Fecha de última
actualización
12 Julio, 2008 10:24 PM
Carlos Gardel: Su identidad (Comentarios
finales al libro “C. Gardel:
Sus antecedentes Franceses,” edit. Corregidor)
Por Juan Carlos Esteban*
I. La Historia
- Introducción
En abril del 2001
publiqué el primer trabajo donde intentaba reunir
los elementos dispersos que se disponían en ese
entonces, sobre el origen de Carlos Gardel.
En la segunda edición,
de Junio de 2003, ya pudimos rescatar del olvido
deliberado el expediente sucesorio iniciado el
31 de marzo de 1936 en Uruguay; la reclamación
del Presidente Gabriel Terra, del vecino País
procurando repatriar sus restos y la Respuesta
fundada del gobierno argentino. También incluimos
las leyes militares Francesas del 21 de marzo
de 1905 y el 7 de agosto de 1913 que Carlos Gardel
eludió cambiando su identidad.(1)
1. Hoy podemos
afirmar que Carlos Gardel nace como Charles Romuald
Gardes el 11 de diciembre de 1890 en el Hospital
Saint-Joseph de la Grave en Toulouse, Francia,
conforme los siguientes documentos: a) Partida de nacimiento Nº 2481, Folio
311; b) Certificado de Reconocimiento por parte
de su madre Marie Berthe Gardes Nº 280 del 22
de diciembre de 1890, según lo legalizó la alcaldía
de Toulouse, Francia; c) Fe de Bautismo del 11 de diciembre de
1890, Folio 191, suscripto por el sacerdote Bertrand,
siendo testigo M. Arnold.
La madre ingresa al
Hospital de la Grave el 10 de noviembre de 1890,
siendo su parto el Nº 237 del Libro de Nacimientos
de dicho nosocomio. Se presume con fundamento,
que fue un parto que requirió cuidados especiales,
dado el tiempo de permanencia – 48 días – y los
profesionales que la atendieron.
Se retiró el 26 de diciembre, pasando el pequeño
Charles sus primeras navidades en dicho establecimiento.
El día 27 retornan a residir en la calle Canon
D’Arcole 4 donde está asentada dicha dirección
en el Libro de Registros del Hospital.(2)
2. El siguiente Registro
es su partida desde Francia a Buenos Aires, desde
el Puerto de Pauillac distante 40 kilómetros de
Bourdeos, en el vapor Donn Pedro de la compañía
francesa, “Les Chargeurs Reunís”. Llegan a la
Argentina el 11 de marzo de 1893, confirmada por
la legación francesa con la firma de A. Colin
“Le Chancelier” y los diarios de la época. El
Donn Pedro estaba accionado a vapor y vela y zarpó
de Francia el 11 de febrero de ese año, al mando
de su capitán, Vincent Marie Crequer, oriundo
de Arradou, trayendo carga general por 1.957 toneladas.
Ese barco se hundió el 27 de mayo de 1895 en las
costas gallegas de España.(3)
3. Charles Gardes,
transformado sucesivamente en Carlos Gardes y
luego Gardel, el 2 de abril de 1912, con ocasión
del Contrato con la firma Tagini, grabadora de
sus primeros discos obtiene, contemporáneamente,
un documento falso a nombre de Carlos Gardel con
el que suscribe el Documento y que consta en el
Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos
y en su primer registro conocido del 24 de octubre
de 1915 .
En ese documento,
cuya planilla puede recabarse en el CEMLA, aparece
registrado como argentino, casado de 43 años,
18 años mayor a su edad real que sólo puede explicarse,
con un propósito deliberado de ocultar su verdadera
identidad(4).
Es en ese Documento
donde aparece antes que en el Registro Uruguayo
su cambio de identidad y sobre todo de edad.
¿Cuál es el motivo
verosímil de ese encubrimiento?.
Carlos Gardel había
nacido en Toulouse Francia en 1890 y cuando se
declaró la gran guerra 1914/18 contaba con 24
años de edad y había transcurrido 22 años de su
vida en nuestro país siendo, prácticamente, nulos
los lazos patrióticos que lo unían a su país de
nacimiento.
