaliza el comentario de fotos
que involucran al importante personaje que
es Jean-Luc Moudenc, un joven político con
mayores aspiraciones que ser Alcalde de
Toulouse.
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Así como lo mostramos junto al Rey de España, es
un placer comentar y exhibir un documento en que
Moudenc se muestra sumamente interesado en tomar
contacto con la realidad de la vida de un tolesano
ilustre, Carlos Gardel.
A propósito del libro
CARLOS GARDEL: SUS ANTECEDENTES FRANCESES de
Monique Ruffié de Saint-Blancat, Juan Carlos Esteban
y Georges Galopa, donde se prueba definitivamente
el lugar de nacimiento de Gardel, el señor Alcalde
ha renovada la fe del pueblo de Toulouse por exaltar
aún más la figura del cantor argentino nacido
en Francia, tal cual calificara la UNESCO
al “Morocho del Abasto”.
Gracias a la gentiliza
del investigador Juan Carlos Esteban y de los
amigos franceses, Monique Ruffié de Saint-Blancat
y Georges Galopa, se puede publicar hoy en la
sección “Vereda de Tango”, esta foto del señor
Alcalde de Toulouse Jean-Luc Moudenc, teniendo
entre sus manos el libro escrito por los estudiosos
ya mencionados.

Felizmente, la importancia
demostrada en su vida política, no aleja a Jean-Luc
Moudenc de sus coloquiales obligaciones con su
pueblo y le permite interesarse como buen ciudadano,
por conocer la vida de sus coterráneos ilustres.
José
Pedro Aresi
Septiembre del 2006
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