De acuerdo con la
ley Etienne del 21 de marzo de 1906, artículo
10, Carlos Gardel y su madre debían notificar
al Consulado Francés que correspondía a su lugar
de residencia su presencia en el país y a partir
del 11 de diciembre de 1910 Gardes debía gestionar
su Cartilla Militar con su número de Matrícula
(Art. Nº 31).
El 17 de noviembre
de 1915 fué convocado, como todos sus compatriotas,
e hijos de franceses, menores de 49 años, por
el Cónsul Francés en Bs. As. Sr. H. Samalens,
a través de “Le Courrier du Río de la Plata” no
registrados hasta ese momento, en los Padrones,
para recibir de inmediato, la órden de alistamiento
militar, en virtud del conflicto bélico.(5)
4. Su registro como
oriundo francés también esta asentado en el Departamento
de Despacho y Registraciones de la Dirección de
Migraciones el 11 de marzo de 1893, con ocasión
de su llegada al país con dos años y 3 meses,
bajo el Nº 122.(6)
5. El 11 de septiembre
de 1904 la Policía de Florencia Varela lo registra
con el Nº 1614, con trece años y seis meses, oriundo
de Tolosa, Francia, hijo de Berthe, de profesión
tipógrafo, con una cicatriz en el lóbulo de la
oreja derecha. No consta si exhibió algún documento
identificatorio y se presume que fue una declaración
espontánea, que el escribiente policial se limitó
a interpretar. Tampoco figura en el casillero
correspondiente del formulario quién lo retiró
como menor de edad.(7) Lo cierto es que sus impresiones
digitales impresas son idénticas a las de su Pasaporte
de 1923 ya como argentino naturalizado que arrojó
la computadora de alta resolución AFIS de la Policía
de la Provincia de Buenos Aires analizadas por
los especialistas Dres. Raúl Torre y Juan Fenoglio
en el año 2005.
6. Su presencia esta
registrada también, a través de todo su ciclo
escolar por medio de Certificados, diplomas y
fotografías proporcionadas por su madre(*) donde
consta su apellido Gardes, el año de emisión y
la edad correspondiente en los siguientes establecimientos
educacionales.
- Escuela Superior de Niñas 6 Talcahuano 678 Cap.
- Escuela Elemental de Varones Nº2 del 6º Distrito
Libertad 455.
- Colegio Pío IX. Yapeyú y Don Bosco.
- San Estanislao, Tucumán 2646.
De todos ellos se
conservan las calificaciones, Nº de Inscripción,
nombre de sus maestros y compañeros, Distinciones,
Cuotas de su pensionado etc. La Familia Franchini,
con la que convivió durante 5 años, hasta que
su madre lo inscribió, internado, en los Padres
Salecianos, aportó datos y recuerdos de su infancia.(8)
.
7. El
siguiente documento que se conserva es el acta
labrada en la Policía Federal por Berthe el 30
de enero de 1913, por averiguación de paradero,
donde se consigna su nombre y apellido, como francés
de 22 años, ausente desde que concurrió al hipódromo,
– afición que conservó de por vida – y un detalle
característico que aporta su madre: hace constar
que tiene sobre el lóbulo de la oreja derecha
una cicatriz cortante, coincidente con la registrada
8 años antes, en el año 1904, en la Policía de
la Provincia de Bs. Aires y que luego aparece
en distintas tomas fotográficas.(9)
______________ (*) Salvo la fotografía
que proporcionó su madre, las demás, en el Colegio
Saleciano, no merecen Fé.
8. Su
primer gira artística en 1913 esta asentada con
su letra, donde coexiste su apellido verdadero
y el adoptado, para desaparecer abruptamente el
primero, cuando son evidentes los aprestos bélicos
en Francia. La libreta donde asentaba los detalles
de los diarios y las fechas esta en poder de Angel
Olivieri.
9. El
10 de octubre de 1920 se registra en el Consulado
Uruguayo, en vísperas de su viaje a España y su
país natal, como nacido en Tacuarembó en 1887,
cambiando sólamente el año de nacimiento y la
consonante final de su apellido. No presenta ninguna
constancia obviando, naturalmente, la Partida
de Nacimiento, y aportando únicamente dos testigos.
Utilizó ese certificado de Matriculación para
obtener la Cédula de Identidad, Carta de Ciudadanía
y Pasaporte argentinos, documentos que le sirvieron,
en lo sucesivo, en todos los actos de su vida
pública y privada. Todos provienen de una misma
declaración falsa que desde el 10 de octubre de
1921 se encontraba vencida. Más adelante desarrollaremos,
en detalle, el valor y el alcance de esa Matriculación
que, de ninguna manera, reemplaza o sustituye
a la Partida de Nacimiento, incluida expresamente
en el código Civil.
II.
La otra Historia
- Los Registros Cuestionados
10. A
32 años de su fallecimiento y después del infructuoso
intento del Presidente Uruguayo Gabriel Terra
para repatriar sus restos, cuyos detalles han
quedado registrados categóricamente, se preparó
todo un montaje de su nacimiento y andanzas en
la ciudad que Gardel seleccionó, para registrarse,
como pudo ser otra cualquiera, a cargo de Erasmo
Silva Cabrera (Avlis). No dudamos de la buena
fe con que actuó en 1935 el Presidente Terra,
inducido, seguramente, por la propia versión de
Gardel en su célebre entrevista y en tantas otras
declaraciones a distintos medios, consecuente
con su ocultamiento. Lo mismo le cabe a otros
miembros del gobierno uruguayo en diversas solicitudes
y en distintas épocas que habrían tropezado igualmente
con los siguientes inconvenientes, insalvables,
frente a las autoridades argentinas:
a) No
disponen ni dispusieron de la Partida de Nacimiento
uruguaya;
b) Tampoco
existe ningún instrumento legal probatorio de
la paternidad fehaciente de Carlos Escayola,
c) Hay
un testamento ológrafo donde Gardel se declara
francés, legalizado notarialmente;
d) Por
último se sabe que la matrícula con que se registró
en 1920, vencida al cumplir un año de emitida,
no fué renovada ni es una prueba que sirva de
elemento jurídico sustitutivo de la Partida de
Nacimiento.
e) Existe
un juicio sucesorio en Uruguay donde la Justicia
oriental, en la Persona del Juez F. Jurdi Avella
falló a favor de Berthe Gardes como heredera universal
de los bienes de su hijo Carlos Gardes o Carlos
Gardel, teniendo como base, entre otros elementos,
la Partida de Nacimiento emitida en Toulouse,
a su pedido, en 1921.
f) El
testamento ológrafo del 7 de noviembre de 1933,
suscripto por Gardel, como nacido en Francia,
fue tenido en cuenta por la justicia uruguaya
por el Tratado sobre Derecho Civil Internacional
de Montevideo artículo 44, de 1889.(10)
11. Las
autoridades Uruguayas han tomado conciencia, últimamente,
de estas dificultades y han “cajoneado,”como se
acostumbra a decir en la jerga tribunalicia, las
iniciativas para realizar el examen de A.D.N.
sobre sus restos y los de Escayola – Oliva, propuestas
sucesivamente por el Diputado Agapo Palomeque
y, posteriormente, por Arturo Heber. Dichos pedidos,
por otra parte, revelan las profundas dudas que
persisten en Uruguay sobre el origen oriental
de Carlos Gardel, en las más altas esferas oficiales.
Resulta patético, por no darle otro calificativo,
que después de promulgar la ley como “Tacuaremboense
Inmortal” las mismas autoridades salgan a solicitar
las pruebas de A.D.N. Han puesto el carro delante
de los caballos. Por otra parte, la ligereza llega
al punto que, en el setenta aniversario de su
desaparición, han consentido la emisión de su
sello postal, en su condición de uruguayo, a pesar
de las dudas aún no resueltas que revelan la incongruencia
de sus solicitudes de A.D.N.
12. Por
otra parte el nexo necesario de esa historia que
fabricó “Avlis” tiene un talón de Aquiles, entre
su “nacimiento” en Tacuarembó y la portación del
apellido de Berthe Gardes. Es imprescindible la
presencia obligatoria de la Tolosana en Uruguay,
en la década de 1880/90, sin la cual el vínculo
no cierra. Si Berthe Gardes no entra en esa historia
para que el niño, hasta ahora innominado, tenga
existencia real, como Gardes y luego Gardel, es
imperativo que Berthe lo haya conocido y otorgado
o consentido su nombre y apellido, o que ese personaje
fantasmal se haya apropiado, no se sabe como ni
cuando, del nombre y apellido de un niño francés,
por nacer varios años después, en un país lejano.(*)
No hay
otra manera posible de vincular al ente de Tacuarembó,
con el apellido Gardes que la presencia necesaria
de Berthe en algún lugar y año, residiendo en
Uruguay. Es decir que como madre o cuidadora esa
“Señora” obligatoriamente tenía que estar presente
en Uruguay desde la tierna infancia de Carlos
Gardes oriental. Para ello “Avlis” sitúa a Berthe
en el centro de la escena desde 1880. Bayardo
más imaginativo la hace residir en el Hotel de
Inmigrantes, apenas desembarcada en 1883 y Silva
la traslada a Tacuarembó como cabaretera, planchadora
o en las minas de Cuñapirú. Prescindo del lugar
que ocupa para Payssé González porque, en este
caso, la infamia rivaliza con la falta de escrúpulos.
Todos asistimos, perplejos, a los presuntos detalles
minuciosos de su travesía, sin la cual, hubiera
resultado imposible pergeñar el encuentro y las
andanzas de la vida en común entre la “cuidadora”
y el ser innominado.
13. Pero
esa sorprendente historia, llena de matices novelescos,
sorpresivamente, se derrumbó dejando al descubierto
la leyenda cuando lo que se sospechaba se pudo
reconstruir y desentrañar: la verdadera trayectoria
de Berthe Gardes, desde su nacimiento, con la
inestimable participación de Georges Galopa, vicepresidente
de la asociación C. Gardel de Toulouse. Marie
Berthe Gardes nació en 1865 y jamás estuvo o residió
en Uruguay hasta su decisión, ya emancipada,(**)
de viajar a la Argentina en 1893 con su hijo Charles
Gardes.
14. Hemos
divulgado documentación de su trayectoria desde
su nacimiento hasta la llegada a Bs. As. que dá
por tierra, por su precisión y detalles, con la
vinculación entre el ente de Tacuarembó y la madre
real de Charles Romuald Gardes.
______________
(*) En Uruguay
como no hay constancias de su nacimiento cada
uno que abordó el tema se considero obligado a
fijar una fecha para su nacimiento en Uruguay.
Avlis registra 1881, Bayardo en 1883, Estrázulas
“un año incierto del siglo XIX.”
(**) La mayoría de edad se adquiría recién a los
21 años.
Salvo
el período que va de 1875, con 8 años de edad,
tal como figura en el Pasaporte de su madre Hèlene
Camares, hasta 1883, que regresa con su familia
desde Puerto Cabello, Venezuela, en condiciones
de minoridad, no se registran salvoconductos a
su favor para salir de Francia, a partir de 1886,
fecha en que adquiere la patria potestad. En efecto,
en 1886 sigue residiendo en Burdeos donde es censada,
bajo el Código Nº 211 del Padrón, domiciliada
en Rue 32 Prunier con 21 años. La Comuna de Haute
Garonne y Burdeos no le otorgó ningún visado individual
salvo para su viaje a Bs. As.(11)
En resumen
la falsa estadía de Berthe en Uruguay pone de
manifiesto la fábula de un presunto niño evanescente,
inventado por la febril imaginación de un periodista,
urgido por testimoniar, alrededor de un certificado,
una historia paralela, sin respaldo que, al fin
se cortó por lo más fino. Berthe Gardes nunca
estuvo en Uruguay para hacerse cargo de un ente
inexistente. III. Las sentencias Judiciales
15. No
vamos a abundar, reiterando el fallo judicial
dictado por el Juez Argentino H. Dobranich frente
al juicio sucesorio iniciado por su madre en 1935,
basado en el testamento ológrafo de Charles Gardes,
del 7 de noviembre de 1933, su partida de nacimiento
de Toulouse, etc. No obstante cobra singular relevancia
la Resolución Judicial de la República Oriental
del Uruguay del 14 de abril de 1937 dictada por
el Juez de Primera Instancia de Montevideo, Francisco
Jurdi Avella, por la cual se declara a Berthe
Gardes única y universal heredera de su hijo Charles
Romuald Gardes, o Carlos Gardel o Gardel (Carátula
Nº 2908. Expediente Sucesorio Juzgado 35, Fº 66
Nº 747/42).(12)
Tanto
en la carátula inicial del expediente como en
la Resolución, el Juez tiene bien en claro que
Gardes y Gardel es una sola y única persona. Hay
una sola Partida de Nacimiento que armoniza con
el testamento ológrafo que el Juez convalido ya
en 1936.
Toda
la documentación legal, se tramitó y canalizó,
con la participación del Ministerio de Relaciones
Exteriores y los distintos Consulados en Bogotá
y Toulouse.
Tanto
en Argentina como en Uruguay no hubo impugnaciones
y presentaciones de familiares y terceros involucrados
en dicha tramitación y con la colaboración del
Poder Ejecutivo Oriental, quien, por medio del
servicio Consular, intervino en el trámite Procesal
a través de Félix Legrand, vicecónsul uruguayo
en Toulouse.(13)
16. Es
sorprendente, entónces, que tanto en la promulgación
de la ley Nº 14742 del 2 de mayo de 1996, como
el pedido de A.D.N. elevado por la Cámara de Representantes
al Poder Ejecutivo del 23 de abril del 2004 y
sucesivas iniciativas gubernamentales, se obviara
y se prescindiera del despacho, en consulta, de
dichas iniciativas a las Comisiones Parlamentarias
de Asuntos Jurídicos y Relaciones Exteriores.
Ambas Comisiones Parlamentarias no hubieran podido
ignorar o soslayar el Juicio sucesorio en Uruguay
de 1936 y, menos, el Poder Ejecutivo a través
de sus respectivos Ministros de R. Exteriores
y Justicia y el Asesor Legal y Técnico de la Presidencia,
que supervisa y filtra los decretos, a la firma
del Presidente de la República. Debe anotarse,
en consecuencia, como una grave falencia de procedimientos
que habla, más bien, de urgencias, políticas antes
que el rigor y la prudencia aconsejables en esas
circunstancias.
En todos
los casos, no hubo el necesario dictámen de Comisión,(*)
con base en el Juicio sucesorio de 1936, lo que
marca una seria irregularidad en la tramitación
y promulgación de dichas leyes y Resoluciones
(En esos años ya estaba instalada la polémica
pública sobre su origen francés). En consecuencia
es causa agravante, además, que hayan ignorado
el cuestionamiento histórico que tuvo como punto
de Partida la denegatoria fundada de la Repatriación
de sus despojos, y el Juicio Sucesorio de Montevideo.
Si se hubieran tratado de evitar esas omisiones
se hubiera producido el necesario debate interno
que se debe la sociedad uruguaya y se hubiera
esclarecido y resuelto una situación ambigua y
mentirosa, convertida, para peor, en tema de lesa
nación.
IV.
La Documentación Uruguaya
- Sus alcances y limitaciones
17. No
vamos a volver sobre las razones que movieron
a Carlos Gardes, después de manejarse inicialmente
con un instrumento falso y precario, como fué
el registro con que aparece en CEMLA, como argentino,
casado, de 43 años, a obtener un nuevo certificado
de nacionalidad, tan falso como el primero – esta
vez como uruguayo –
______________ (*) Ver Diario
de Secciones de la cámara de Representantes.
Período
Ordinario 1995/6 y 2004. válido por un año. Las
razones, en ambos casos, fueron las mismas. Debe
marcarse que, en su necesidad de ocultar su origen
real no hesitó en pasar alternativamente como
argentino y luego uruguayo. Sin embargo es necesario
revisar el alcance y la limitaciones del instrumento
uruguayo con vencimiento prefijado.
Dicho
certificado de Matriculación no debe confundirse
con una Partida de Nacimiento extraída de las
Actas asentadas en el Libro de Registro del Estado
Civil del Lugar de nacimiento. Este instrumento,
debidamente legalizado, en este caso, por el Ministerio
de Relaciones Exteriores, no tiene extinción en
el tiempo y tiene alcance universal, porque es
copia fiel de lo que esta asentado en el Libro
de Registros Civil, conforme lo obliga el decreto-ley
del 11 de febrero de 1879 en los capítulos I y
II, incorporados al Código Civil uruguayo, pags.
851 y siguientes. Allí se enuncian todos los pasos
y procedimientos para inscribir los nacimientos,
incluyendo obligaciones y penalidades.
Gardel
no contaba con dicho instrumento porque no había
nacido en Uruguay, ni tampoco se preocupó, en
el caso hipotético que lo fuera, en acogerse al
artículo Nº 18 de la ley Nº 1716 del 10.VII.1884
que prevee la inscripción tardía.
Sin embargo,
falseando su condición de origen, se acogió a
la ley de Organización y Aranceles Consulares,
promulgada el 21 de mayo de 1906 que nada tiene
que ver con el Código Civil. Dicha ley Nº 3028
y 3030, entre otras disposiciones y facultades,
establecía “la matrícula de Ciudadanos”
– Capítulo
XIII p unto II – cuya finalidad quedó impresa,
taxativamente, en el artículo Nº 82 en el sentido
de “darle a los ciudadanos uruguayos residentes
en países extranjeros, la posibilidad de matricularse
para que puedan contar con el AUXILIO o PROTECCION
de los Agentes Consulares, y disfrutar de los
derechos y privilegios que les acuerdan las leyes
o los tratados”(14)
Nada
más. Esta figura se la conoce como “Disposiciones
con fines determinados”. Otra cosa era el Registro
de Estado Civil que sigue a continuación (Punto
III Artículo Nº 89)(*) Allí sí “los Agentes Consulares,
actuando como oficiales de Estado Civil, llevaran
el registro de nacimientos, ocurridos en el territorio
de su jurisdicción e inscribirán nacimientos,
casamientos y defunciones pero ajustándose a lo
que Contrariamente, los efectos de dicha matriculación
que prevee el artículo Nº 82 de la ley Consular,
naturalmente, tenían períodos de vigencia y se
otorgaban sujetos a las limitaciones y propósitos
marcados en ese artículo y no Partidas de Nacimiento
cuya potestad no tiene límites en el tiempo.
______________
(*) Compilación de Leyes y Decretos, pág. 125.
establece el Código Civil en los Capítulos I y
II de la ley de 1879”.(15)
Su objetivo
limitado estaba claro: “Brindar auxilio o protección”.
Nó emitir Partidas de Nacimiento, salvo que su
nacimiento ocurriera en el “ámbito o jurisdicción
de la Cede Consular” y no en Tacuarembó 33 años
antes (Art. 89). Esta claro.
La Partida
de Nacimiento no tiene límites de validez en Uruguay,
Argentina o Toulouse, Francia. Se emite dirigida
a quien corresponda sin precisar destinatario,
vencimiento o fines determinados. Sirva de ejemplo
la Partida de Nacimiento de Carlos Gardes, emitida
por el “Registres de L’Etat” de Toulouse el 23
de agosto de 1921 que se presentó 14 años después,
en el juicio sucesorio de 1935, en la Argentina
y Uruguay. Por oposición, el “Certificado de Matriculación”
expiraba al año de su emisión (Art. Nº 86) porque
su finalidad estaba perfectamente delimitada por
el art. 82. Es decir se emitía con “propósitos
determinados”: “auxilio o protección”.
El Juez Jurdi Avella si la examinó se encontró
con que esa Matrícula, vencida y no renovada,
no reunía lo que en derecho se conoce como que
“surte los efectos probatorios indispensables”.
.
“surte los efectos probatorios indispensables”.
V. Conclusiones
18. Las autoridades uruguayas hicieron caso omiso,
ignoraron o no profundizaron el juicio sucesorio
y se dejaron llevar por las externalidades de
la documentación que portaba Gardel. Se encontraron
así con una situación sin retorno que, hoy, ya
roza intereses políticos y económicos de difícil
manejo. Mientras tanto el nivel y la argumentación
oriental se ha ido empobreciendo y ha descendido
ostensiblemente, cuando se empezaron a investigar,
orgánicamente, los orígenes reales de Gardel.
En Uruguay esta ausente la condición autocrítica,
y se ha convertido, el origen del artista, en
una posición axiomática, casi un dogma. No hay
aportes que justifiquen proseguir el debate. No
hay nada que investigar y descubrir. No hay misterios
ni enigmas, sino que se repiten las arcaicas presunciones
y anécdotas, sin pruebas, de los antiguos exégetas
que no ameritan la réplica. Han recreado una polémica
distrativa, hacia terceros cuando en su propia
casa, tienen las respuestas a su elucubraciones.
Por nuestra parte
se ha cumplido con restablecer la verdadera historia
documental, desprovista de misterios, sobre bases
que provee la moderna doctrina historiográfica.
En todo caso nosotros nos conciliamos con el veredicto
de ambas justicias.
Más allá, queda la
última palabra pronunciada por la Justicia uruguaya,
en el Juicio Sucesorio. Corresponde a los orientales
de buena fe, reconciliarse con su propia justicia
que los desmiente, o apelarla. Lo que no pueden
hacer es, ocultarla o ignorarla, como hasta ahora.
Ella es muy anterior a las famosas “tesis” uruguayas,
que silenciaron sus conclusiones. No hay un solo
vestigio de duda en el voluminoso expediente que
permanece inasible al común de las gentes, custodiado
por los siete velos de un trámite burocrático,
como parte del acerbo del archivo General de la
Nación, según reza el formulario certificado que
había que cumplimentar en la década de 1980 para
acceder a su lectura.
Serán ellos y nó nosotros
los que tienen que remover semejante obstáculo
que, hasta ahora, nos ha dado la razón. Los fallos
se dictan para acatarlos o apelarlos. Así de simple.
Nunca se animaron a pedir la revisión y revocatoria
del fallo, en los estrados judiciales, porque
no cuentan con pruebas de peso, como para invertir
la carga de la prueba.
El fallo sucesorio
de 1937 tiene 70 años de pronunciado y otros tantos
de polémica estéril, apartada de las pruebas procesales,
donde la sentencia quedó firme. Berthe Gardes
fue declarada, única y universal heredera, como
madre, de los bienes de su hijo Charles Gardes
o Carlos Gardel, nacido en Toulouse Francia el
11 de diciembre de 1890.
Aquí, entónces, esta
la Resolución de la Justicia y no mi opinión y,
en ese caso, no vale la pena entrar en debate.
Eso sí, me exijo y exijo la respuesta en forma
de Revocatoria a través de una Sentencia Contraria
fundada en ley. No soy yo ni nadie, quien en una
sociedad civilizada, dirima las diferencias. Lo
que aquí expongo, por más fundado que esté, no
deja de ser mi opinión. Por eso en “Carlos Gardel:
Sus Antecedentes Franceses,” su último capítulo,
se denomina “Punto Final”. La última palabra fue
de la Justicia Uruguaya y será de ella, también,
la que ratifique o revoque los fallos sucesorios.
______________ Notas (1)
Encuadre Histórico 2º Edición págs. 56, 66 y 101.
(2) C. Gardel: Sus Antecedentes Franceses. Ed.
Corregidor págs. 19 y 20.
(3) Idem pág. 108.
(4) C. Gardel: Encuadre Histórico. Ed. Corregidor.
pág. 139.
(5) C. Gardel: Sus Antecedentes Franceses págs.
215/6/7.
(6) C. Gardel: Encuadre Histórico pág. 138.
(7) C. Gardel: Sus Antecedentes Franceses pág.
186.
(8) Guata Aballe. Algo más sobre C. Gardel. Ed.
Corregidor. Año 2003.
(9) C. Gardel: Sus Antecedentes Franceses pág.
188
(10) C. Gardel: Encuadre Histórico pág. 110.
(11) C. Gardel: Sus Antecedentes Franceses págs.
97 y 243.
(12) C. Gardel: Encuadre Histórico pág. 61.
(13) C. Gardel: Encuadre Histórico pág. 132.
(14) Compilación de Leyes y Decretos págs. 122
y 124.
(15) Idem pág. 125.